«El Taraf es buscar el duende por la poesía»

La fábula flamenca qse estrena el día 17 de junio en el Teatro López de Ayala

Mª ISABEL RODRÍGUEZ PALOP
El escritor Sergio Román crea un recorrido literario para el flamenco. ::                             CASIMIRO/
El escritor Sergio Román crea un recorrido literario para el flamenco. :: CASIMIRO

El Taraf cuenta la historia de El Espina, un payo que sueña ser flamenco desde pequeño. De tanto intentarlo, su desesperación lo lleva a invocar a un espíritu que dicen da maneras a quien no tiene». Esta sinopsis me la pasa Sergio Román (San Fernando, 1976), el autor de esta fábula flamenca que se estrena el día 17 de junio en el Teatro López de Ayala. Si buscamos 'Taraf' en el buscador Google nos lleva a Rumanía. Nos descubre además, a una de las bandas de ensamble musical romaní más famosas del postcomunismo. Nos enseña también que Taraf tiene una connotación arcaica o rústica, pero si te sientas frente a Sergio Román descubres un cúmulo de moralejas, sueños y fantasías con un lenguaje flamenco. Un texto de «un país de las maravillas» donde se mezclan las reinas Alegría, Soleá, o Bulería, con 'el niño Espina' o la malvada Petenera. Un recorrido mágico para amantes del flamenco con el que podremos descubrir 'un mito del Fausto' particular, del universo de Román.

-¿Qué es 'El Taraf'?

-El Taraf es un sueño sobre un escenario. Cuenta la historia de una proposición, la que se le hace al Espina, a través de tres pruebas que tiene que pasar, y una que tiene que evitar. Debe conquistar a los reinos de la alegría, de la bulería y de la soleá. A cambio, si no lo consigue, El Taraf se apoderará de su alma. Así, con esta premisa, nos involucramos en un mundo de fantasía flamenca, donde la poesía, el teatro, el baile, la música y unas originales proyecciones, se funden para crear este espectáculo lleno de duende, de misterio y de flamenco.

-¿Qué perseguía al escribir esta obra?

-Quería aportar mi granito de arena al flamenco mediante la poesía y el teatro, que son los campos donde yo me muevo como profesional. Hace mucho tiempo que intentamos Pilar Andújar y yo montarlo, y la idea me rondaba desde hace años, pero solo al ponerme a escribirla sentí que fluía directamente al papel. En apenas dos meses, la tenía finalizada.

-Toda fábula tiene una moraleja, ¿cual es la de El Taraf?

-La moraleja no deja de ser esa obligación que tenemos todos de conseguir las cosas por nosotros mismos. El Taraf es la búsqueda del duende a través de la poesía. Está basado en el mito de Fausto. Ese hombre que vende su alma, para ser eternamente joven, bello y admirado por todos.

-¿Cómo se conjuga el flamenco con ese Fausto?

-Lo he conjugado, un poco con mi experiencia personal. Esa patosidad que tengo para el baile...pero no he encontrado más fronteras que esa. Quizás lo original esté en el verso y en una línea dramática, donde se conjugan con gran armonía la danza flamenca y el teatro.

-¿En qué punto se unieron Fausto y El Taraf?

-Tomando como base un niño payo que quiere ser flamenco, pero no tiene ese don, ni tiene gracia, ni tiene arte... El Taraf nos va, como espectadores, haciéndonos cómplices del sueño de ese niño, que ya de mayor pide ayuda a un espíritu, al guardián de las llaves del flamenco, para conseguir ser un gran artista. Finalmente éste accede a su deseo, pero con la condición de conquistar el reino de la bulería, el reino de la alegría y el reino de la soleá. Le suma una condición más: que nunca se deje engañar por la petenera...

-Continuamos con ese mito de «mal fario» a la petenera...

-Sí, a pesar de ser un niño payo considero que esa leyenda negativa que tiene la petenera es buena, para continuar una linea dramática y para conseguir sorprender al lector, al público, sin perder la esencia flamenca. El 17 de junio lo podrán comprobar en el López de Ayala.

-¿Cómo van los ensayos?

-Bien, esta obra se realiza con la producción de la Escuela de Flamenco de Pilar Andújar y la compañía pacense Espantaperros Teatro, de la cual soy director. Sobre el escenario, seis bailaoras, que también serán actrices ese día, claro; el poeta Javier Feijoó también participa con el papel de El Taraf, y Carolina Yuste, actriz, que hará de Petenera. El papel del niño es para Diego Andújar, y yo soy 'El Espina', el niño cuando se hace mayor...

-¿Cómo se siente uno al vender el alma al 'diablo'?

-Ahora, mientras ensayamos.., la verdad es que una cosa es escribirlo y otra es sentirlo (se queda pensativo), «yo no vendí mi alma al diablo, se la cambié en una noche de farra».. no sé, son cosas que escribo en determinados momentos... creo que El Taraf es un poco así: momentos puntuales, mágicos. Los reinos de esta obra son como el cuento de Alicia en El País de las Maravillas, lleno de magia, de fantasía, y de pasión por la propia historia que se está viviendo. Ten en cuenta que la música es en directo, la guitarra de Joaquín Muñino y la de José Ángel Castilla, el cante de María José Chacón, y el saxo de Pablo Hernández. Estoy seguro de que le gente, aficionada o no va a disfrutar. Es diferente. Durante toda la obra, que dura alrededor de unos 60 minutos, el toque de la guitarra, el cante y el acompañamiento se convierten en vital para llevar el sentido y la linea argumental de la obra... esto es flamenco, pero una fábula donde la moraleja además está en lo que cada espectador pueda llevarse, de toda esa amalgama de arte de la que está impregnada El Taraf.

-¿Y cual es La Espina que Sergio Román nunca se ha podido sacar?

-Ser precisamente El Espina, ese bailaor que cumple su sueño. Yo me quedé siempre con las ganas de poder bailar, pero quien sabe si yo no decido, también algún día, vender mi alma al diablo...