Viaje interior al misterio del toro

Se trata de una película de arte de vanguardia que aborda el misterio de la vida y de la muerte con la tauromaquia como telón de fondo Juan Figueroa dirige 'Sobrenatural', un filme que protagoniza el matador zamorano Andrés Vázquez

ESTEFANÍA ZARALLOBADAJOZ.
El equipo de grabación en un momento del rodaje de la película 'Sobrenatural', dirigida por Juan Figueroa. ::                             CEDIDA/
El equipo de grabación en un momento del rodaje de la película 'Sobrenatural', dirigida por Juan Figueroa. :: CEDIDA

Hace 36 años, un niño que dormía pegado a su transistor, se desvela en mitad de la noche justo a tiempo para escuchar una entrevista. En ella, un hombre explica la vida de los toros en libertad, su comportamiento en la dehesa. Aquella historia fascinó a ese pequeño que poco después descubrió que quien hablaba por la radio no era otro que el diestro Andrés Vázquez.

Ese niño es el director de cine Juan Figueroa, que a sus 47 años ha puesto en marcha el proyecto que lleva en la cabeza desde su infancia: hacer una película de ficción con la tauromaquia como telón de fondo y el torero que escuchó de pequeño, Andrés Vázquez, como protagonista.

Sin embargo, 'Sobrenatural', que así es como se llama el filme, no es una película taurina al uso, ni un documental. Se trata de un trabajo de arte de vanguardia, pues para Juan Figueroa el cine es un medio para indagar en el espíritu humano. Como artista, disfruta trabajando con la imagen para sumergir al espectador en los misterios del alma humana.

«Me apetecía hacer una película sobre el misterio de la vida y de la muerte y para ello el protagonista tenía que ser un torero. Aunque se trata de ficción, el personaje es real y se parte de la experiencia personal de Andrés Vázquez», expone Juan Figueroa. En el filme se observa cómo el maestro se conciencia para enfrentarse a la muerte, que es un proceso de preparación física y espiritual con el objetivo de torear. Ese sería el pretexto narrativo de la obra.

'Sobrenatural' se compone de 24 secuencias -curiosamente las mismas cornadas que tiene el maestro de Zamora- donde el protagonista entra en su laberinto interior buscando el toro, representado por la conciencia y los misterios de la vida y la muerte.

Cuando se adentra en esa experiencia se irá transformando y convirtiendo de alguna manera en toro, animal que se va humanizando cada vez más. Con esa historia como base del largometraje, se narra la preparación del hombre para enfrentarse cada tarde a lo inesperado, momentos en los que se trata de acercar al espectador a las sensaciones más íntimas y los aspectos más reflexivos de la fiesta.

En opinión del director, el toro es uno de los seres de la creación con mayor capacidad de revolucionar y transformar al hombre, de remover las conciencias. «Por eso he creído que la tauromaquia daba una imagen muy poderosa para bucear en el alma humana», argumenta Figueroa.

Como torero y actor

El director no escatima palabras para elogiar al protagonista de 'Sobrenatural', Andrés Vázquez. Reconoce que ha sido exigente con él, pero que la experiencia está siendo extraordinaria al ser un hombre «íntegro, profundo y de un entusiasmo desbordante», apostilla.

Figueroa quiere dejar claro que Andrés Vázquez no cuenta su vida, sino usa sus experiencias para reflexionar sobre la conciencia humana. «Siempre nos han dicho que el toro representa la fuerza pero no es más que todo lo que la sociedad no quiere que veamos, aquello que tiene una potencia inmensa para transformar la sociedad», asevera en una de las muchas reflexiones que se recogen en 'Sobrenatural'.

De hecho, el diestro zamorano siempre ha concebido la fiesta como una liturgia, y no como un espectáculo. Sería más bien un sacrificio en el que al matar el toro, el diestro muere también un poco.

Como actor, Andrés Vázquez ha demostrado ser tan sobresaliente como lo fue como matador de toros. Ha sabido adaptarse perfectamente a pensamientos, actitudes y emociones diferentes, todas ellas enmarcadas dentro de un proceso de búsqueda y transformación personal.

El largometraje, con un lenguaje muy minimalista y apenas sin diálogos, se ha rodado en Castilla y León, a caballo entre las tierras ásperas de Zamora que vieron nacer y crecer a Andrés Vázquez, la dehesa salmantina y el Museo de Arte Contemporáneo de Salamanca, enclave en el que se narran las escenas que reflejan ese laberinto interior que es la conciencia.

Aún quedan por rodar algunas escenas, que han tenido que retrasarse por cuestiones climatológicas, pero la mayor parte de la película se ha filmado entre los meses de enero y febrero del presente año.

La película tiene participación extremeña, pues es una coproducción entre Unidad Astronómica (Salamanca) y la productora Derivas Films, ubicada en la provincia de Cáceres. Se espera que el montaje esté terminado en otoño y comience a presentarse en festivales internacionales a finales de este 2013. Está previsto que se estrene en España a principios de 2014.

Figueroa no tiene miedo de mostrar su obra en los festivales internacionales, por el posible rechazo que la muerte pueda tener en las personas que disfruten del filme sin conocer la tauromaquia. Por eso quiere dejar claro que no se debate sobre la fiesta, ni a favor ni en contra, pero que tampoco se trata de ocultar la relación entre hombre y toro.

Tras haber cumplido los 80 años y haberlo conmemorado toreando un 'victorino' en Zamora, Andrés Vázquez se enfrenta al reto de las cámaras. Una cuestión en la que, como en su trayectoria profesional, ha salido por la puerta grande.

Fotos

Vídeos