El puente de Willian Finch cumple 130 años

Según indican documentos de la época la estructura, de 605 metros de longitud, fue creada por la compañía M. Z. A. en 1883 Conocido como el 'de hierro' se compone de once tramos de 187 toneladas cada uno

M. ÁNGELES MORCILLOMÉRIDA.
El puente de Willian Finch, conocido como Puente de Hierro, es un símbolo de Mérida. ::                             J. M. ROMERO/
El puente de Willian Finch, conocido como Puente de Hierro, es un símbolo de Mérida. :: J. M. ROMERO

Una de las estampas más típicas de Mérida es la de su Puente de Hierro, el puente del tren, el de William Finch Festherstone. Sorteando el Guadiana, se graba en la retina de los emeritenses que lo miran con respeto. Y es que lo da. Porque no todos los puentes de Mérida pueden presumir de cumplir los 130 años de la finalización de su construcción. Todos, menos el romano. A ese no le gana ninguno en antigüedad.

El único puente ferroviario metálico que subsiste en la actualidad en Extremadura está ubicado en la capital autonómica. Con 605 metros de longitud está construido sobre el río Guadiana, a una distancia de 1.600 metros de la actual estación de ferrocarril.

Su construcción fue aprobada por su Majestad el Rey Alfonso XII y comunicada al Ministerio de Fomento y Dirección General de Obras Públicas el 20 de enero de 1882. Datos extraídos de documentación aportada por Antonio Hidalgo, un estudioso del tren en la ciudad.

La acometida de la obra la realizó la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante.

Según actas del Archivo Municipal de Mérida, el 22 de octubre de 1852 se vendieron acciones para la construcción de un ferrocarril de Mérida a Sevilla, siendo otorgada tiempo después la concesión, que caducó el 29 de diciembre de 1866.

Otorgada nueva concesión el 24 de marzo de 1869 con arreglo al Decreto de 14/11/1868 resultó nuevamente caducada hasta que, por Orden de la República del 26 de febrero de 1873 se dispone la presentación de un nuevo proyecto, que también llegó a caducar.

Según actas del Archivo municipal de Mérida, en abril de 1877 se llevaban invertidos en la línea dos millones de reales de vellón.

La información que se conoce sobre este puente provisional, así como la construcción del puente definitivo de hierro, construido por la Compañía de M.Z.A. en 1.883, hace ahora 130 años, se cita en un trabajo de este autor.

Los terrenos que fueron expropiados a la salida dirección Calamonte para enlazar la vía, todos pertenecientes a la dehesa El Prado, se ordenaron por decretos de expropiación forzosa publicados en sendos Boletines Oficiales de la Provincia de Badajoz, que se pueden encontrar en el Archivo Municipal de Mérida con la relación de todos los parceleros afectados. Las pruebas de paso, una vez terminada la obra, se hicieron el día 14 de diciembre de 1883, resultando de conformidad para su uso.

187 toneladas por tramos

El puente definitivo se proyectó con once tramos de hierro de 55 metros de longitud cada uno, de centro a centro de cada pila, con vigas de celosía del sistema 'linville', que darían una longitud total de 605 metros, apoyado en diez pilas y dos estribos, midiendo las primeras cinco metros de ancho por 2,30 de grosor.

El importe de los tramos metálicos, material de vía y máquinas se desconoce, lo mismo que el presupuesto de la mano de obra, que debió ser elevado dado el volumen y dificultades del trabajo ejecutado.

Existe la posibilidad real de que Finch fuera el ingeniero director a pie de obra de los trabajos de ensamblaje de la estructura y aparejos del puente, bajo la dirección de los ingenieros jefes de Madrid. También de que formara su propio equipo con técnicos y oficiales de su propia nacionalidad.

A cada metro lineal del puente (armazón y material de vía) se le consideran 3,4 toneladas, que hacen un peso total de 187 toneladas por tramo.

El 22 de octubre de 1925 se proyectó la sustitución de los tramos metálicos del puente por otros nuevos de acero dulce, lo que importaba un total de 2.752.210 pesetas, pero existía otra opción de hacerlo con arcos de hormigón en masa, en el estilo de la época, que importaba 3.548.707 pesetas. Ninguno de los proyectos se llevó a efecto.

El depósito de máquinas, según planos de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, disponía de veinte cocheras para otras tantas máquinas con placa para invertir el sentido de las mismas, siendo corriente el dicho de que no había una familia en Mérida que no tuviera algún familiar ferroviario.

Durante varios años, el agua para abastecer las calderas de las máquinas y producir el vapor era elevada desde el Albarregas al depósito, tomada de una balsa preparada río arriba, pasado el acueducto de Los Milagros, según planos de la época.

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