UN AÑO POCO PRODUCTIVO

El maíz y el cereal están siendo dos de los cultivos más estables en Extremadura en esta campaña. Unas condiciones climatológicas adversas y un mercado que valora a la baja castigan a buena parte de los cultivos de la región

MARIAN ROSADO
Empieza la vendimia. Estos días ha arrancado la recogida de una de las cosechas más importantes. ::                             J. M. ROMERO/
Empieza la vendimia. Estos días ha arrancado la recogida de una de las cosechas más importantes. :: J. M. ROMERO

Si sigue la sequía, podría ser una catástrofe». Lo dice Antonio Medina, presidente de la Asociación de Empresas Vinícolas de Extremadura. «Aunque también pueden venir unos días húmedos y que la uva se recupere», añade con la habitual cautela propia de los que viven del campo. Esta falta de lluvias ha puesto en jaque a importantes cultivos de la región, cuyas producciones se prevé que caigan de manera preocupante. HOY hace un repaso de la situación de cada una de las cosechas más relevantes de Extremadura y sus previsiones.

Esta menor producción se debería traducir en teoría en un auge de los precios que compensara a los agricultores. Sin embargo, en el caso de la fruta no ha sido así. Con una producción al 70% de su potencial, los precios han sido similares a los del año pasado. «Nos preocupa porque no es una cosa única de Extremadura, sino que ha habido menos producción a nivel nacional y mundial y aún así los precios no han remontado», dice Miguel Ángel Gómez, gerente de la Asociación de Fruticultores Extremeños (Afruex). Reconoce que los precios han sido algo más altos que en la campaña de 2011, pero matiza que se debe a que el año pasado fue un desastre. La calidad de la fruta también ha sufrido debido al viento y el granizo que azotaron los cultivos a principios de la campaña, y que afectaron especialmente a la ciruela. Sin embargo, no ha habido problemas para sacar el producto al mercado y los 'stocks' se han colocado con facilidad.

«Demanda ha habido, pero a precios bajos», lamenta Gómez. Por eso, el sector muestra su preocupación por lo que considera una mala señal. «Si en este año, que se ha producido menos, se ha pagado poco de todas maneras, el que viene no queremos ni pensar cómo va a ser si producimos al 100%», calcula.

La campaña de la fruta se puede dar prácticamente por finalizada, todo lo contrario que la del tabaco, cuya recogida está dando sus primeros pasos ahora mismo, aunque con unos diez días de retraso debido a las noches frías que se vivieron a principios de verano.

En palabras de uno de los portavoces de la Mesa del Tabaco, Ricardo Miranda, este año se pronostica como estable, con una producción y calidad similar a la del pasado. No puede hablar de precios hasta el 18 de septiembre, que es cuando se abrirá la venta del producto, pero sí está asegurada su colocación en el mercado, ya que lo cosechado se hace bajo contrato previo.

Otro cultivo que se encuentra en pleno apogeo, aunque también algo retrasado debido al tiempo, es el tomate. La producción del antes conocido como 'oro rojo' está siendo menor en su conjunto. Esto se debe a que se han plantado menos hectáreas. Ha habido productores que han decidido pasarse a otros cultivos, como el maíz, en busca de una mayor rentabilidad, como ya informó este diario a principios de julio. Sin embargo, en las explotaciones cultivadas se está dando una buena producción, tanto en cantidad como en calidad, según el presidente de la agrupación de cooperativas Acopaex, Domingo Fernández. Hace un balance positivo de lo que va de campaña, que finalizará el 20 de septiembre aproximadamente. Los precios se han mantenido con respecto al año pasado, con una media de 75 euros por tonelada y la colocación en el mercado también está siendo buena.

«Hay producto del año pasado que está saliendo rápidamente y la previsión para esta temporada es optimista, porque hay países como Italia, Portugal o China que han sembrado menos, mientras que el consumo mundial ha subido», dice Fernández.

La cereza

Un optimismo que se comparte con cautela desde el Valle del Jerte, donde la campaña de la cereza ha sido relativamente buena, según dice Manuel Goizueta, gerente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. La menor cantidad de lluvia, que tanto va a afectar a otros cultivos, ha sido ideal para la cereza ya que se ha estropeado menos, con lo que la producción ha sido más alta y de mucha calidad. Sobre los precios, Goizueta se muestra prudente, ya que dependen de la variedad y muchos de ellos todavía no se han cerrado, pero afirma que el año parece bueno. Ayuda a ello que los mercados están comprando el producto, del que ya se ha exportado entre el 50% y el 60% de la cosecha.

