España será uno de los países más perjudicados por el cambio climático

El calentamiento global aumentará entre 5 y 8 grados la temperatura en la península al final de siglo, lo que se acompañará de un descenso en las lluvias

A. JIMÉNEZMADRID.

El cambio climático se recrudece. España debe prepararse para afrontar un periodo de clima seco, con un aumento de las temperaturas entre 5 y 8 grados centígrados y lluvias escasas al final de este siglo. Según el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que se ha publicado en Estocolmo, en el Mediterráneo y el Norte de África el aumento medio de las temperaturas oscilará entre 0,4 y 2,5 grados.

Para España, Portugal y el resto de los países del sur de Europa, como Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro, Albania, Macedonia, Grecia y Turquía, los expertos prevén que las temperaturas diurnas experimenten un incremento máximo de 8 grados centígrados.

En lo que se refiere a las lluvias, las previsiones no mejoran. Las proyecciones de los especialistas señalan que a medio plazo, entre 2045 y 2065, las precipitaciones caerán entre un 10% y un 20% en el periodo que va de diciembre a febrero. Y en los meses de junio a agosto el incremento máximo puede llegar a escalar al 20% en la zona occidental de la región, lo que toca de lleno a la Península Ibérica.

España, por su ubicación, sufre los efectos de encontrarse en una zona de transición climática, con dos ejes: Atlántico-Mediterráneo y África-Europa. Por ello, resulta uno de los países más perjudicados por el cambio climático debido a que las masas de aire que proceden de África y que antes se dirigían al Atlántico ahora se desplazan al Mediterráneo, que es uno de los mares, junto con el Ártico, más afectado por el calentamiento global.

Actividad industrial

De acuerdo con las organizaciones ecologistas, España disminuyó en un 1,9% sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero el año pasado. Sin embargo, esta rebaja no es consecuencia de una mayor sensibilidad del Gobierno en materia medioambiental, sino que es producto de la crisis y de la caída de la actividad industrial.

Los indicadores de pluviosidad han experimentado una reducción notable. Aparte de menos días de nieve, la década que va de 2000 a 2010 ha registrado los valores más bajos desde 1950. El estudio de Naciones Unidas confirma que la tendencia se intensifica. No en balde, las precipitaciones anuales se rebajarán en los países del sur de Europa, sobre todo en España y Portugal, así como en Macedonia, Grecia, Turquía, Bulgaria, Albania, Serbia y Montenegro.

Por lo demás, las menores lluvias y el aumento de las temperaturas verán acompañadas de otros fenómenos que acentuarán la sequía. Los pronósticos sobre el clima apuntan a una reducción de la nubosidad y la humedad en la zona mediterránea, lo que traerá aparejado un descenso del orden del 40% en el nivel actual de escorrentías en España, Portugal y Marruecos.

Todos estos cambios tendrán consecuencias indeseadas en la seguridad alimentaria, la salud humana los ecosistemas, el nivel del mar y los recursos naturales, entre otras muchas cosas. Por de pronto, las temperaturas extremas y la sequía se traducirán en la disminución de la recarga de los acuíferos. Lo grave es que esta merma de recursos hídricos acontecerá en un escenario de aumento demográfico en la región mediterránea, lo que ocasionará problemas para garantizar el suministro de agua. Lógicamente, todo ello, como es evidente, tendrá efectos muy negativos en los cultivos de secano y en la demanda de agua para consumo humano y usos industriales.

El cambio climático incidirá también en la salud humana, dado que se espera un rebrote de las enfermedades transmitidas por el agua, que estará más contaminada, debido al aumento de las temperaturas y los cambios en la intensidad de las lluvias. Ello, según datos del Banco Mundial de 2013 incluidos en el informe del IPCC, dará como resultado una subida del 25% al 90% de la población desnutrida.