Cuadros para no olvidar

Una exposición en Mérida rinde un particular y personal homenaje a los fallecidos por el terrorismo etarra

JUAN SORIANOMÉRIDA.
Daniel Hervás ante dos de las obras de su exposición. ::                             J. M. ROMERO/
Daniel Hervás ante dos de las obras de su exposición. :: J. M. ROMERO

El 9 de octubre del año 2000 la banda terrorista ETA asesinó en Granada a Luis Portero, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. En febrero de 1997 la ciudad ya había sufrido un atentado mortal en el que perdió la vida Domingo Puente, peluquero civil de la base militar de Armilla. Ambos sucesos marcaron al artista granadino Daniel Hervás, tanto que han permanecido en su memoria hasta llegar a una exposición que se puede contemplar por primera vez en Mérida.

La sala de exposiciones de la Escuela de Arte y Superior de Diseño acoge la muestra Random Memory, en la que Hervás realiza un particular homenaje a las víctimas del terrorismo y una reflexión sobre la memoria desde un punto de vista artístico.

Como explica, en la sociedad actual la información llega en cantidades ingentes. Prima la noticia en tiempo real y la inmediatez, lo que lleva a «retener de manera selectiva y por poco tiempo algunos acontecimientos que afectan a nuestra sensibilidad».

Antes de la crisis el terrorismo etarra se presentaba en todas las encuestas como la principal preocupación de los españoles. Sin embargo, hoy prima la situación económica. «El periodo del fin de ETA y su relegación a un segundo plano por la actualidad de la economía son el contexto donde surge este proyecto», apunta.

Estas reflexiones se trasladan a unas obras en las que Hervás plasma los lugares en los que se produjeron significativos atentados de ETA, todos con víctimas mortales. Realizó ocho paneles de gran formato, uno de los cuales (el que recuerda al peluquero Domingo Puente) obtuvo el Premio del Certamen Andaluz de Artes Plásticas y por tanto fue adquirido por la Junta de Andalucía. Los siete restantes se pueden contemplar en la exposición de Mérida, así como otras 16 obras de pequeño formato con detalles extraídos de las composiciones principales.

Además de los dos sucesos mortales de Granada y del que tuvo lugar en Santoña en 2008, que le vino a la memoria cuando hacía el Camino de Santiago, Hervás recuerda en este trabajo los atentados del aeropuerto de Madrid en 2006, del Hipercor de Barcelona en 1987 y el que supuso la ruptura de la tregua en enero del año 2000. Asimismo, plasma la primera acción con víctima de ETA y la última en España, en San Sebastián en 1960 y en Palma de Mallorca en 2009, respectivamente.

Imágenes amables

Los cuadros han sido realizados a partir de fotografías aéreas. El trabajo pictórico se ha realizado por ordenador y se ha impreso en papel de gran calidad. A cada obra le acompaña una leyenda con las coordenadas del lugar del suceso (obtenidas de forma aproximada a partir de los datos disponibles), la ciudad, la fecha, el número de atentado y el número de víctimas.

Su trabajo ofrece imágenes planas y atractivas, todas con formas simples y una misma paleta de color; pero cuando se conoce el fondo de cada cuadro regresan a la memoria las víctimas de ETA.

Hervás reconoce que el terrorismo es un tema incómodo para el sector del arte. De hecho, señala que cuando inició el proyecto, en 2009, acababa de morir la que sería hasta la fecha la última víctima mortal de ETA en suelo español, lo que le hizo dudar sobre su cometido. Pero sus obras no caen en el morbo ni en el sensacionalismo. Ofrecen una reflexión sobre el mundo del arte, una crítica a su aspecto decorativo, y un homenaje a los caídos en los atentados etarras. «Pretendo hacer preguntas».