La historia de la Iglesia en Badajoz al alcance de unos pocos

Los Archivos Eclesiásticos celebran por primera vez una jornada de puertas abiertas desde que se pusieron en marcha en 2006

ROCÍO ROMEROBADAJOZ.
La historia de la Iglesia en Badajoz al alcance de unos pocos

¿Por qué se llama archidiócesis de Mérida-Badajoz y no de Badajoz-Mérida? La respuesta se encuentra en la carta de San Cipriano del año 256, de la cual se puede apreciar una copia en los Archivos Eclesiásticos. Su director, Teodoro López, explicó ayer que esa carta acredita que la de Mérida es una diócesis vieja, del siglo III, cuando Badajoz ni siquiera existía. «Para nosotros lo importante es la imposición de manos de Jesucristo. Los apóstoles se transmiten el poder así. ¿Quiénes recibieron las manos primero? Los de Mérida y, después, los de Badajoz. Badajoz no existía, es una ciudad árabe del siglo IX».

Esa fue una de las notas de historia que aclaró ayer durante la primera jornada de puertas abiertas que ha organizado a petición de los Amigos de Badajoz. El archivo se encuentra en la calle Obispo San Juan de Ribera desde 2006 y desde entonces pueden acceder investigadores. Sin embargo, ayer fue la primera vez que permitió la entrada de grupos. La cita estaba marcada a las once, pero la asociación tuvo que pedir a algunos de los asistentes que volvieran a las doce ante la cantidad de ciudadanos que se acercaron.

Quienes accedieron conocieron el lugar donde se encuentran los archivos de la Catedral, así como el Diocesano. Este, a su vez, acoge los de las diócesis pequeña y ampliada, así como las órdenes de Santiago y Alcántara. El tercer bloque está formado por los archivos parroquiales y está previsto que los fondos crezcan con los documentos del Seminario.

Teodoro López mostró dos de los 700 pergaminos que guarda. El más antiguo, fechado en 1255, es el primer sínodo de Fray Pedro Pérez, que fue el primer obispo de Badajoz después de restaurada la diócesis. El más reciente es la bula del Papa Juan Pablo II por la cual creó la provincia eclesiástica en 1994.

También enseñó uno de los 64 libros corales de la Catedral. «Son bonitos pero no sirven para nada. Lo bonito es alabar a Dios y es una gloria que este libro esté usado, porque se ha utilizado para ello», explicaba mientras permitía que los asistentes tocaran las páginas escritas en latín. Indicó que se trata de un archivo vivo. Los primeros fondos de la Catedral están fechados en 1255 y están a punto de crecer con el capítulo que elaboran los canónigos.