Diego González recupera con su segunda novela la faceta de escritor

Diego González, durante la presentación de su nueva novela el jueves en Villanueva. :: f. h./
Diego González, durante la presentación de su nueva novela el jueves en Villanueva. :: f. h.

Se titula 'Planes para no estar muerto' y ha sido publicada por la Editora Regional de Extremadura

FRAN HORRILLO

El nombre de Diego González quedará siempre ligado a la historia del Premio Literario Felipe Trigo. No en vano, se convirtió en el primer escritor villanovense que ganó este prestigioso certamen literario que convoca el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena. En concreto, fue en el año 2006, cuando se adjudicó con 'La importancia de que las abejas bailen' el galardón de narración corta.

Dos lustros después ha vuelto a publicar otra novela, 'Planes para no estar muerto'. Una obra que esta semana presentaba tanto en Mérida como en su localidad natal.

Cuando uno se dirige a Diego no sabe si hacerlo como escritor, poeta, periodista, productor audiovisual, cineasta. No obstante, él lo tiene claro, «siempre digo que lo que me gusta es contar historias y me es indiferente el soporte o el formato. Pero si me tienen que encasillar, soy y me siento periodista».

Diego recuerda que fue en 2013 cuando escribió esta novela y lo hizo siguiendo un deseo. «Tenía ganas de hacer algo sobre reencuentros, lo que supone volver al lugar del que uno se marchó buscando lo que se recuerda. Esa sensación de llegar a la que fue tu casa tras muchos años de ausencia y encontrar que todo es lo mismo, pero nada es igual. Pensé, ¿y si te marcharas y descubrieras que nunca podrás volver al sitio de partida, a tus orígenes?».

Y a partir de ahí, empezó a tejer la historia de esta novela que ahora ha visto la luz. «El lector se encontrará una historia en la que se habla de la muerte, pero desde un punto de vista vital. Una historia de personas que se necesitan y se entregan para seguir viviendo. El personaje principal, Ache, es un joven de origen chino que escribe listas de cosas por hacer para los que temen morir, porque en el lugar del que procede los ancianos aseguran que la muerte se lleva a los que olvidan que tienen cosas pendientes. Un día un anciano le encarga un trabajo: fabricar planes para que la niña-gato no pierda la cara. Ese es el arranque».

Ambientación especial

Es una novela que tiene una ambientación especial. «A finales de la década de los 50 el Gobierno chino puso en marcha una serie de planes para el desarrollo industrial, que hicieron que millones de personas abandonaran el campo. Se dejó de producir y comenzó un periodo de hambruna que acabó con la muerte de millones de personas. Muchos tuvieron que huir desesperadamente del país asiático. Los personajes de 'Planes para no estar muerto' son la consecuencia de aquellas decisiones. Transcurre en una ciudad española, pero la narración realiza saltos continuos a lugares de China en el pasado para explicar lo que le ocurre a los personajes en la actualidad».

Lo que tenía claro es que esta historia que rondaba en su cabeza tenía que escribirla. «No la imaginé como película, ni siquiera como guion». Y pese a tenerla escrita desde hacía tres años, hasta ahora no vio la oportunidad de publicarla. «Había un par de editoriales interesadas en la novela, pero me llamaron de la Editora Regional de Extremadura porque querían poner en marcha otra vez la colección La Gaveta, una colección que para mí siempre tuvo enorme calidad y aceptación, y me ofrecieron estar en ella. Me gustó la idea y aquí está el libro», asegura.

Diez años pasaron de una novela, la ganadora del Felipe Trigo, que le sirvió para tener un reconocimiento y una distribución nacional, hasta ésta nueva. Pese al tiempo, admite que tampoco tuvo ni tiempo ni necesidad de comenzar otra novela, pues mató el gusanillo con varios guiones de ficción y documentales en los que trabajó. Por lo pronto, bastante tiene con disfrutar con el alumbramiento de este libro. Y da ideas de cara a estas fechas «Es un regalo magnífico para quedar bien».