Las palomas emigran a los barrios

La poda de los árboles en el céntrico paseo parece haber terminado allí con el problema, pero ha creado nuevos inconvenientes en el resto de la ciudad

MARTA CLIMENTBADAJOZ.
Algunas de las soluciones tomadas en la fachada interior de un edificio de Fernando Castón. ::                             PAKOPÍ/
Algunas de las soluciones tomadas en la fachada interior de un edificio de Fernando Castón. :: PAKOPÍ

A finales del año 2009, el paseo de San Francisco se sometió a una poda integral para evitar que los pájaros, especialmente las palomas y los gorriones, permanecieran en este espacio. Desde entonces, la circulación de aves por el paseo ha disminuido considerablemente y la acumulación de excrementos no es preocupante porque, al ser un parque céntrico y muy transitado, de su limpieza se encarga la nueva concesionaria de la limpieza, FCC. Pese a este avance, los vecinos siguen realizando un gran número de denuncias y quejas relacionadas con estas aves y la suciedad que generan.

Es el caso de Antonio Calzado, presidente de la comunidad de vecinos de Fernando Castón número 3. El bloque está en la calle que baja de la avenida de Santa Marina a la plaza de los Alféreces. Vive este problema en primera persona, como un vecino más y como presidente.

Asegura que es un obstáculo muy difícil de solventar porque «la paloma es un ave muy agradable, y por esto se le da de comer, porque si no yo no me explico cómo están tan frondosas, no creo que en la calle haya tanta comida como para que estén así. Hay gente a la que le gustan mucho los animales pero como ensucian tanto se convierten en un problema».

Declara que desde el edificio han intentado que se vayan las palomas por todos los medios, pero la sensación general es que cada vez hay más. Incluso tuvieron que cerrar la antigua casa del portero con una lona para protegerla, porque cuando se deshabitó se llenó de pájaros y por tanto de suciedad.

Lo han intentado todo, pero algunas de las medidas utilizadas por la comunidad de vecinos de Calzado han fracasado. Es el caso de los CD que cuelgan en los balcones con la finalidad de deslumbrar a los animales. Lo mismo sucede con las botellas de agua, que tienen una función muy similar, y lo último en técnicas para espantar a estas aves son los 'pinchos antipalomas'. Estos alambres no matan a las palomas, pero al intentar posarse se pinchan y se van, o eso es lo que suponen los vecinos, porque en ocasiones las han visto posadas.

Uno de los problemas principales en relación con las palomas es su domesticación. Al ser un animal inofensivo y tantas veces símbolo del amor y de la paz, despierta sentimientos de ternura entre los ciudadanos que tantas veces han decidido alimentarlas en parques y plazas, e incluso construir sus propios palomares para la cría.

De hecho, se conocen denuncias de estos palomares que algunas personas deciden construir en sus casas o terrazas para desdicha de sus vecinos, que ven sus quejas ignoradas debido a la flexibilidad de la ley.

Un ejemplo de estos palomares, que son ilegales porque está prohibido construirlos en zonas urbanas, se encuentra en la urbanización Los Montitos. Vicente residente en dicha urbanización, denunció en dos ocasiones a un vecino por haber instalado un palomar en su buhardilla. La respuesta a estas denuncias todavía no ha llegado y no sabe si llegará, pero si tuviera que hacerlo, no dudaría en poner una tercera queja.

Otro ejemplo lo encontramos en el edificio del que es presidente Calzado. Hace unos años, una vecina preparó su terraza como si fuera un palomar e incluso llegó en ocasiones a prohibir la entrada a los técnicos de sanidad, quienes acudían al edificio alertados por los vecinos. Ahora este problema ya se ha solucionado, pero sigue habiendo palomas.

Algunos naturalistas argumentan que las palomas son necesarias para protegernos de plagas, ya que son insectívoras. Sin embargo, la mayoría de las palomas que viven en las ciudades están acostumbradas a comer los restos que les ofrecen los humanos, por lo que no cumplen esta función.

Aun considerando ese posible beneficio, las palomas ocasionan más problemas que ventajas. Sus heces provocan un gran número de enfermedades, entre las que figuran la salmonelosis e incluso la tuberculosis. Provocan también daños en los edificios, suciedad, corrosión y averías en los canalones.

Calzado pide a las autoridades encarecidamente que se aclare la normativa existente con respecto al modo de actuar con estas aves, porque entiende que alguna medida tienen que tomar y que se tienen que defender, pero no saben cómo. Presupone que son aves protegidas y por eso no las atacan, pero no conoce la ley con exactitud y por eso asegura que no pueden hacer más de lo que ya hacen.

Desde el Ayuntamiento no se han pronunciado debido a que la persona responsable de esta área municipal, el concejal Antonio Ávila, se encuentra estos días de vacaciones. Tanto Calzado como el resto de los ciudadanos afectados esperan que se aclare la normativa en cuanto sea posible para poder actuar.

«Noto mucho la diferencia de la limpieza del paseo de San Francisco con respecto a antes de que fuera limpiado por la empresa privada. La queja que tengo es que en mi lugar de trabajo las palomas ensucian mucho y aunque personalmente no me fijo, mis compañeras están siempre quejándose por este problema».

«En general, los parques se ven mucho mejor ahora, pero en cuanto a las palomas hay ciertas zonas, como Adelardo Covarsí, donde se ven los balcones muy sucios y es horroroso. No digo que las eliminen, pero alguna medida habrá que tomar porque se acumulan y producen muchas enfermedades peligrosas».