Ellos consiguen ser funcionarios

Una licenciada en Derecho, otro en Económicas, un ingeniero químico y un auxiliar administrativo consiguen plaza para toda la vida Cuatro de los nuevos auxiliares administrativos cuentan cómo lo lograron

ROCÍO ROMEROBADAJOZ.
Los 16 nuevos auxiliares administrativos, junto a Fragoso y la concejala de Recursos Humanos. ::                             PAKOPÍ/
Los 16 nuevos auxiliares administrativos, junto a Fragoso y la concejala de Recursos Humanos. :: PAKOPÍ

«Enchufe no ha habido ninguno. Ha sido un proceso absolutamente transparente. Yo, que he sido concejal de un partido de la oposición -PSOE- en Olivenza durante ocho años, no he tenido problemas». Lo dice Héctor Moisés García, uno de las 16 auxiliares administrativos que esta semana han tomado posesión de su plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Badajoz. Ha conseguido esta posición en un reñido proceso al que se inscribieron 2.803 personas. Por ello, se habilitó la institución ferial Ifeba para realizar el primer examen.

La historia de Héctor Moisés García, de 34 años, es peculiar. Ingeniero químico, ejerció algunos años su profesión en Aqualia, pero tras cuatro años de concejal en el Consistorio oliventino, el alcalde decidió liberarlo en 2007. Pasó cuatro años como coordinador general de la Alcaldía, un tiempo en el que conoció de cerca el funcionamiento de la administración local y que, una vez que su partido salió del Gobierno local, le ha servido para prepararse estos exámenes.

Al principio, decidió volver a su profesión y echó currículos en todas las empresas que pudieran necesitar a un ingeniero químico. «Pero en dos años no me llamaron para ninguna entrevista», narra. Comenzó a darse cuenta que debía buscar otra salida. Barajó la opción de montar un negocio y escuchó a mucha gente que le animaba a irse a Alemania. «Pero no sé el idioma y, además, también se necesita dinero para eso».

Finalmente se decidió por prepararse unas oposiciones. Comenzó a estudiar para procesos anunciados por el SES y por el Gobierno central. Después, salieron las del Ayuntamiento pacense y decidió volcarse en ellas. «He estudiado a la desesperada, porque tengo mujer (también funcionaria) y un hijo», dice. Al final, quedó el cuarto en el proceso y eligió su plaza en la delegación de Compras.

No quiere pararse aquí. Como otros compañeros, se ha planteado esta oposición como una puerta de entrada a la administración local. «Mi intención es hacer cursos y presentarme a los exámenes para seguir mejorando cuando salgan por promoción interna».

La mujer que ha conseguido quedar la primera de todo el proceso está contenta. Tampoco descarta participar en futuros procesos de promoción interna, pero por el momento quiere disfrutar de lo que ha conseguido. Con 37 años y licenciada en Derecho, Sonia Redondo ya sabía lo que era estudiar una oposición cuando comenzó a prepararse para este puesto. De hecho, se había dedicado a otros procesos de la Junta extremeña o la Diputación. Cree que esa experiencia le ayudó, porque parte del temario era común.

Sin embargo, compaginó esta preparación con un curso de formación del Sexpe y sus correspondientes prácticas, que le ocupaban más de siete horas al día. A partir de ahí, dedicaba entre seis y siete a estudiar. «A diario. No he tenido ni fines de semana, si Semana Santa ni verano. Le he quitado el tiempo a salir, a mi familia y al sueño», explica. Sabía que había mucha competencia y quería dedicarse al cien por cien. Se lo tomó tan en serio que quedó con la mejor puntuación de todos los que se presentaron. Ha elegido trabajar en Recursos Humanos.

Es la misma delegación que ha escogido José María Villegas, de 35 años. Estuvo en una asesoría hasta 2007, después de haber terminado Bachillerato y realizar un módulo de auxiliar administrativo. Luego Trabajó en la Diputación y en el Ayuntamiento, a través de diferentes bolsas de empleo, durante más de dos años. Finalmente comenzó a estudiar oposiciones de diversas administraciones, también estatales y del SES. «Cuando salieron estas en diciembre de 2011, me volqué», explica. Se marcó una disciplina de estudio diario: de 8.00 a 13.00 horas y de 15.30 a 21.00. Acudió a dos academias y contó con un preparador. Aún así, no dejó de enviar currículos por Internet, aunque finalmente ha conseguido este puesto para toda la vida.

La historia de Javier Riesco, de 31 años, es distinta. Este trabajo le ha hecho dejar Valladolid y mudarse a Badajoz, «una ciudad tranquila que ya conocía por amigos». Licenciado en Económicas, había trabajado en varias entidades bancarias y llevaba dos años en paro. Decidió presentarse a estos exámenes para conseguir estabilidad. «No me desilusionó la empresa privada, pero no tenía garantía de futuro», asevera. Ahora le gustaría seguir subiendo en el escalafón laboral del Ayuntamiento, aunque por ahora está satisfecho con su plaza en la Policía Local.