La amiga de Rajoy

De cría sacó un notable en un examen y se echó a llorar, pero ahora los ciudadanos la suspenden con un 2,68. La ministra de Fomento se ve hasta en vacaciones con el presidente, a quien considera «un hombre sensato». El conflicto del Canal de Panamá ha puesto su nombre en los titulares que tanto rehúye

YOLANDA VEIGA
Ana Pastor, durante el viaje que realizó a Panamá para mediar en el conflicto del Canal. ::                             CARLOS JASSO/AFP/
Ana Pastor, durante el viaje que realizó a Panamá para mediar en el conflicto del Canal. :: CARLOS JASSO/AFP

Ana Mari, ven y enhébrame unas agujas, que no veo bien». Le dejaba preparadas a su vecina una docena cada mañana. Y luego echaba a correr, no fuera a llegar tarde al colegio. Ése ha sido siempre su sitio, una mesa con libros, muchos libros. Poemas de Jorge Luis Borges, tratados antiguos de Medicina... Ana Pastor (Cubillos del Pan, Zamora, 1957) fue una estudiante incansable, de sobresaliente. Y dirige con la misma entrega el Ministerio de Fomento. No son todavía las ocho de la mañana y ya hay luz en su despacho. Nadie sabe muy bien a qué hora la apaga. La ministra más discreta del equipo de Mariano Rajoy, con quien le une el trabajo y una amistad que se remonta a las andanzas de juventud en Pontevedra, se ha colado esta semana en las letras gruesas de los titulares por su mediación en el enconado conflicto del Canal de Panamá.

La ministra de Fomento ha ejercido de «facilitadora» de un acuerdo casi imposible entre la Autoridad del Canal de Panamá y el consorcio de empresas liderado por la española Sacyr, que amenaza con abandonar la obra si no recibe otros 740 millones de euros por sobrecostos. Si finalmente sale bien, le habrá dado un empujón a la debilitada 'marca España'.

Dirige uno de los ministerios con más presupuesto (los recursos de Fomento para 2014 ascienden a 17.310 millones de euros) y es la cuarta ministra mejor valorada (son trece), aunque bien considerado no está nadie en un gobierno donde ninguno pasa del 3. Ni siquiera el presidente, que no saca más que un 2,42, según el último barómetro de CIS, el de octubre. A Ana Pastor los ciudadanos le ponen un 2,68, suspenso redondo, porque se estrenó en el cargo (diciembre de 2011) con un 5,05. Era la única que aprobaba, aunque a ella un 5 nunca le ha valido. «¡Pero si una vez le pusieron un notable en inglés y se echó a llorar!», recuerda alguien de su entorno más próximo.

La anécdota es muy ilustrativa, aunque entonces Ana Pastor solo era una niña que quería hacerse matemática. ¿De dónde sacaría aquella idea? Porque en casa no había visto más que trabajar el campo. Sus padres, Victoriano y Trinidad, criaron a sus tres hijos (Ana es la pequeña) con lo que sacaban del trigo y la cebada. Al hermano de la ministra, a Víctor, le tocó rastrillar algo, pero las chicas no pisaron las tierras. La mayor porque a veces tenía que vigilar a los pequeños y Ana Mari, como la llaman en su pueblo, porque «solamente pensaba en estudiar».

Fue «la niña mimada» de un hogar humilde y la alumna aventajada de Evangelina, la profesora de Cubillos del Pan, que quiso recompensar el esfuerzo y le regaló un muñeco que Pastor todavía guarda en su casa de Pontevedra. Allí hace media vida. La otra media la pasa en Madrid, en un apartamento pequeño que apenas pisa porque vive prácticamente en el Ministerio. «A menudo come en el despacho, un menú de tres platos pero ligero, con una ensalada por delante y un filete o pollo a la plancha de segundo», cuenta una colaboradora.

Viaja constantemente -a Turquía para inaugurar el túnel ferroviario bajo el Bósforo, a Panamá para mediar en el conflicto del canal, a Arabia Saudí para respaldar el AVE a La Meca...-. Por eso en vacaciones prefiere quedarse cerca. Sobre todo en Galicia, en Pontevedra o Sanxenxo. Es su tierra de adopción, donde empezó a hacer carrera y donde conoció a Rajoy, su jefe y amigo de juventud. Tampoco perdona una visita a Salamanca, donde residen sus dos hermanos. Y de cuando en cuando se acerca a Cubillos, un pequeño municipio de 340 vecinos a ocho kilómetros de Zamora donde todavía viven sus padres, de 86 y 85 años.

Allí se crió ella, jugando sin peligro en el frontón con la prole menuda del pueblo. Queda cerca de su casa, una vivienda unifamiliar donde todavía guardan una muñeca que su padre ganó en la tómbola. Fue Ana Mari una niña con una ilusión ciega por los Reyes Magos, que puso seria resistencia cuando su tío le dijo que aquello no era más que un cuento. En su pueblo hizo también la comunión -«recitó de memoria las peticiones»- y disfrutó de sus primeras verbenas por Santa Rita, que se celebra el 22 de mayo. Salía al baile con falda porque «le costó empezar a llevar pantalones» y luego dormía hasta que se cansaba -mientras pudo evitarlo, no madrugó-.

