Batallas y la Salud suspenden sus procesiones

La lluvia impidió ayer la salida de las dos procesiones previstas para el Lunes Santo en Cáceres

MARÍA JOSÉ TORREJÓN LORENZO CORDEROCÁCERES.
Costaleros del Cristo de la Salud, ayer al saber que la procesión se suspendía por la lluvia./
Costaleros del Cristo de la Salud, ayer al saber que la procesión se suspendía por la lluvia.

La lluvia impidió ayer la salida de las dos procesiones previstas para el Lunes Santo en Cáceres. La cofradía del Cristo de la Salud, en Santo Domingo, y la del Cristo de las Batallas, en Santa María, se vieron obligadas a suspender sus desfiles.

Pasaban pocos minutos de las ocho y media de la tarde, la hora prevista para que los costaleros de Santo Domingo sacaran el paso a la calle, cuando el mayordomo de la cofradía de la Salud, Luis Pedro Cámara, abandonó la sacristía del templo donde había permanecido reunido con la junta directiva de la hermandad. Subió al altar y anunció lo que nadie quería oír pero todos se temían. «Con todo el dolor de nuestra alma hemos decidido suspender la procesión. Había un riesgo de lluvia del 80 por ciento hasta las cuatro de la madrugada», dijo.

Todavía no había acabado de hablar Cámara cuando comenzaron a sucederse las escenas protagonizadas por las lágrimas. Ayer se lloró, y mucho, en Santo Domingo. Derramaron lágrimas los 37 costaleros de la hermandad. Lloraron también las mantillas, dispuestas a acompañar al paso durante su recorrido por el casco viejo. Y lloraron también algunos de los asistentes, ante la imposibilidad de ver en la calle al Cristo de la Salud.

Es la primera vez que esta cofradía, una de las más jóvenes de la ciudad, suspende su desfile del Lunes Santo. Siempre, desde 2009, había logrado salir, aunque durante la Semana Santa de 2010 tuvo que recogerse cuando la procesión apenas había avanzado unos metros. No obstante, la cofradía realizó ayer un emotivo acto dentro del templo. Los costaleros hicieron bailar el paso en el interior de la iglesia y se llevaron los aplausos de los asistentes. «Este año nos quedamos en casa. Sabemos que es una injusticia», dijo el capataz del paso, Álvaro Portillo, cuando se dirigió a los costaleros para realizar la primera 'levantá' de la noche.

Mientras tanto, la cofradía de Batallas volvió a repetir en la Concatedral el acto celebrado en 2008, el último año que esta hermandad se quedó sin salir. No faltaron los militares ni los acordes de la marcha 'La muerte no es el final', el tema que cada año acompaña al Cristo de las Batallas en su salida por la parte antigua.