6.500 alumnos de Bachillerato y FP se pagan el bus en el inicio del curso

Educación aún no ha determinado cuántas plazas quedan libres en el transporte de Secundaria, que podrán ser ocupadas gratis

C. J. VINAGREMÉRIDA.
Alumnos de Bachillerato de la localidad de La Garrovilla toman el autobús costeado por sus padres que les deja en Mérida. ::                             BRÍGIDO/
Alumnos de Bachillerato de la localidad de La Garrovilla toman el autobús costeado por sus padres que les deja en Mérida. :: BRÍGIDO

La familia Jiménez Lancho, de La Garrovilla (unos 2.500 vecinos, a 16 kilómetros de Mérida), tiene un gasto más este curso. Septiembre llega con un nuevo desembolso extra de más de 1.000 euros. La causa es del transporte escolar de sus hijos mellizos Víctor y Alejandro. Los dos han comenzado 1º de Bachillerato y deben ir a estudiar Mérida. Hasta el año pasado, el bus que les traía era gratuito. Ya no.

Esos hermanos garrovillanos son dos de los 6.500 jóvenes extremeños que en este curso debe asumir el coste del transporte para realizar estudios de Bachillerato o Formación Profesional. La Junta ha eliminado la gratuidad vigente desde hacía cuatro años con la que se pretendía facilitar la formación de los chicos que deben abandonar las zonas rurales para proseguir con estudios de enseñanza no obligatoria (de 16 a 18 años). La gratuidad del transporte se mantiene ahora hasta Secundaria (hasta 16).

«Nos dicen que hay que seguir estudiando porque es lo que hay que hacer, pero luego nos hacen la vida más difícil con cosas como éstas», dice Alejandro, uno de los 42 alumnos de La Garrovilla que tienen que venir a la capital autonómica para proseguir con sus estudios. A falta de transporte gratuito, sus familias han contratado un autobús con una empresa emeritense con el objetivo de continuar con la formación de sus hijos. ¿El precio? 57 euros al mes por cada chico.

A los padres de Esparragalejo (a 11,5 kilómetros de Mérida, con 1.570 habitantes), el transporte les va a costar más caro que a sus vecinos. Al ser menos los que van a seguir estudiando (30), el precio de coste del bus se sitúa en 63 euros al mes por alumno. «Muchos de nuestros padres trabajan en el campo y casi 600 euros más de gasto por estudiar son un buen pellizco», indica Cristian Calvo, garrovillano de 16 años.

En esta localidad existe instituto pero sólo es hasta Secundaria, por lo que para continuar haciendo Bachillerato o FP tanto sus jóvenes como los de Esparragalejo deben trasladarse obligatoriamente a Mérida.

En la Serena

Algo similar les ocurre a los estudiantes de Zalamea y Quintana de la Serena. Los que quieran seguir adelante con su formación tras concluir Secundaria tienen que trasladarse a Castuera. Los primeros, a 15 kilómetros; los segundos a 13. Según informa Pepe Caballero, una empresa de autobuses de Zalamea ha acordado con los padres de ambas localidades que el transporte al instituto castuerano cueste 70 euros al mes. Ayer un buen número de alumnos no tomaron el bus al ser el día de presentación.

Lo mismo ocurrió en otros puntos de la región, aunque ello no mitiga una realidad, según la Federación de Padres y Madres de Extremadura de centros públicos (Freapa). Los padres, en su inmensa mayoría, asumirán de sus bolsillo el coste del transporte escolar a través de alquileres de autobuses. Algunos, los menos, pondrán sus coches particulares y otros, en el peor de los casos, han desechado la opción de que sus hijos sigan estudiando tras cumplir su etapa de educación obligatoria.

La Plataforma por la Educación Pública en Extremadura ha dicho que ha comenzado el curso de «búscate la vida para ir al cole», debido a los recortes que afectan al transporte escolar, al profesorado y a la inversión de servicios.

El secretario general de Educación, César Díez, comunicó la semana pasada que para intentar compensar la supresión de la gratuidad del transporte escolar de enseñanza postobligatoria Educación buscará reubicar en el mismo autobús, siempre que haya espacio libre, a alumnos de Bachillerato y FP con chicos que cursan Secundaria y que obviamente vayan a los mismos municipios.

Estudio y declaraciones

La Consejería de Educación, a preguntas de HOY, aún desconoce el número de plazas libres en autobuses que hacen rutas de Secundaria. «Está en fase de estudio. Cuando se conozcan podrán ser ocupadas por alumnos de Bachillerato o FP», se indicó desde el departamento que dirige Trinidad Nogales.

Tomás Chaves, de Comisiones Obreras, no se atreve a dar una estimación de cuántos alumnos se podrían beneficiarse de esa medida pero cree que «realmente serán pocos» a la vez que incide en que «el daño ya está hecho y es que a la inmensa mayoría de familias con chicos en Bachillerato y FP el curso les va a suponer un fuerte coste».

Algunas fuentes comentaron a este periódico que en determinadas rutas ayer mismo ya habrían compartido autobús escolar alumnos de Secundaria con los de Bachillerato o FP, aunque HOY no pudo confirmar este extremo.

Lo que sí pudo saber este diario es que los padres del colegio Miguel de Cervantes de Malcocinado enviaron ayer a sus 25 hijos al centro tras la ausencia del viernes. Lo hicieron al recibir el compromiso de Educación de que un docente de apoyo cubrirá en parte la labor que realizaba el maestro suprimido para el nuevo curso de los tres que había. Ese maestro de apoyo vendrá los cinco días a la semana a Malcocinado, frente a los tres previstos inicialmente. Además de trabajar para mejorar la audición y el lenguaje de los niños, hará parte del trabajo de un maestro tutor al impartir parte de las enseñanzas.

La apertura del curso escolar reactivó el enfrentamiento entre los principales partidos políticos. La portavoz del PP regional, Francisca Rosa, alabó ayer el excelente trabajo de Nogales y enfatizó que «no va a haber ningún centro donde haga falta un profesor y la Consejería no lo envíe». Rosa defendió que los recortes de interinos no se han realizado de manera arbitraria, sino que se han llevado a cabo de acuerdo a un estudio para determinar las plantillas tras el decreto del Gobierno Rajoy.

Por su parte, la portavoz del PSOE, Isabel Gil Rosiña, afirmó ayer que la educación «está en manos de una pandilla y no de un gobierno» que debe procurar gestionar con un mínimo de seriedad y de compromiso. «No sólo faltan en torno a 800 interinos», sino que los que están van a impartir materias para las que no se prepararon, afeó Gil. «Si la Junta habla de normalidad absoluta en el inicio del curso, los socialistas hablamos de desastre absoluto», concluyó.