Sólo la A-5 y la A-66 rebasan los 5.000 vehículos diarios en todos sus tramos

Superan la cifra de 5.000 vehículos la vía entre Don Benito y Villanueva, la de Badajoz a Olivenza o las de Cáceres y Plasencia a sus respectivas Malpartida La A-5 y la A-66 capitalizan el tráfico en Extremadura, con los tramos Mérida-Badajoz y Mérida-Almendralejo como los de mayor densidad

ANTONIO ARMERO
Sólo la A-5 y la A-66 rebasan los 5.000 vehículos diarios en todos sus tramos

Por la carretera que va del sanatorio de las Poyatas, en Palomas (Badajoz) a la EX-212 pasan una media de tres coches diarios. Por la autovía A-66 entre Cáceres y Mérida, cerca de la salida de Torremejía, circulan una media de 18.068 vehículos diarios. Son los dos extremos del mapa del tráfico en Extremadura, que es un dibujo enorme, repleto de líneas de colorines, redondeles y cuadrados, cifras y letras, una tela de araña en la que cada conductor y su coche, su moto, su furgoneta o su camión son un número.

Ese complejo universo de asfalto que abordan los estudios de aforo esconde historias humanas. Por ejemplo, ayuda a comprender por qué la carretera Nacional 630, castigo diario para miles de extremeños durante décadas, es hoy un enorme parque de atracciones para ciclistas y moteros. La mayoría de su trazado, que parte verticalmente la comunidad autónoma, tiene una IMD (Intensidad Media Diaria) que ronda los quinientos vehículos. Hay sitios en los que no llega a doscientos, y el recuerdo de su época dorada ha quedado reducido a los entornos urbanos (17.000 a la altura del polígono de Las Capellanías, en Cáceres, y más de 19.000 en el centro de la ciudad, 4.500 en el acceso sur a Mérida y 11.000 en la zona industrial de Plasencia, según los datos oficiales). Fuera de ahí, la N-630 es un dinosaurio al que la mayoría de los conductores repudia. Prefiere la A-66, la reina de las carreteras en Extremadura junto a la A-5. Ellas se llevan las dos porciones más grandes de la tarta del tráfico en la comunidad autónoma, que suma veinte carreteras con algún tramo interurbano en el que se superan los cinco mil vehículos al día.

Cifras que suben y bajan

Esa cifra -5.000 vehículos diarios- es la que suele tomarse como referencia para distinguir las carreteras que tienen el tráfico propio de una autovía y las que no. Es sólo una referencia, pues la decisión de convertir una vía de un carril por sentido en otra que tenga dos depende de otros argumentos.

Las únicas que rebasan esa cifra en todos sus tramos son la A-5 y la A-66. La otra autovía del Estado que cruza parcialmente la región es la A-58 (Cáceres-Trujillo), que supera los cinco mil vehículos diarios por muy poco, lo mismo que la autonómica EX-A1 (Autovía del Norte de Extremadura), según los datos regionales, que son del año 2012. La otra cuya titularidad corresponde a la Junta, la EX-A2 (Autovía de las Vegas Altas) pasa de los 8.000 a la altura de Don Benito.

El grupo de las veinte vías de la región con algún tramo por encima de los cinco mil incluye a todas las nacionales excepto la 435 (Badajoz-Huelva). La N-110 (Plasencia-Soria) supera la línea de los cinco mil junto a la capital del Jerte; la N-521 (Trujillo-Portugal) entre Cáceres y Malpartida de Cáceres; la N-430 (de Badajoz a Játiva, en Valencia) en las Vegas Altas; y la N-432 (Badajoz-Granada) entre Badajoz y La Albuera y entre la A-5 y el cruce de Fuente del Maestre.

Entre las vías regionales, hay siete: Zafra-Jerez (EX-101), Badajoz-Olivenza (EX-107), Don Benito-Villanueva de la Serena (EX-206), de esta última localidad a La Coronada (EX-104), los primeros kilómetros de la Navalmoral de la Mata a Talayuela (EX-119), de la A-5 a Montijo (EX-328) y Coria-Moraleja (EX-108), si bien hay que tener en cuenta, en este último caso, que los datos son del año 2012, y entonces no había entrado en servicio el tramo de la EX-A1 que comunica estos dos municipios.

Por último, también entre las vías que pertenecen a las diputaciones hay algunas con una intensidad de tráfico notable. La que une Cáceres y Casar de Cáceres -es la CC-38, y la utilizan muchos como acceso a la A-66 desde la capital de la provincia- llega a los 6.700 vehículos al día. Y algo parecido sucede con la carretera de Plasencia a Malpartida de Plasencia (CC-36), que llega a los 5.700 y recoge tanto el movimiento de quienes trabajan en Plasencia y viven en Malpartida como el de quienes utilizan esta vía como enlace con la EX-A1. De entre las de la Diputación de Badajoz, sólo rebasa los cinco mil la ronda de Don Benito (1,7 kilómetros), con 7.700 vehículos.

