Aunque la causa fundamental de lo ocurrido en Puerta Trinidad hay que buscarla en las abundantes lluvias, Moisés Cayetano, doctor en Geografía e Historia y experto en construcciones abaluartadas, advierte que no se debe entender lo ocurrido como algo imprevisible. Recuerda que las murallas abaluartadas están rellenas de varios metros de tierra y recubiertas de piedra porque ante un ataque de artillería y un bombardeo, la arena amortigua mejor el impacto de los cañones. Cayetano explica que igualmente se sabe que el principal inconveniente de estas construcciones pasa por el efecto de las lluvias. Al filtrarse el agua, la tierra la absorbe como una esponja y con el paso del tiempo presiona la pared exterior hasta reventarla. En su opinión basta con mantener las murallas y revisar periódicamente su estado.
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