Letras para las wawa wasi

Luis Landero, Javier Cercas, Hidalgo Bayal, Álvaro Valverde e Inma Chacón, entre otros, dan forma a 'Letras para crecer', que se presenta el jueves Extremayuda reúne a 60 autores extremeños en un libro solidario

P. CALVOCÁCERES.
Damián Gallego, promotor de Extremayuda. ::                             JORGE REY/
Damián Gallego, promotor de Extremayuda. :: JORGE REY

En Alto Trujillo, una zona suburbial de Perú de claras reminiscencias españolas, la palabra wawa wasi no suena extraña. Significa, en quechua, casa de niños, es decir, escuela. Allí se levantan, con paredes de adobe, 25 pequeñas de esas aulas que se han convertido en objeto de atención de Extremayuda, la ong promovida por el ginecólogo cacereño Damián Gallego, que el próximo jueves presenta 'Letras para crecer' con el fin de recaudar fondos para esas wawa wasi.

La iniciativa solidaria (el libro se venderá a 10 euros) reúne a lo mejor de las letras extremeñas, 60 autores que han ido aportando de forma altruista sus textos. El propio Gallego se muestra sorprendido y agradecido, tanto por la «extrema generosidad» demostrada por todos aquellos a los que se les ha ido pidiendo su colaboración para el libro editado por la Asociación Cultural Norbanova, como por el trabajo final que supone reunir a tan amplio elenco de escritores extremeños en una antología.

En 'Letras para crecer' se podrá leer a Luis Landero, Javier Cercas, Inma Chacón, Diego Doncel, Álvaro Valverde, Gonzalo Hidalgo Bayal, Pureza Canelo, Eugenio Fuentes, Basilio Sánchez, Pilar Galán e Irene Sánchez Carrón, entre otros, que ha intervenido activamente junto al profesor José Luis Bernal en la edición y preparación del libro.

El dinero que se consiga servirá para dotar de pequeñas bibliotecas con libros universales a esas escuelas, cuentos infantiles y narraciones juveniles principalmente, después de darse cuenta de que los niños de ese entorno suburbial de Alto Trujillo desconocen relatos como la Cenicienta o Pinocho.

A Damián Gallego se le ocurrió la iniciativa a raíz de una frase de Nelson Mandela leída en la revista de viajes que había en el avión de regreso a España desde Perú. La frase era: «Cuando veas algo en el mundo que no te gusta, cuéntaselo a tus amigos, y con los que piensen como tú, ponte a cambiarlo». Y eso hizo.

El resultado es una publicación que el próximo jueves, 12 de diciembre, será dada a conocer a las 19,30 horas en el salón de actos del Colegio Oficial de Médicos y que también será presentada en Miajadas (día 18 a las 19,30 en el centro cultural Palacio Obispo Solís) y Trujillo (día 20 a las 19,30 en el teatro Gabriel y Galán).

«Son chavales que solo reciben mensajes negativos, que viven en un entorno hostil, porque Alto Trujillo es un barrio muy pobre en el que bastante tenemos con evitar que caigan en el 'pandilleo'. Lo que queremos es cada pequeña escuela tenga su estantería de 25 libros universales que compraremos allí».

Para la edición de los 1.000 ejemplares han tenido la ayuda del Centro Unesco, grupo Fissa, Caja Extremadura y Gefiscal. La portada es de Pablo Pámpano. «Nadie se ha negado, todos a los que hemos puesto en compromiso han respondido magníficamente, y los autores nos han permitido coger lo que quisiéramos de su obra».

Varios proyectos

'Letras para crecer' es el más reciente pero no el único proyecto de cooperación puesto en marcha por Extremayuda, organización creada en Cáceres en 2009. «Estamos dando 35 becas-salarios, alumnos que cuando terminan su Secundaria podrán seguir estudiando gracias a nosotros. Se les envía 65 euros al mes, que es lo que un chaval de 16 años ganaría descargando camiones, limpiando coches, etc. Nosotros le garantizamos ese dinero a la familia a cambio de que el hijo siga estudiando en la Universidad».

Perú es, sin embargo, una economía en auge. Gallego reconoce que se han notado mejoras desde que colaboran en Alto Trujillo, «han metido el agua, todavía no el alcantarillado; algo se va haciendo, pero en el barrio viven 72.000 personas».

Extremayuda, que tiene 312 socios, también colabora en cuidados paliativos a enfermos terminales, un jardín de infancia y ha iniciado la creación de una «orquestita». «Hemos comprado violines chinos a 18 euros y con la música intentamos atraer a los 'margis', los chavales que han empezado con pequeños actos de delincuencia. El proyecto se llama 'Sonidos en la arena' y creo que vamos a lograr algo bonito».

El ginecólogo natural de Jaraicejo explica que fue a los 50 años cuando decidió poner un poco de freno a su vida y destinar más tiempo a los demás. «Yo estudié con becas, pero la vida me ha tratado muy bien. Tengo suficiente para vivir, no soy una persoans ambiciosa de cambiar de coche cada tres años y me plantee qué es lo que me llenaba. La solidaridad me compensa y sobre todo quita muchas tonterías, aunque no quiero dar a nadie lecciones de nada».