El Consistorio ofrece a las asociaciones compartir usos ante la falta de locales

El Teléfono de la Esperanza ha pedido ayuda al Consistorio para mantener su actividad debido a que no puede mantener un alquiler

JUAN SORIANOMÉRIDA.
Sesión formativa en la sede del Teléfono de la Esperanza en Mérida. ::                             J. M. ROMERO/
Sesión formativa en la sede del Teléfono de la Esperanza en Mérida. :: J. M. ROMERO

El Teléfono de la Esperanza tiene una delegación en Mérida desde el año 2009. Un local situado en la calle José Martínez Ruiz 'Azorín', en la barriada de La Corchera, acoge la labor de esta asociación en un doble ámbito: la intervención en crisis, con ayuda psicológica y jurídica tanto por teléfono como de forma presencial, y otra no tan conocida, la promoción de la salud emocional mediante cursos formativos.

El trabajo del Teléfono de la Esperanza en la ciudad está en peligro debido a las dificultades para mantener el alquiler del local en el que realizan su labor. Según explica Miguel Ángel Hernández, presidente de la asociación en la provincia, el próximo 1 de julio abandonarán su sede en Mérida ante las dificultades para soportar los gastos.

Hernández señala que los recortes de las subvenciones públicas, pero sobre todo la caída de las donaciones y de los ingresos por cursos formativos, han llevado a la entidad a «hacer un ajuste». Simplemente, no puede gastar más de lo que ingresa. Y entre los costes a revisar se encuentra el local de Mérida, ya que sus otras dos delegaciones en la provincia no suponen ningún gasto. En Badajoz cuentan con un local de su propiedad, fruto de una donación que se produjo a mediados de los años 70 del pasado siglo. Y en Almendralejo disponen de un espacio cedido por el Ayuntamiento en el centro cívico, aunque en breve ocuparán otro lugar, también municipal, que además les permitirá ampliar su horario.

En caso de que abandonase Mérida, la entidad mantendría la asistencia telefónica desde otras localidades. Pero perdería la otra parte de su labor, la atención presencial y los cursos formativos. Por ese motivo, el presidente provincial señala que «estamos intentando buscar soluciones».

La primera opción ha sido recurrir al Ayuntamiento de Mérida. Pero en la actualidad el Consistorio no cuenta con ningún local disponible. También han tenido un ofrecimiento de la Junta de Extremadura. Sin embargo, el espacio no reúne las condiciones que desea la asociación. Asimismo, se ha recurrido a las parroquias de la ciudad. El objetivo es que antes del 1 de julio se pueda solucionar el problema.

Compartir espacios

La situación en la que se encuentra esta entidad no es única en la ciudad. Muchas asociaciones están a la espera de conseguir un emplazamiento desde el que realizar sus actividades.

La administración a la que suelen pedir ayuda es la municipal, que dispone de multitud de espacios por toda la ciudad. Pero los locales están completos. En la actualidad hay una lista de espera de 36 asociaciones que aguardan la cesión de un local del Ayuntamiento de Mérida.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta peticiones como la del Teléfono de la Esperanza, el Gobierno local ha decidido afrontar el problema y plantear soluciones para disponer de espacios para ceder.

La Junta de Gobierno Local celebrada el pasado 3 de mayo estudió la petición de la Asociación de Amigos del Teléfono de la Esperanza y aprobó estudiar las fórmulas para concederle un espacio donde realizar su actividad.

Ante la ausencia de locales disponibles, la Delegación de Participación Ciudadana apuntó que pretende establecer criterios de prioridad, atendiendo las características de cada asociación, así como proponer el uso compartido en aquellos casos que sea posible.

Miguel Ángel Hernández señala que esta es una de las opciones que se plantea para que el Teléfono de la Esperanza pueda mantenerse en Mérida. En principio, considera que podría tratarse de una solución hasta que la entidad pueda disponer de un local en uso exclusivo.

Debido a que hay asociaciones que apenas realizan actividades de forma ocasional en los locales que tienen cedidos, o bien que sólo los utilizan en un horario concreto, la fórmula de compartir uso parece idónea para dar facilidades a las 36 entidades que aguardan una respuesta del Consistorio emeritense para poder desarrollar su labor.

En el caso del Teléfono de la Esperanza, su labor es especialmente importante en tiempos de crisis, cuando la ayuda psicológica sostiene a desempleados, desahuciados, etc. Según explica Miguel Ángel Hernández, el pasado año el número de llamadas creció un 5% en la provincia, que con 14.000 se convirtió en la delegación con más llamadas del país, por delante de otras áreas más pobladas. «La gente confía en nosotros».

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