Los trabajadores de Ence continúan su actividad en la planta de biomasa

La empresa retira temporalmente el ERE que iba a hacer mientras, de forma paralela, negocia un Plan de Competitividad Laboral

M. ÁNGELES MORCILLOMÉRIDA.
Varios operarios trabajan en la construcción de la planta de biomasa de Ence en las cercanías de Mérida ::                             BRÍGIDO/
Varios operarios trabajan en la construcción de la planta de biomasa de Ence en las cercanías de Mérida :: BRÍGIDO

Los operarios que construyen la planta de biomasa de Ence Energía y Celulosa en Mérida continúan trabajando.

Después del anuncio hecho por la empresa el pasado 6 de marzo, expresando que estudiaba suspender la realización de este proyecto y que iba a realizar un ERE, Ence ha alcanzado un acuerdo con sus comités de empresa para negociar la preparación de un Plan de Competitividad Laboral. Persigue la flexibilización de sus costes salariales, así como la reducción de los puestos de trabajo excedentes. Por su parte, los representantes de los trabajadores han decidido desconvocar las huelgas propuestas.

El objetivo, según indican fuentes de la propia empresa, es hacer frente al impacto de las medidas energéticas aprobadas por el Gobierno recientemente, así como mantener la capacidad de Ence para competir en el mercado internacional de la celulosa.

Desde Ence se asegura que se sigue trabajando con total normalidad en la planta de biomasa de Mérida, «en paralelo a las gestiones que a todos los niveles se están haciendo para que el proyecto sea viable a pesar de las medidas energéticas recientemente adoptadas por el Gobierno».

Con el fin de facilitar las negociaciones, la empresa, que ha justificado las causas que sustentan la necesidad del despido colectivo y de asegurar la viabilidad de la compañía, decide dejar sin efecto hasta el próximo 31 de mayo dicho procedimiento de despido colectivo.

No obstante, en caso de que las negociaciones no lleguen a buen fin y no se alcancen los objetivos de reducción de plantilla y costes, Ence confirma que seguirá adelante con el expediente para la regulación de empleo en la compañía.

Además de la reestructuración de la plantilla, según señalan fuentes de la propia empresa, la compañía y sus trabajadores se centrarán en avanzar en la flexibilidad de los costes salariales a través de su vinculación a la productividad y los resultados, «y no al IPC, como establecen hasta el momento los actuales convenios colectivos en vigor en Ence».

Así mismo, con el objetivo de preservar la competitividad de la compañía, el acuerdo marco también deberá incorporar una fuerte moderación salarial durante los próximos años, así como un aumento de la jornada de trabajo anual, en línea con el convenio del sector, como medidas clave para ganar competitividad y eficiencia.

La reducción de los salarios del personal de nuevo ingreso, la clasificación profesional y la previsión social serán también materias que contemplarán las próximas negociaciones, según señalan fuentes de la empresa.

Ence considera que atraviesa una difícil situación que ha sido creada por las medidas energéticas del Gobierno, añadiendo que por ello se ha visto forzada a poner en marcha con urgencia estas medidas para evitar la pérdida de mercado y garantizar el futuro de la empresa. Asimismo, recuerda que «el diálogo y la voluntad de entendimiento por ambas partes han hecho posible sentar las bases para que Ence pueda superar el impacto de dichas medidas, mantener el mayor nivel de empleo posible, así como garantizar su sostenibilidad y rentabilidad».

Proyecto de grandes cifras

La propia empresa define el modelo industrial impulsado en los últimos años como un modelo basado en el aprovechamiento integral del árbol para la producción de celulosa y la generación de energía con biomasa.

El de Ence es en la actualidad el mayor proyecto que está en marcha en la ciudad. Las cifras hablan por sí solas. Se ha calculado que sólo en la fase de construcción de la planta se dará empleo a 300 personas. La inversión económica asciende a unos 50 millones de euros y se espera que pueda estar terminada a finales del próximo año, aunque ahora las fechas pueden variar si la evolución de los trabajos no coinciden con las previsiones que se hicieron al principio.

Otros números indican la magnitud y la importancia del proyecto, como la previsión de generar alrededor de 400 empleos (según la ratio del sector, 20 por cada megavatio) y la necesidad de captar 3.000 hectáreas de plantaciones cercanas para obtener la materia prima con la que ponerla en marcha y producir la energía demandada. Se ha pensado que tenga una disponibilidad muy alta, pues su producción anual rondará los 160 GWh.

A mediados de noviembre del pasado año la empresa comenzó su actividad con los primeros movimientos de tierra en la parcela donde se va a asentar la planta, al sur de la ciudad, junto a la N-630.