Almossassa inicia la remontada

Para muchos artesanos se trata de la cita más importante de la temporada de mercados medievales La plaza Alta se llenó de público a mediodía, cuando se despejó la amenaza de lluvia

ANTONIO GILGADOBADAJOZ.
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Tras la lluviosa jornada inaugural en la que apenas se asomaron visitantes por la plaza Alta, el tibio sol de ayer dio una alegría a los artesanos que vienen a Almossassa. La temporada de mercados medievales está siendo para olvidar y muchos tenían marcado con rojo el Almossassa, una cita que congrega cada año a más público.

Hasta ayer a mediodía no arrancó realmente la fiesta. A las dos de la tarde ya costaba encontrar sitio en la zona de las casetas, por los pasillos de los puestos se arremolinaban grupos de curiosos y en los puestos de kebabs se formaron las típicas colas de otros años. Empezó la remontada. Ahora falta que el público también se contagie. Entre los esperanzados se encuentra Josué Carvallo. Desde Valencia Alcántara cada fin de semana entre abril y octubre pone su puesto de mojitos en algún mercado. Lleva cuatro años viniendo a Almossassa. Por su experiencia ha comprobado que se trata de uno de los mejores. Primero por el precio, su puesto le cuesta 150 euros, y después, por el público que se congrega en la plaza.

Muchos de los veteranos tenían ayer la sensación de que este año había menos público porque entre los puestos se veían muchos claros de plaza, algo impensable el año pasado. Pero esta apreciación hay que matizarla porque en esta ocasión, al haberse ampliado a la plaza del Museo, el público está más repartido. Más allá de los puestos, el atractivo de eventos de este tipo se debe, principalmente a la animación y en eso tienen mucho que ver Paula Yanis, la bailarina de danza del vientre, y Claudio López, un criador de aves rapaces y reptiles que debuta este año en Badajoz. Procede de Almería y ayer su búho real de cuatro meses fue uno de los protagonistas más solicitados por los visitantes para retratarlo. La exhibición de vuelo que dio a las seis de la tarde tuvo mucho éxito. El mismo que repite Yanis cada vez que sale en el pasacalles bailando danza del vientre. Si se cumplen las previsiones, cuando termine el mercado medieval habrá bailado más de 30 horas en la plaza. Con esta, cumple su sexta edición. Más allá de los bailes y los animales, otro elemento típico de esta fiesta son las pancetas y los pinchitos morunos que se sirven en las casetas que hay detrás de la torre de Espantaperros. Ayer a mediodía, por fin, empezaron a llenarse de comensales.