La Junta legalizará la venta directa de productos de elaboración artesanal

Pretende también suavizar la normativa comunitaria para las pequeñas industrias agroalimentarias

PILAR ARMEROPLASENCIA.
Matanza en una finca extremeña. ::                             HOY/
Matanza en una finca extremeña. :: HOY

La Junta prepara una ley con la que quiere sacar de la clandestinidad la venta de productos como las ancas de rana, cangrejos de río, caracoles, quesos artesanalmente elaborados o el embutido matancero que se prepara en pequeñas explotaciones. A partir de la aprobación de esta normativa podrán venderlos directamente en sus explotaciones, o a comercios o restaurantes locales.

De forma paralela también se pretende flexibilizar los requerimientos higiénico-sanitarios que establece la legislación comunitaria para todas las industrias con carácter general. Las pequeñas empresas se encuentran sujetas a las mismas normas que las grandes, una condición que exige una inversión imposible de soportar para muchos pequeños agricultores y ganaderos, dice la Junta.

«La venta directa se encuentra carente de regulación que permita ofrecer suficiente confianza al consumidor y eso limita su expansión. Esta última se realiza con asiduidad en nuestra región pero en la mayoría de los casos en situación que podríamos denominar de clandestinidad», indica la Consejería de Salud, que es la que está preparando la ley.

Según el Gobierno extremeño, estas medidas sanitarias «están provocando la constricción e incluso la dificultad de supervivencia de muchas de nuestras pequeñas industrias, que utilizan métodos tradicionales de producción, transformación y distribución de alimentos».

Suavizar esas leyes comunitarias es posible siempre y cuando se desarrolle legislación nacional o autonómica que hagan uso del principio de flexibilidad que prevén los reglamentos de la Unión Europea. En el caso de Extremadura el primer paso que se ha dado ha sido la creación de una comisión técnica formada por los directores de salud de distintas áreas, veterinarios y farmacéuticos, que elaborarán la memoria base de la ley con la que se dará paso al desarrollo de la misma.

No se ha especificado por tanto qué tipo de controles se les exigirá a estos pequeños productores, pero en otras comunidades autónomas en las que se han aprobado reglamentos de este tipo, como Navarra, las exigencias se centran en estar inscritas en una registro, disponer de determinadas condiciones de equipamiento y funcionamiento, garantizar el cumplimiento de los principios generales de higiene y poner en marcha un sistema de control de riesgos o en su caso una guía de prácticas correctas de higiene.

La necesidad en la que más se insiste desde sectores como el farmacéutico, veterinario y productivo que están pendientes del desarrollo de esta ley es la de salvaguardar al máximo la salubridad de los productos. En este sentido el presidente de la denominación de origen de la Torta de la Serena, Antero Manuel Murillo, señala que «se tiene que ser muy estricto a la hora de vigilar la seguridad alimentaria con el fin de evitar alarmas innecesarias».

Trazabilidad

En la misma dirección apunta el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz, Cecilio Venegas, cuando indica que la nueva ley «no debe perder de vista el número de registro sanitario y el control de la trazabilidad (seguimiento del producto desde que nace el animal o se cría el vegetal y se vende al consumidor). La flexibilización está bien siempre y cuando no atente contra la salud pública», señala.

El veterinario, también empresario ganadero y productor de quesos, Javier Solano, apunta a este respecto que el pequeño productor es el principal interesado en que todo salga bien, en no tener problemas.

«De toda la vida el carnicero, el panadero, el lechero... era el garante del producto que vendía y si había algún problema acudías directamente a él. Por la cuenta que le tiene a quien vaya a vender sus propios productos tendrá que hacerlo bien, para ganarse a pulso su fama y su nombre a base de trabajo y calidad».