Hasta 4.000 euros por una cabra de Gredos

La reserva de caza La Sierra subasta 64 lotes para la próxima temporada

MIGUEL ÁNGEL MARCOSJARANDILLA DE LA VERA.
Participantes en la subasta. ::                             MAM/
Participantes en la subasta. :: MAM

Hasta 4.000 euros se pagaron ayer por los derechos de caza a rececho de una cabra montés en la sierra de Gredos para la próxima temporada, en el transcurso de la subasta que se celebró en el Parador de Turismo de Jarandilla de la Vera para adjudicar 64 lotes de machos y hembras.

Es la segunda vez que se lleva a cabo una actuación similar, y que a decir de los propietarios de fincas y de los ayuntamientos implicados ha venido a terminar con las disputas que antes se producían cuando la Junta de Extremadura distribuía los ejemplares que se podían cazar entre los pueblos que forman la reserva de caza 'La Sierra': Jarandilla, Guijo de Santa Bárbara, Losar de la Vera, Viandar y Tornavacas.

Con esa situación se terminó hace dos años tras numerosas reuniones, como explicaba el director general de Medio Ambiente, Enrique Julián, que presidió la subasta, junto con el director técnico y representantes de los cinco municipios, que han formado una asociación.

«Ahora mismo está todo conciliado. No hay ninguna disputa, ninguna pelea, cuando hasta hace unos años era una guerra. La esencia es esa, que esté todo el mundo de acuerdo y que de una manera ordenada se celebre una subasta que hace que los intereses estén conciliados, que haya una gestión cinegética equilibrada, con una pirámide poblacional que garantice que se mantenga a lo largo de los años, y evitar que venga alguien y arrase o que haya sobrepoblación. Pero también generas un rendimiento económico en los pueblos. Es un modelo de desarrollo compatible, con el que mantienes la población y a la vez generas un recurso».

El procedimiento que se sigue es el mismo en todos los lotes. Se detalla el número, la fecha en la que se podrá cazar y se pregunta si hay propuestas, que pueden llegar por correo o en mano en ese momento. Después se abren y se adjudica al mejor postor. Así se hizo en 64 ocasiones, los 64 lotes a subasta, si bien fueron muchos los que quedaron desiertos. Por ejemplo seis de los diez lotes estrella, los machos A1, de más de 12 años y una puntuación en verde de más de 235 puntos, la que se divisa con prismáticos en campo, que tenían un precio base de 4.000 euros. A ellos hay que sumar 20 lotes de macho A2 (de más de 11 años y de 215 a 240 puntos en verde) con un precio inicial de 2.300 euros; 18 de macho B1 (de más de 9 años y de 195 a 220 puntos en verde) con un precio de 1.350 euros y 16 hembras de 400 euros.

La previsión inicial era recaudar unos 220.000 euros, que más o menos se sabía que no se iban a conseguir en la subasta, pero sí a lo largo de los próximos meses, puesto que ahora se están vendiendo los derechos de la temporada 2013/2014, que irá del 1 de septiembre al 30 de abril del año que viene.

«Con ese dinero, aún siendo una cantidad importante, no se cubren todos los gastos que genera la reserva, pero esto no es un negocio de la Junta, es una oportunidad más», advertía el director general. Asimismo recordaba que para conservar la población que se tiene tras diez años de existencia de la reserva, y el incremento que ha experimentado la puntuación de los trofeos, ha sido decisiva la dedicación de los guardas que se encargan de las tareas de control y vigilancia.

Sorprende, a quien no está introducido en el mundo de la caza, las cantidades que se manejaron en la subasta, impropias de una época de crisis. Rápidamente advierten que particulares son muy pocos los que pujan. La mayoría de quienes lo hacen, y cuyos nombres se repiten una y otra vez, son empresas e intermediarios que contratan los derechos de cuatro o cinco lotes que después ceden a personas que vienen de Madrid o de cualquier país centroeuropeo. «Gente de por aquí es muy difícil que pague 4.000 euros por muy bueno que sea el macho», apuntan conocedores del sector.

La pregunta que surge de inmediato es cómo saben la cabra que tienen que matar, y si están marcadas de alguna manera. «Al cazador le acompañan dos o tres vigilantes que le dicen cual es la cabra que ha comprado en función de la puntuación que ha pagado, porque lo tienen controlado», aclara el director general.