El futbolín del siglo XXI

Nacho Escobar es un extremeño que ha reinventado el concepto de este juego, y le ha añadido aplicaciones e Internet

ALBA BARANDABADAJOZ.
Nacho juega con su 'Futboling', ayer durante la presentación oficial en Madrid. ::                             HOY/
Nacho juega con su 'Futboling', ayer durante la presentación oficial en Madrid. :: HOY

Hace algunos años, era impensable ver una cafetería de cualquier facultad española sin un futbolín. Pero últimamente, la práctica de meter goles con un balón más grande que la cabeza de los jugadores está cada vez más en desuso. Nacho Escobar quiso jugar una vez con su hija y amigos y no pudo encontrar este tradicional juego en ningún sitio.

De esto se dio cuenta hace ya cuatro años. Entonces decidió rodearse de un equipo de extremeños como él para retomar la sana costumbre de pasar un rato con los amigos, convirtiéndose en deportistas de una sola pierna y dejándose las muñecas en el intento de colar un gol al rival.

Así nació el 'Futboling', un invento 100% extremeño que homenajea al gallego Alejandro Finisterre, el inventor hace ya 80 años del tradicional futbolín. Pero la novedad, aparte de que los jugadores por fin tienen dos piernas, es que este nuevo artilugio es 2.0. Esto es, un juego con dos pantallas, cuatro teclados y conexión a Internet las 24 horas.

Ayer, tras muchas pruebas, varias versiones y demasiados quebraderos de cabeza, se presentó públicamente en Madrid Futboling, un recreativo en el que se puede competir con cualquier persona que tenga teléfono móvil. El invento guarda todo el historial del jugador en su base de datos. Y no solo se puede luchar contra el de enfrente como en el clásico futbolín de Finisterre, sino también competir con otros rivales que han dejado sus datos en Internet.

Pero quizás lo mejor de este artefacto es su carácter solidario. Echar una partida de Futboling cuesta un euro. De esa moneda, un tercio va destinado a la oenegé seleccionada en cada partida. Hay diez disponibles: Unicef, Intermón Oxfam, Fundación Josep Carreras contra la Leucemia, Cáritas, Fundación Vencer el Cáncer, Infancia Solidaria, Manos Unidas, Fundación Vicente Ferrer, Medicus Mundi y WWF España.

Otro tercio se donará a la Fundación Fun For a Better World, una organización sin ánimo de lucro que sirve de motor de desarrollo profesional y personal a diferentes personas discapacitadas, que se encargan del mantenimiento de las máquinas del Futboling.

El último tercio del euro irá destinado al alquiler del lugar donde están las máquinas. Hasta ahora, los jugadores han donado casi 25.000 euros. Nacho confiesa que para él, esta finalidad social es lo más importante de su proyecto. Este extremeño, afincado en Mérida, se muestra muy orgulloso de su equipo. «Yo solo soy una pieza más del puzzle que conformamos entre todos».

Quizás si hace veinte años se le hubiese preguntado a un niño cómo se imaginaba un juguete del futuro, hubiese contestado que con luces, sonidos estrambóticos y conexión a Internet. Ahora toca jugar a esta partida solidaria en el juguete del futuro.

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