La mancomunidad de Tierra de Barros se disuelve con una deuda de 168.000 euros

C. J. V.MÉRIDA.

Disolución por la «grave situación económica que impide la realización de fines». Es el argumento de los nueve municipios (eran diez en su origen pero se fue Almendralejo en 2012) y tres pedanías para acordar la desaparición de la mancomunidad integral de Tierra de Barros. Una deuda de 168.000 euros por impagos de las cuotas de los propios socios ha sido el detonante, aunque la salida del Consistorio almendralejense, el que más aportaba (92.000 euros) y una deficiente gestión, coinciden varios alcaldes, han ayudado a este desenlace. La mancomunidad no sigue pero las deudas permanecen. A ellas deben hacer frente los municipios.

Aprobó sus estatutos el 28 de diciembre de 2006. Almendralejo, Aceuchal, Santa Marta, La Albuera, Corte de Peleas, Nogales, Villalba, Entrín Bajo, Solana y Torremejía y las pedanías de Entrín Alto, Aldea de Retamar y Aldea de Cortegana se unieron para compartir servicios como el arreglo de caminos rurales, apoyo a emprendedores o actividades deportivas. También desarrollaron talleres de empleo.

Pero los impagos la lastraron desde el inicio. El Ayuntamiento de Torremejía, por ejemplo, dejó de pagar en 2008 y debe, según la asociación, 36.494,41 euros. En realidad, sólo cuatro municipios estaban al corriente de pago y otros tres querían irse desde hace meses. «Así es imposible seguir», resume Ramón Pulido, alcalde de Corte de Peleas y presidente de la mancomunidad. La venta de maquinaria -por una motoniveladora se obtuvieron 37.000 euros- ha servido para pagar nóminas de empleados.

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