Educación cifra en un 40% la tasa de abandono de la ESO de los mil euros

Los sindicatos la sitúan al menos en el 50%, que es el porcentaje de absentismo que dicen que se da en la educación de adultos

PILAR ARMEROPLASENCIA.
Alumnos en el centro de adultos de Plasencia ayer al término de los exámenes. ::                             ANDY SOLÉ/
Alumnos en el centro de adultos de Plasencia ayer al término de los exámenes. :: ANDY SOLÉ

La Junta de Extremadura ha cifrado en un 40% el porcentaje de abandono del Plan Especial de Formación de Parados que se ha producido desde que se puso en marcha en noviembre hasta ahora, cuando se están realizando sus primeros exámenes. Esta tasa que se dio a conocer ayer por la tarde rectifica y duplica la del 20% que por la mañana ofreció el secretario general de Educación, César Díaz Solís. Según se explicó desde el gabinete de prensa del Gobierno extremeño, se erró al ofrecer la información y no se matricularon 3.200 personas, como dijo en un primer momento, sino 2.521 en este proyecto con el que se pretende recuperar para las aulas a personas que ahora tienen de 18 a 25 años y que en su momento abandonaron los estudios.

Su especificidad es que ofrece mil euros a los que aprueben. Popularmente se conoce como ESO de los mil euros, mientras que el Gobierno lo identifica como Plan 18-25.

Los sindicatos creen que la Junta se queda corta con sus datos de absentismo y cifran en al menos un 50% el porcentaje de abandono. El mismo según ellos que se observa en otros planes de educación para adultos. Algunas fuentes consultadas defienden que solamente el 30% de las personas que se inscribieron están haciendo las primeras pruebas, que comenzaron el lunes y terminarán mañana viernes.

«Según lo que nos están comunicando hay centros en los que solo se está examinando el 30% del alumnado», aseguraba ayer José Manuel Chapado del sindicato PIDE, desde el que se reiteró el rechazo a un programa que ofrece dinero a cambio de estudiar.

«La única recompensa para el estudio es un título. Podíamos haber aceptado estímulos como beca de transporte a quien tiene que desplazarse para seguir el programa, por ejemplo, pero nada más».

La misma opinión comparten otros sindicatos como ANPE, que indica que «habiendo mecanismos suficientes para que cualquier joven pueda conseguir el título, gratificar con mil euros a alumnos que sin ese dinero no optaron por ello es, además de reprobable éticamente, un gran error. Animados por esa recompensa las matriculaciones serían elevadas, pero la constancia y el esfuerzo del día a día de quien no está convencido irían rebajando esas cifras como presuntamente ha sido, con la agravante que todo esto sale de un presupuesto que pagamos todos los ciudadanos», señaló su secretario, Saturnino Acosta.

Desde Comisiones Obreras en Extremadura, el Secretario de Enseñanza Pública No Universitaria, Manuel García, insistió en que el Plan de Formación para Parados «se organizó con mucha precipitación, sin consultar a docentes y agentes sociales y con el objetivo de maquillar las cifras del paro».

Agravio comparativo

Los representantes sindicales insisten en que este programa es un agravio comparativo para los estudiantes de la ESO reglada, los menores de 16 años que no reciben dinero por pasar de nivel en colegios e institutos.

Una crítica que la Junta no admite porque cree que «la casuística del alumnado no permite compararlos». Añade que tanto los adultos del plan especial como los que estudian fuera del mismo en los Centros de Educación Permanente pueden acogerse al nuevo programa. Señala además que ha servido para duplicar la enseñanza de adultos y que se va a imitar en otras regiones.

Quienes han decidido seguir el curso se enfrentan a sus primeros exámenes. Les llegan en sobres cerrados igual que a los centros a los que los remite la Junta, ya que no son los profesores que dan las clases quienes los ponen.

Tampoco serán los que corrijan sino que lo harán otros que no tienen relación con los estudiantes y que no conocerán el nombre del alumno porque los folios se identificarán con el DNI.