La lista podría ser más larga si se añadieran otras, como la carretera de Cáceres a 'las tres torres' (Torrequemada, Torremocha y Torreorgaz), que supera los cinco mil pero sólo en días laborables, o la ronda sur de Plasencia, con más de nueve mil pero que ya tiene doble carril por sentido.

Del mismo modo, hay vías con menos intensidad de la que podría suponerse. Por ejemplo, la carretera que atraviesa el Parque Nacional de Monfragüe, cuya IMD es de 546 entre Villarreal de San Carlos y Torrejón El Rubio. La vía que atraviesa la comarca de La Vera la cogen 2.600 conductores entre Plasencia y Tejeda de Tiétar, y a partir de ahí, la cifra va bajando, excepto algún pico entre municipios. La Junta tiene cinco vías que no alcanzan los cien vehículos al día (están en Piedras Albas, Oliva de la Frontera, Jaraicejo, Venta del Culebrín y Azuaga) y 29 la Diputación de Badajoz.

Sí que tiene tráfico, pero menos de la mayoría de las que con el paso del tiempo han ido convirtiéndose en autovía, es la EX-100, que une las dos capitales de provincia extremeñas. Si por los datos de los medidores de intensidad del tráfico fuera, no hay motivos para su conversión en autovía. Hay 3.473 vehículos antes de llegar a Puebla de Obando desde Cáceres, 3.694 entre este pueblo y La Roca de la Sierra, y 3.162 entre este último y Badajoz. En la entrada a la ciudad más poblada de la región, a la altura de Gévora, la cifra se dispara hasta superar los 15.700 vehículos al día. En ese punto en concreto, y sólo en él, sí se iguala a las dos reinas del tráfico en Extremadura, la A-5 y la A-66.

Procedente del norte de España, la Autovía Ruta de la Plata entra en la región más ligera que cuando la abandona. La utilizan unos 9.400 vehículos entre Baños de Montemayor y Plasencia, y casi 12.000 entre esta y Cáceres. Entre la capital de la provincia y la autonómica, vuelve a los 9.400, y dobla su intensidad tras pasar por Mérida, en gran parte por el aporte de vehículos procedentes de la A-5.

La estación medidora semipermanente que el Ministerio de Fomento tiene entre Mérida y Almendralejo, concretamente junto a la salida de Torremejía, aporta una IMD de 18.068, la más elevada de todos los tramos interurbanos de la región. Aquí alcanza su punto más alto, y desde entonces, la intensidad del tráfico por esta vía va bajando: 15.600 entre Almendralejo y Villafranca de los Barros, 13.900 hasta Zafra, 12.300 entre esta y Fuente de Cantos y 10.900 hasta Monesterio. Entre este último municipio y el límite con la provincia de Huelva, la media es de 12.500 vehículos diarios, según las cifras del Ministerio de Fomento.

Estos vaivenes no son una cualidad única de la A-66. La A-5 se comporta de forma parecida. Entra en Extremadura desde Toledo con 16.000 coches, pero se queda en 11.600 entre Navalmoral de la Mata y Trujillo. Entre este último municipio y Miajadas baja hasta los 9.400, y hasta los 7.700 en el tramo comprendido entre la capital regional del tomate y la confluencia con la carretera N-430. Este último es uno de los puntos clave del mapa del tráfico en Extremadura, y así lo avalan los datos de aforo.

La unión de la A-5 y la N-430

Al encontrarse con la N-430, la A-5 casi dobla su IMD, al pasar de 7.700 a los 15.000 contabilizados entre esa confluencia y Mérida. Entre ese punto y Badajoz se alcanzan los 17.900 vehículos diarios, pero ni la mitad (en concreto, 8.400 vehículos) siguen en dirección a Portugal. De Badajoz salen a diario por la Autovía de Extremadura en dirección a Madrid casi 18.000 vehículos, y al llegar a la salida hacia la N-430 quedan 15.000. Casi la mitad se salen de la Autovía de Extremadura justo ahí, para tomar la carretera nacional que les acerca a la zona de influencia de Don Benito y Villanueva o para atravesar las Vegas Altas y seguir hacia adelante.

Todos estos datos permiten extraer varias conclusiones, entre ellas la prevalencia de la capital autonómica como eje de las comunicaciones por carretera -sucede algo similar con el tren- en la región. En ella se juntan las dos autovías con mayor densidad, y el nombre de Mérida aparece en los dos tramos interurbanos más utilizados (con Badajoz en el caso de la A-5 y con Almendralejo en la A-66). Esto explica también que en el tramo urbano de estas vías, la capital autonómica llegue a superar los 21.000 vehículos.

Esto ocurre también en Badajoz, que está salpicada de aparatos para calcular el tráfico. En el trazado urbano de la antigua N-V hay uno que registra 20.700 vehículos diarios, otro que llega hasta los 22.600 vehículos, y un tercero que aporta el número más alto de cuantos aparecen en los mapas de aforo de la región: 30.247 vehículos diarios en la antigua N-V en un punto próximo al centro urbano. Esta, y otras cuantas repartidas por el mapa de Extremadura, son trazados con cuerpo de carretera y alma de autovía.

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