«La función del teatro no es cambiar al público, sino que vuelva»

Relacionado con el mundo del monólogo, tiene una larga trayectoria sobre las tablas que hoy exhibe en 'El Caballero de Olmedo'Javier Veiga Actor

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES.
«La función del teatro no es cambiar al público, sino que vuelva»

La última vez que Javier Veiga estuvo en Cáceres lo hizo con la comedia '5 hombres.com', en la que desgranaba desde el monólogo las penurias de la guerra de sexos y de la convivencia desde las perspectiva masculina, pero siempre buscando la sonrisa. Ahora vuelve, pero de otra guisa. Mucho más serio y enfrascado en problemas de gran magnitud, como la aceptación del sino, de un destino cruel.

Veiga no es un rostro conocido de la tele que haya caído de milagro en el mundo del teatro. Más bien al revés. Pasó por la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) de Madrid y creó su propia compañía, 'Teatro Impar', con quien montó ocho obras teatrales. 'La Venganza de Don Mendo', 'Don Juan Tenorio', 'La Celestina' o 'El enfermo imaginario' son algunas de las obras en las que ha participado Veiga. Personajes universales. «Es inevitable que la gente me conozca por la televisión no es algo que me preocupe porque no es bueno ni malo, pero el teatro siempre ha sido mi casa».

En esta obra el reto, opina el actor, es encarnar «a un personaje que todo el mundo conoce y no defraudar». Enfundarse en unas ropas que hablan de tiempos pretéritos, pronunciar el verso de Lope y cambiar de registro, dejando la comedia a un lado. «Tenía ganas de cambiar».

Ajustada al texto

'Secuencia 3' es la compañía que pone sobre las tablas esta noche a las 22,00 horas esta obra teatral, que responde al canon clásico de la programación del festival cacereño. Veiga, protagonista de esta obra junto a Marta Hazas, asegura que «la versión no enmienda la plana a Lope de Vega». Es una obra de una hora y media, por lo cual se ha recortado la parte más explicativa para dejarlo más sintético. «Va muy directo al público».

Veiga considera que, más que un mensaje o una llamada a la acción el teatro tiene que servir al público para reconfontarle, para sacarle de casa y sumergirle en una actividad bonita. «No creo que la función del teatro sea cambiar a las personas, sino que el espectador quiera volver y que prefiera venir a ver una obra de teatro a quedarse en casa lamentándose del Telediario».

Considera que, aunque al principio de la crisis se dijo que el teatro sobrevivía y que incluso había captado algunos espectadores, actualmente pasa por un momento «muy delicado, están desapareciendo muchas compañías teatrales», debido sobre todo al aumento del IVA cultural y a la crisis de las administraciones, que han bajado el nivel de contrataciones. «No sé si hay soluciones, pero yo por ahora lo que intento es hacer mi trabajo bien y no quejarme tanto».

El rostro de Veiga también se ha visto ligado al mundo del póker, y grabó un programa centrado en este juego que para el actor es una gran afición, con quien juega con un amigo cacereño. «A nivel de competición es prácticamente como un deporte, como el ajedrez, no tiene nada que ver con esa imagen un poco oscura y sórdida del póker, lo juega gente muy joven y que cuando compite no bebe ni fuma, tiene un alto nivel de concentración».

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