«Hablo de tú a tú con el cáncer y a la muerte le digo que no cuente conmigo»

José Manuel Palmer en el parque de Villanueva. :: f. h./
José Manuel Palmer en el parque de Villanueva. :: f. h.

A sus 74 años ha superado ya seis procesos cancerígenos y admite que, aunque la respeta, no tiene miedo a la enfermedad

FRAN HORRILLO VILLANUEVA DE LA SERENA.

Su sentido del humor, que no ha perdido, ha sido clave en su lucha contra el cáncer. Eso y su optimismo y positividad, que destila por los cuatro costados. De momento ha sido capaz de ganarle seis batallas a esta maldita enfermedad y con su ejemplo espera dar un soplo de esperanza a todos los que pasan por este cruel trance, en una fecha tan señalada como el 4 de febrero, Día Mundial Contra el Cáncer.

José Manuel Palmer Rubiales nació en Marruecos, en el antiguo poblado español de Villa Sanjurjo, sin embargo a los 8 años recaló en Villanueva de la Serena, donde trasladaron a su padre que trabajaba en la empresa constructora del ferrocarril. «Villanueva nos recibió con los brazos abiertos y aquí nos quedamos gustosamente», afirma.

Precisamente, de niño, José Manuel tuvo su primer contacto con el tabaco que, a la postre, sería el origen de su duro peregrinar contra el cáncer. «Le liaba los cigarrillos a mi abuelo, hasta que lo probé por curiosidad a los 8 años y ya me enganché». No es de extrañar que recién cumplidos los 50 años, un 2 de mayo, le diagnosticaran su primer cáncer en el pulmón izquierdo.

Miedo al quirófano

«Mi primera reacción fue decir que no me operaba, porque tenía mucho miedo a pasar por el quirófano. Pero después de 48 horas, ya en frío, pensé que era una estupidez perder la vida, cuando había posibilidades de mantenerla. Así que me puse en manos del doctor Casillas, cirujano del Hospital de La Paz de Madrid, que además era de Villanueva, y todo fue fenomenal. De hecho, me pasé la recuperación como si fueran mis primeras vacaciones», recuerda.

No obstante, a los tres años justos, otro 2 de mayo, el propio doctor Casillas le comunicaba un nuevo revés. «Me dijo: José Manuel, tengo que operarte otra vez, pero ahora en el pulmón derecho, que también tienes manchas». Y sin apenas tiempo para saborear la primera recuperación, Palmer ya estaba inmerso en su segunda batalla que, como reconoce, fue la que le dejó la consecuencia más dolorosa.

De esta segunda intervención estuvo recuperado para diciembre, pero tras las operaciones ambos pulmones se le quedaron en un tercio de su capacidad, por lo que le dieron la invalidez. «Esto me afectó mucho, porque supuso un cambio muy drástico para mí el dejar de trabajar, ya que yo en todos mis trabajos disfruté», reconoce Palmer.

Su fortaleza le hizo superar esta falta de actividad, sin embargo a la vuelta de la esquina, y en otra revisión, recibió otro palo. Le localizaron tumores en el mediastino, y esta vez la solución pasaba por sesiones de radioterapia y quimioterapia. «Con este tratamiento no puedes ni con tu cuerpo. Lo pasé realmente mal. Además, antes era más duro ya que al no saber el apellido exacto que tenía el cáncer, te daban un cóctel de varias cosas que te quedaba sin apenas fuerzas».

Este cáncer le repitió en dos ocasiones más, por lo que durante un tiempo se pasó más tiempo en el hospital que en casa, y ya en el 2008 tuvo su último episodio al ser diagnosticado de cáncer de colon. En este último, como admite, «tuve suerte, porque cortaron y empalmaron y todo salió relativamente bien».

Este mismo mes será su cumpleaños, aunque admite que en más de ocasión los propios médicos aventuraron que no le quedaba mucho de vida: «Recuerdo que una de las veces, coincidiendo con la festividad de la Pura, me marché del médico y me citaron para la siguiente revisión para después de la Navidad. Las caras de los médicos y de mis familiares no me gustaron mucho, sin embargo no le di importancia. Después de Reyes acudí al hospital, y me llamó la atención que cuando llegué a la planta no me tenían preparada la quimio ¿Despiste o es que no me esperaban? Al parecer mi esperanza de vida no era mucha por entonces. Pero ya ves, dentro de unos días cumpliré los 74 años».

Tras este tira y afloja con la enfermedad, admite que nunca se temió lo peor: «Me hablo de tú a tú con el cáncer y a la muerte, con la que he estado jugando ya varias veces, le digo que no cuente conmigo. Durante todo este tiempo, nunca pensé que me iba a morir».

Una vez que ha superado estos reveses, tiene claro que para afrontar la enfermedad es básico «ser optimista, no perder la esperanza y ver siempre el vaso medio lleno, ya que durante mis recuperaciones siempre me decía: ya queda un día menos para estar bueno».

Además, este jubilado reconoce que el apoyo de su familia y el refugiarse en una afición, como la poesía, también le dieron vida. De hecho, en este tiempo creó más de 6.000 poemas, algunos de los cuales integraron las páginas de sus libros 'Un ángel para acuario' y 'Sueños y esperanzas'.

Tras esta lucha titánica durante años José Manuel confía en no cruzarse nunca más con el cáncer al que, como admite, «tengo respeto, aunque no miedo». Pero, como puntualiza, «por lógica no me debería tocar más a mí».

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