«La presa en el Almonte, además de ser ilegal, tendría un coste enorme»

«No nos quedan ríos en España, están en peligro de extinción, y el Almonte es el único río mediano del país» Pedro Brufao Asociación Aems-Ríos con vida

ANTONIO ARMEROCÁCERES.
«Ni el Tajo ni el Duero ni el Guadalquivir son ríos», afirma Brufao. ::                             HOY/
«Ni el Tajo ni el Duero ni el Guadalquivir son ríos», afirma Brufao. :: HOY

«El Almonte es el único río de España de más de cien kilómetros de longitud sin ninguna presa en su recorrido», subraya Pedro Brufao. Profesor de Derecho en la Universidad de Extremadura, delegado de la asociación Aems-Ríos con vida y coautor de un libro sobre el Almonte, desgrana su argumentario para dar un 'no' rotundo a una presa en este río.

-¿Cuáles son los motivos medioambientales para que no se haga la presa en el río Almonte?

-Primero, porque resultaría un grave perjuicio para diversas figuras de protección establecidas por el Derecho Europeo. Afectaría a diversos hábitats de la red Natura 2000, a la Reserva de la Biosfera de Monfragüe y a especies de interés para la legislación europea. Y además, el proyecto está totalmente sobredimensionado. Prevé 40 hectómetros cúbicos, suficientes para dar abastecimiento con el actual nivel de derroche a una población cercana a las 400.000 personas.

-Dice 'con el actual sistema de derroche', o sea, que considera que se está malgastando agua...

-Sí, aunque Cáceres ha mejorado mucho la gestión urbana del agua, en cuanto a pérdidas y ahorro. Hay que tener en cuenta que el agua no es una cuestión solamente hidráulica. Es también una cuestión de ordenación del territorio, y aunque ya se ha detenido por la crisis, si seguimos promoviendo un urbanismo disperso, con casas individuales con 'jardincitos' que cuadruplican y quintuplican el consumo per cápita de agua, pues estaremos haciendo un flaco favor a la ordenación del territorio y a la correcta gestión de los recursos naturales.

-¿Qué ventajas supone que el río Almonte no tenga presas?

-Pues que sigue siendo un río, simplemente eso. Es que no nos quedan ríos en España. Son ecosistemas en peligro de extinción. Ninguno de los grandes ríos de las cuencas ibéricas es un río, ni el Tajo ni el Duero ni el Guadalquivir lo son. Son una concatenación de embalses uno detrás de otro. Sobre todo por cuestiones agrarias, se derrocha muchísima agua, y el efecto llamada de las subvenciones europeas hace que se promueva el regadío sin ningún análisis crítico, o al menos, sin un análisis de coste y beneficios. Esto hace que el nivel de derroche en España sea grande.

-El Ayuntamiento de Cáceres ha rescatado el proyecto de presa en el río Almonte. ¿Teme que pueda prosperar o hay impedimentos legales para que siga adelante?

-Para empezar, el principal impedimento es que iría contra el Derecho Comunitario Europeo. Además, tenemos un trasvase desde Portaje que bien es verdad que se ha retrasado de una manera inaceptable, pero que según se ha publicado, está ejecutado al 75 por ciento. Un pantano en el río Almonte, además de que sería ilegal tal como se planteó, supondría un coste enorme. Desde la reforma de 1999, la ley marca claramente que en las obras financiadas total o parcialmente por el Estado, el usuario tiene que contribuir a pagarla. También en virtud del principio de recuperación de costes, de la directiva marco de Aguas. Uno de los principales criterios de racionalidad establece que si disminuimos el precio de lo que realmente cuesta una cosa, la demanda aumenta. Es lógico y natural. Se pueden establecer excepciones, por ejemplo para las familias con menos ingresos, pero en el agua urbana hay que contribuir a la financiación de las obras públicas. Es que es así. Y hay que tener en cuenta que esa financiación, si se utiliza bien, servirá para gestionar la demanda. Porque no toda el agua sirve para lo mismo. Para parques y jardines no se debe usar agua potable. Se puede usar agua del Calerizo. Y no se ha hablado en ningún momento de reutilización del agua depurada en Cáceres, teniendo en cuenta las tres depuradoras paradas que tenemos y que han supuesto un derroche de dinero europeo.

-¿Qué impedimentos presentaban las alternativas de Alcántara y Salor?

-Impedimentos no hay ninguno. En el caso de Alcántara, resulta que el uso urbano, como es lógico, tiene preferencia, y el concesionario hidroeléctrico de Alcántara ha de supeditarse a los usos urbanos. Y en cuanto a Salor, hay que tener en cuenta que se trata de un pantano en estado de abandono total. Tiene graves ineficiencias de uso de agua para el regadío. Es un pantano semejante al del Guadiloba, y está ahí para un regadío totalmente derrochador. La agricultura actual en el ámbito periurbano de Cáceres no tiene nada que ver con la que había a finales de los años sesenta, cuando se construyó el pantano de Valdesalor. Es un pantano que se podía haber utilizado perfectamente como un complemento durante las sequías cíclicas, que no son nada extraordinario porque las sequías son cíclicas. Pero lo principal es ahorrar agua de forma estructural; lo siguiente, utilizar las infraestructuras ya existentes, cobrar un precio racional del agua que ayude a su financiación y después, una buena gestión del territorio. No se quieren comprender las enormes mejoras en el uso de agua urbana que ha habido en toda España en la última década, cuando se han puesto en marcha medidas de este tipo, de ahorro estructural. Por ejemplo, Sevilla, con varias decenas de miles de habitantes más, gasta ahora menos agua que en 1992. Es una simple cuestión de gestión, no de hacer más obras por hacerlas.

-¿Cree entonces que Portaje es la mejor solución para el problema de abastecimiento de Cáceres?

-Lo primero que he dicho es el ahorro estructural del agua. No hay una varita mágica, pero sí un conjunto de medidas, que incluiría la gestión de la demanda, la ordenación del territorio, el pago por el servicio y en último lugar, utilizar las infraestructuras existentes.

-Ya en el año 2005, Aems-Ríos con Vida solicitó que el río Almonte fuera declarado reserva fluvial. ¿Ha habido algún avance?

-Todas nuestras propuestas han ido al Ministerio y ni siquiera hemos conseguido contestación. Hemos recibido la callada por respuesta, de unos gobiernos y de otros.

-¿Cuál es el estado de conservación de los ríos de la provincia?

-El Tajo no existe como río. Así de claro. Ni el Ambroz ni el Alagón. En depuración de aguas se ha mejorado algo, eso es verdad. Un río se caracteriza por ser una corriente de agua en movimiento, y ya no son eso. La corriente está troceada, cercenada. Nos quedan los pequeños ríos del norte de Cáceres y de Las Villuercas, donde destacan el río Viejas y el río Ibor. También el río Hurdano, el río de los Ángeles, la parte alta del Ambroz, que en general tienen un estado de conservación que podríamos considerar aceptable. En La Vera, las gargantas están con unos graves problemas de sobreexplotación debido al regadío. El Jerte cuenta con centenares de captaciones clandestinas para el cerezo, que es un cultivo de secano. En periodos de sequía, las gargantas que surten al Jerte sufren una detracción de agua inaceptable. En cuanto a depuración, tenemos también el caso de las decenas de depuradoras financiadas con dinero de Europa y abandonadas.

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