A la búsqueda de más miniagricultores

Badajoz acogió una cata de los productos producidos por la iniciativa del ministerio

MARIAN ROSADOBADAJOZ.
Franco Llobera posa con productos ecológicos. ::                             HOY/
Franco Llobera posa con productos ecológicos. :: HOY

«Quiero buscar una clientela propia», así de tajante se muestra Guille, joven de Tiétar que ha probado suerte para crear su propio huerto. Sin embargo no triunfó al no contar con suficiente ayuda, apoyo que ahora sí le brinda Tredar, el programa del Ministerio de Agricultura y Comisiones Obreras, con el apoyo de centro tecnológico Ctaex, que pone en contacto a los productores y los consumidores.

La iniciativa funciona en tres municipios cacereños: Tiétar, Carcaboso y Saucedilla; y en dos localidades pacenses, Torremejía y Oliva de Mérida. HOY publicó esta iniciativa el pasado 25 de junio, pero sus promotores pretenden expandirla en septiembre a otros rincones de la región. Los ayuntamientos ceden terrenos para cultivar las huertas ecológicas, y a su vez combaten también el desempleo.

Guille trabajaba en la carpintería y el aluminio hasta que se quedó en paro. «La única opción que me quedaba en Tiétar era el tabaco, y eso tampoco tiene mucho futuro», confiesa. Por eso no dudó al presentarse esta oportunidad.

«Se invierte principalmente en supervisión y formación. Los miniagricultores tienen una preparación previa», dice Franco Llobera, técnico de la Federación Agroalimentaria de Comisiones Obreras.

Los productores tienen seis meses de prueba en los que suministran sus frutas y hortalizas ecológicas a diez familias, la mayoría de Madrid, que pagan 40 euros. Después se puede prorrogar y añadir diez familias más.

Comisiones Obreras publicita la idea en los lugares de trabajo y otros sitios entre los potenciales consumidores. «Si hay cinco familias interesadas, vamos y explicamos la iniciativa. En el momento en que tenemos diez familias confirmadas, enlazamos a los consumidores con su miniagricultor», explica Llobera.

El menor coste del producto es uno de los factores claves para el éxito. «Nos encontramos a personas que estaban predispuestas a consumir, pero que no podían hacerse cargo del alto coste en los supermercados de este tipo de productos. Aquí se les ofrece mejor precio y mayor variedad».

La cesta de los miniagricultores debe contener al menos cinco productos distintos, y el comprador también puede señalar sus preferencias, sin olvidar la temporada. Además las familias ahorran tiempo al llegarle los productos a su propio centro de trabajo. Tal ha sido la buena acogida en Madrid que Llobera habla de un «virus ecológico».

En el día de ayer los miniagricultores celebraron una cata de productos en el Centro Tecnológico Agroalimentario en Villafranco del Guadiana, Badajoz, como parte de su formación. Allí asistieron a una ponencia para luego degustar sus frutas y hortalizas y compararlas con los productos 'normales'.

Carmen Montero de Espinosa, técnico agrícola de Ctaex, les explicó principalmente la importancia del análisis sensorial y sus utilidades: «Esta es una herramienta fundamental para conocer la calidad de los procesos de producción, los atributos de un alimento y las preferencias de los consumidores. Por eso es una herramienta recurrente en los últimos tiempos en I+D». Se trata pues de la clave para lograr la fórmula que hace que un producto funcione bien y se venda en el mercado.

El proyecto piloto finaliza en marzo de 2013. Sin embargo es probable que se prorrogue incluso sin la ayuda del Ministerio. «Aunque todavía no tenemos nada cerrado la Consejería de Agricultura ya nos ha mostrado su interés», asegura Franco Llobera. En la actualidad están a la espera de incrementar el número de agricultores a partir del mes de septiembre, pero sobre todo de asentar las relaciones comerciales ya establecidas.