Sueños rotos en la ruleta rusa

La UD Badajoz cae con honor y la cabeza bien alta en la tanda de penaltis tras un encuentro en el que mereció mejor suerte

JAVI PÉREZBADAJOZ.
Sandro atiende a Edu Torres, que está tendido sobre el césped, y detrás aparece su compañero Pedro Oliva con Javi Chino y Rafa Gómez. ::                             J. V. ARNELAS/
Sandro atiende a Edu Torres, que está tendido sobre el césped, y detrás aparece su compañero Pedro Oliva con Javi Chino y Rafa Gómez. :: J. V. ARNELAS

Pocas veces el destino ha sido tan cruel a los méritos de un equipo. La fase de ascenso reservó un trágico final para la UD Badajoz, que asistió con impotencia a una eliminación injusta. Jugarse una eliminatoria a los penaltis es una suerte de una crueldad insoportable. Todo el trabajo de una espectacular temporada se decidía desde los once metros. Y fue ahí, desde esa distancia, donde el equipo pacense acabó con sus sueños rotos. Una lotería que juguetea con la angustia y sufrimiento de dos rivales que se cruzan sus miradas de congoja esperando que caiga la moneda. Le salió cruz.

No lo merecía. Los jugadores de la Unión Deportiva cayeron con las botas puestas. El equipo se vació, se dejó la piel, entregó su alma, exprimió la última gota de sudor y cuando ya no le quedaba ninguna bocanada de aliento recibió un mazazo despiadado. Sólo entonces fue cuando el Alzira pudo respirar aliviado. Y es que el equipo de Parra y Pozo le sometió a una presión asfixiante. Atrapado en esa red y en pleno desconcierto, los valencianos pedían a gritos el descanso. Se levantó con varios zarpazos en la segunda mitad, pero fue una reacción aislada y buscó la tanda de penaltis como única vía de escape.

La UD Badajoz les había borrado del partido. Los pacenses pusieron todas las cartas sobre el césped del Nuevo Vivero y se encontró con un planteamiento conservador de un rival que confió a su suerte la eliminatoria. Y es que la UD Badajoz lo puso todo. El juego, la ambición, la valentía, el gol, la solidez defensiva, las ocasiones y hasta un gol fantasma que pudo trasladar la desatada alegría final de vestuario. Ofreció todo y se quedó sin premio. No se conformaba con igualar el envite, que consiguió en el minuto 22 gracias a un sensacional Álex Herrera. Quería más y lo persiguió con insistencia. Protagonizó una primera parte primorosa. Esa UD Badajoz tenía pinta de Segunda B.

Tal fue el dominio pacense que los visitantes no pasaron de su campo. Ángel Nieto y Álex Berjano no dieron ni una sola concesión. El conjunto blanquinegro tuvo un inicio fulgurante, eléctrico. Parra y Pozo sorprendían a su rival con Chechu, Edu Torres y Álex Herrera por delante de Rafa Gómez, que se quedaba entre líneas lo que generaba muchas dudas en la defensa del Alzira. Esa libertad de movimientos hizo que Álex Herrera ofreciera su mejor versión y descolocara a los zagueros. Rafa Gómez avisó de las intenciones unionistas con tres oportunidades en 13 minutos, la segunda la más clara en una vaselina desde 30 metros que sacó Vicente Flor con la punta de los dedos en el mismo travesaño. Hasta que Álex Herrera la enchufó tras resistir los visitantes un fuerte asedio sobre la portería de Vicente Flor. El centrocampista pacense culminó una gran jugada de Chechu por la derecha para batir en caída la meta valenciana.

La UD Badajoz tenía el partido donde quería. Apenas un minuto después Flor evitó el segundo al sacar pegado al poste un cabezazo de Edu Torres. Después sería Chechu, en una ocasión inmejorable al plantarse solo ante el portero valenciano y cuando se disponía a recortarle se la pasó a un contrario creyendo que era un compañero. Ese fue un fiel reflejo de que el ataque blanquinegro no tendría su día. Pero además el guardameta del Alzira hizo honor a su apellido y tuvo una flor en su portería, sobre todo en el tremendo trallazo de Edu Torres nada más comenzar el segundo acto que estrelló el balón en el larguero y cuyo bote dio toda la impresión de caer dentro de la línea de gol. No lo consideró así el árbitro ni su asistente. Perdonó tanto la UD Badajoz que pudo pagarlo caro antes de la prórroga.

Esa acción dio paso a unos minutos donde Dani Ponz movió ficha para tratar de frenar la sangría de su equipo en el centro del campo. El combate se llevó a una sucesión de golpes. Pierrik con sus galopadas puso el nudo en la garganta de los unionistas en dos acciones en las que se presentó mano a mano con el portero. Una la resolvió fenomenal Álex y la segunda se encontró con el larguero. La UD Badajoz se recuperó del susto y volvió a estirar sus líneas. Parri pudo sentenciar en una gran combinación con Álex Herrera.

Llegó la prórroga tan ansiada por el Alzira y Pierrik cabalgó de nuevo con dos contras en las que Álex estuvo providencial en la salida. A cinco del final Parra pedía a los suyos que jugaran con la cabeza. A esas alturas las piernas no responden, pero la UD no quería jugar a la lotería. La ruleta rusa devoró las ilusiones unionistas.

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