El ejército unisex

¿El mejor sistema contra el machismo militar? En Noruega ha funcionado poner a hombres y mujeres en el mismo dormitorio

CARLOS BENITO
Soldados noruegos escuchan las órdenes de un superior. ::
                             FUERZAS ARMADAS NORUEGAS/
Soldados noruegos escuchan las órdenes de un superior. :: FUERZAS ARMADAS NORUEGAS

Durante muchos años, la defensa fue cosa de hombres, y la integración de la mujer en las fuerzas armadas planteó algunos retos logísticos y culturales: había que crear dependencias para las nuevas soldados, sin revoltijos indeseables, y también convenía estudiar cómo se podían combatir ciertas costumbres arraigadas en los ejércitos. Por ejemplo, el tradicional humor castrense, con su gusto por los chistes groseros más básicos, no parecía muy presentable en la era de la igualdad. Los ministerios de los distintos países han ido esforzándose en adecuar el ámbito militar a la nueva situación, con mayor o menor fortuna, pero han tenido que ser los noruegos quienes exploren una vía sorprendente e inesperada: resulta que una buena manera de acabar con el machismo en el ejército son los barracones mixtos, con hombres y mujeres en los mismos dormitorios.

Las fuerzas armadas del país escandinavo han puesto en práctica este sistema en acuartelamientos del norte del país, y al principio casi nadie lo veía claro. Alguna soldado ha admitido que se apresuró a reemplazar toda su ropa interior, en busca de modelos que tapasen lo máximo posible. Pero un estudio acaba de demostrar que los aposentos compartidos han dado unos resultados inmejorables, al crear una camaradería menos problemática y, curiosamente, retirar el sexo de la ecuación. De hecho, cuando los autores del informe iniciaron su trabajo, los jóvenes se habían acostumbrado tanto a la situación que ni siquiera entendían su interés: «Para ellos ya no había nada raro en los cuartos unisex. Los estereotipos de género habían desaparecido, o al menos eran menos obvios. El uniforme también ayuda, porque hace más difícil diferenciar entre chicos y chicas», ha explicado la profesora Ulla-Britt Lilleaas, coautora del estudio.

Algunas voces críticas han planteado si esa asimilación entre ambos sexos no significará, en el fondo, que las soldados se han convertido en 'uno de los muchachos', renunciando a los rasgos de su personalidad que no encajan en el nuevo entorno. Ulla-Britt Lilleaas no lo cree así: «También los chicos se han adaptado a las chicas», asegura. Según su investigación, por ejemplo, los hombres de los dormitorios compartidos adoptan mejores hábitos de higiene personal y se vuelven más concienzudos en la limpieza. El estudio ha comparado estas unidades con un centro de formación de reclutas de la Armada noruega, en el que se mantiene la separación tradicional entre sexos, y han descubierto un contraste evidente: en ese otro recinto se toparon con algunos casos graves de acoso, que incluían abundancia de chistes obscenos en las comidas, y también descubrieron vestigios de otros tiempos, como el uso de la palabra que designa los órganos sexuales femeninos para memorizar ciertas rutinas.

Frente a eso, la prensa noruega ha presentado casos como el de Jenny Herstad, de 20 años, la única mujer entre 140 hombres. Ella comparte con cinco de sus compañeros un cuarto estrecho, sobrio, con literas, y no ha experimentado ningún problema de sexismo. «Cuando me di cuenta de que era la única, me vine abajo, pero los chicos me han apoyado», ha declarado al 'Aftenposten'.

Verduras y coletas

El ministerio de defensa noruego lleva unos cuantos años intentando despertar el interés femenino por las fuerzas armadas. En un principio, sus responsables se marcaron el objetivo de que, para 2008, el 15% de sus efectivos fuesen mujeres, pero pasó esa fecha y el año pasado solo habían conseguido aproximarse al 9%. Ahora se han fijado una nueva meta, que también parece difícilmente alcanzable: el 20% para 2020. Noruega, acostumbrada a ocupar los primeros puestos de todas las clasificaciones que valoran la igualdad entre sexos, también ha sido pionera en el campo militar, con decisiones como la de incluir mujeres en la tripulación de los submarinos. De las seis últimas personas que han asumido la cartera de defensa, cinco han sido mujeres: en la actualidad, ocupa el cargo la conservadora Ine Marie Eriksen Søreide, de 37 años.

Las fuerzas armadas noruegas han llamado la atención recientemente por otras medidas poco convencionales. En noviembre, anunciaron los 'lunes sin carne', la jornada semanal en la que se servirá exclusivamente a las tropas un menú vegetariano. «No es por ahorrar -explicó un portavoz-. La idea es elegir una comida respetuosa con el medio ambiente. Tiene más que ver con la preocupación por nuestro clima, por la ecología y por la salud». El año pasado también se dio permiso a los hombres para llevar coleta, tras la queja de un oficial que se consideraba discriminado al no poder peinarse como sus compañeras.

La iniciativa de los dormitorios compartidos ha dado lugar a un debate particularmente intenso en Estados Unidos, ya que se estima que en sus fuerzas armadas se producen 19.000 casos de abuso sexual al año. Pero, claro, está por ver si el modelo noruego también funciona fuera de la fría y ordenada Escandinavia.

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