Pese a ello, lo cierto es que el buen momento de la cereza beneficia sobre todo a una comarca productora. Mientras, de otros cultivos que no lo están pasando tan bien (como la vid o la aceituna), dependen muchas más familias en la región. Por eso, aunque aún es pronto para hacer un balance general, desde las organizaciones agrarias se califica la situación general como complicada. «Vemos que en la fruta ha habido menos producción y los precios siguen siendo bajos», dice Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE. Para él, la sequía está siendo un condicionante que hace menguar la producción. Por ello, aunque los precios fueran buenos, las pérdidas del productor no se verían compensadas. «Tenemos datos que dicen que la renta agraria ha bajado un 25% en los últimos cinco años», afirma.

Por eso, pide una normativa que regule el precio de los productos a lo largo de la cadena alimentaria, una especie de contrato homologado que fije las cantidades y sirva de acuerdo entre productores, industria y distribuidores, algo que ya se hace en Francia.

«No es cuestión de que se garanticen las explotaciones no competitivas. Lo que no puede ser es que haya fincas que no puedan producir a los precios que se les pide», asegura. Huertas denuncia que en muchos sectores se está vendiendo por debajo de los costes de producción, por lo que los agricultores tienen dificultades para financiar sus propias explotaciones.

Esta volatilidad hace que los agricultores tiendan a probar con cultivos más seguros, como ha ocurrido con la sustitución del tomate por el maíz, aunque sea eventual, ya que se trata de explotaciones rotatorias. «Este año los cultivos más estables son el maíz y el cereal», apunta el dirigente agrario. Otro cultivo que puede ganar peso es el arroz, que también ofrece seguridad con una menor inversión, pero del que todavía es pronto para predecir cómo será su cosecha. De cualquier modo, desde UPA-UCE recuerdan que los pequeños y medianos agricultores necesitan cultivos intensivos, como lo es el tomate, un producto del que sus agricultores están financiando también su industria, señala.

«El mercado libre no funciona, porque en España hay cinco oligopolios que controlan todo el reparto de alimentos, con lo cual se está condicionando a la sociedad», subraya. Por eso quiere recalcar la importancia del contrato homologado, para que se puedan asegurar unos precios razonables.

Vuelve el girasol

También quedan otras esperanzas en el siempre incierto futuro del campo. Un ejemplo es la siembra de un cultivo que se daba por muerto hace una década, el girasol. Un herbáceo repudiado por los agricultores tras la normativa europea conocida como 'Agenda 2000' y que potenciaba otros cultivos y eliminaba la ayuda especial de la PAC para los oleaginosos. Sin embargo, desde hace dos años ha resurgido este cultivo en la región, donde se supera ya la barrera de las 15.000 hectáreas. Le acompaña también el precio, que ha subido de 0,35 a 0,58 euros/kilo en los dos últimos años. La crisis mundial de la soja y sobre todo el biodiesel, del que el girasol es una fuente suministradora, hace que cada vez haya más de estas plantas mirando al sol extremeño. Aun así la sequía también reducirá su producción.

Recorte que también se va a dar en la vendimia, que descenderá en un 50% con respecto al año pasado (que fue histórico) y un 30% sobre una campaña normal. Sin embargo la campaña, que apenas ha empezado en Tierra de Barros, no se prevé mala, ya que la caída de producción en otras regiones españolas hace que los agricultores confíen en que los precios se equilibren, informa Gloria Casares. Las bodegas se muestran sin embargo más prudentes. Antonio Medina, presidente de Asevex, prefiere esperar a reunirse con sus compañeros de sector para dar una valoración, aunque sí reconoce que habrá demanda de uva.

Menor rendimiento significa menor número de manos necesarias para recoger lo cosechado. En un año en el que está habiendo una merma en la producción de muchos de los cultivos y en el que ninguno ha repuntado en cuanto a cantidad, es previsible que el número de jornaleros requeridos sea menor, como confirman a HOY desde los distintos sectores agrarios. Si a esto se une la alta tasa de paro de la región, es evidente que la contratación de mano de obra extranjera es casi innecesaria, como señala Antonio Santiago 'Candelo', responsable de la Federación Agroalimentaria de CC OO. «Como ya se ha dicho desde todas las partes, hay que evitar cualquier tipo de efecto llamada porque podría venir un número muy elevado de inmigrantes y encontrarse con que no hay trabajo para ellos», advierte el líder sindical. Recalca que en Extremadura hay más de 140.000 parados que están disponibles para el campo.

En cuanto al riesgo de que estos jornaleros sigan cobrando las prestaciones cuando estén trabajando, 'Candelo' recuerda la buena labor que ha venido realizando la Inspección de Trabajo en las diferentes campañas durante los últimos años, de la misma manera que cree que la gran mayoría de trabajadores están concienciados con respecto a la economía sumergida. «Les beneficia más darse de baja en el periodo que estén trabajando y cuando acabe la campaña volver a darse de alta y prorrogar sus ayudas», asegura.