Clases al alcalde

Cuando tuvo edad se puso de profesora particular con su hermano, que ahora es maestro (la otra hermana trabaja en una firma de seguros). «Ana Mari me ayudaba con las asignaturas que se me atragantaban. Ella ya era una chavala y yo aún un niño, me lleva once años. Lo explicaba todo muy bien, era muy estudiosa y eficaz». La anécdota la rescata Antonio Juanes, alcalde desde hace 15 años de Cubillos del Pan por la formación independiente Adeiza. «El color político no tiene nada que ver. Es una gran ministra, una mujer encantadora, coherente y discreta. No se le ha subido el cargo a la cabeza. Ni a ella ni a su familia, que siempre han sido una gente muy modesta».

Y muy unida. Pasaron juntos la Nochebuena y el día de Navidad. Sus padres, sus dos hermanos -su cuñada es también una de sus mejores amigas- y sus dos únicas sobrinas. La ministra no tiene hijos y está casada con José Benito Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Marín-Pontevedra. Se conocieron en Galicia, donde Ana Pastor encontró plaza como médico después de haber hecho la carrera en Salamanca. Sacó las oposiciones y su primer destino fue Creciente, un municipio pequeño de Pontevedra que tiene una calle a su nombre. Llegó a Galicia y se enamoró. De la tierra y de su actual marido. Se casaron en Zamora -ella con un vestido blanco «de tela salvaje»- en una ceremonia religiosa a la que siguió una celebración con pocos invitados.

No fueron los amigos. Y los tienen con mucho nombre. Como el de Mariano Rajoy, con quien la pareja comparte ratos de asueto. El pasado agosto, el presidente del Gobierno y el marido de Ana Pastor, uniformados de corto y zapatillas de deporte, salieron a hacer footing por Ribadumia. Y a ella también se la vio 'de paisano' con el presidente, paseando junto al cauce del río Umia.

La ministra de Fomento es una de las manos derechas de Rajoy y ella considera al líder del Ejecutivo «un hombre serio y sensato». Cuando ganó las elecciones, Pastor, no ahorró felicitaciones en Twitter. «Nunca olvidaremos esta noche. Nunca se repetirá y será especial». Y así hasta seis mensajes, un exceso para una tuitera no practicante -tiene 17.000 seguidores, la mitad que el ministro Wert, pese a que es el peor valorado de todos (1,46)-.

Sabía Ana Pastor que Rajoy iba a contar con ella, aunque el presidente no le desveló su destino hasta un día antes del nombramiento. Al padre de la ministra le habría gustado más que le dieran otra cartera, que fuese «más de lo suyo». Como cuando José María Aznar le entregó la de Sanidad y Consumo (2002- 2004). Antes había sido subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, que llevaba entonces Rajoy, subsecretaria del Ministerio de Presidencia, del de Interior, diputada...

Pero Pastor asumió el encargo sin chistar. «Me enfrento a un reto emocionante», dijo al jurar el cargo. Y poco más se le ha oído desde entonces. Tiene un perfil más técnico que político y rehúye las polémicas y los titulares. Cuando rara vez un periodista tiene ocasión de comprometerla con algún tema espinoso, ella sale con la propuesta de «diálogo». Y rápidamente busca cobijo en su amplio despacho, una sala que está como la dejó su antecesor, el socialista José Blanco. «Solo ha colocado alguna foto con el Rey, con Mariano Rajoy, con su marido en un acto institucional...». Como si no quisiera distracciones. «Es una gestora con una capacidad tremenda para resolver las cosas, es muy accesible con el equipo de colaboradores y está encima de todos los temas».

Sin descuidar los más importantes... Porque llama a su madre por teléfono todos los domingos.

Su plato favorito es la tortilla y las lentejas que prepara su madre, Trinidad. Cuando va a verla a Cubillos del Pan se lleva tuppers con pollo, carne ternera, alubias...

Estudió Medicina y Cirugía en la Universidad de Salamanca. El primer año estuvo en una residencia de monjas, pero después compartió piso con sus dos hermanos.

De niña aprendió a coser, pero ella soñaba con estudiar Matemáticas Exactas.

Es funcionaria del Cuerpo Superior de Salud Pública y Administración Sanitaria. Dirigió el Servicio Gallego de Salud, fue subsecretaria del Ministerio de Educación, del de Presidencia y de Interior, ministra de Sanidad con Aznar, diputada por Pontevedra...

Según los datos de su declaración de bienes y renta de 2011, tiene dos casas en Pontevedra (de 131 y 96 metros), un piso de 65 metros cuadrados en Madrid y dos coches: un BMW y un Mini Cooper.

seguidores en Twitter. Sigue a Rajoy, Juan Ramón Lucas, Arturo Pérez-Reverte, Cruz Roja, la Asociación de Mujeres Saharauis de España...

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