La Audiencia autoriza abrir dos de los ocho bares de la Madrila cerrados por ruidos

El tribunal levanta la suspensión cautelar a Barroco y Pasadena al valorar que no han recibido denuncias tras ser insonorizados

ANTONIO ARMEROCÁCERES.
La sala Barroco tiene previsto abrir esta noche a las 23 horas después de tres meses cerrado. ::                             L. CORDERO/
La sala Barroco tiene previsto abrir esta noche a las 23 horas después de tres meses cerrado. :: L. CORDERO

Esa inversión costosa llamada insonorización le ha valido a los dueños del Barroco y el Pasadena Copas para que la Audiencia Provincial les autorice a que vuelvan a abrir sus puertas, cien días después de que el Juzgado de Instrucción número 6 de Cáceres les ordenara bajar la persiana hasta nueva orden.

David Vivas y Miguel Ángel Bravo, los dueños de esos dos locales de La Madrila, salieron ayer de los juzgados de la ronda de san Francisco con una sonrisa en la cara. Acababan de recibir la noticia que esperaban. No ha sucedido lo mismo con los otros cuatro locales que habían recurrido ante la Audiencia Provincial el auto de 22 de mayo que acordó mantener el cierre cautelar decretado el 12 de marzo por el juzgado de instrucción número seis. En consecuencia, La Cuerda, el Submarino, el Latinos y la discoteca Down seguirán cerrados.

El motivo por el que se levanta la suspensión cautelar para dos pero permanece para los demás está explicado de forma clara en el auto emitido por la Audiencia Provincial con fecha de ayer. «Si se ha acreditado -razona María Félix Tena, presidenta de la sección segunda- que con posterioridad a los hechos investigados, ambos locales acometieron una sustancial reforma para adecuarse a la actividad de café concierto, y no existe constancia, ni siquiera por denuncias recientes, de que con posterioridad hayan emitido ruidos, contraviniendo significativamente la normativa reguladora, no existe razón alguna que justifique el mantenimiento de la medida cautelar».

La última denuncia contra el Barroco es de marzo del año 2010, o sea, antes de que hiciera la reforma, según consta en el informe municipal remitido a la Fiscalía. Y en cuanto al Pasadena Copas, una misma persona presentó ante el Ayuntamiento 17 denuncias entre marzo del año 2011 y marzo de 2012, pero en ellas «se queja del ruido procedente de la calle (acumulación de personas, lanzamiento de petardos, etcétera) y no de ruido procedente del interior del local», precisa el auto de ayer.

En él hay otro asunto que llama la atención, y es que la decisión de permitir la reapertura se toma al valorar la insonorización realizada por los dos locales, pero no los otros dos argumentos esgrimidos por los abogados. Para la sección segunda, ni las incoherencias que según los letrados hay en la declaración del agente del Seprona que realizó las mediciones, ni los resultados de las mediciones realizadas en esos locales constituyen un argumento para decretar la reapertura.

Esas pruebas se hicieron a instancia de parte en cuatro locales, previa autorización judicial, y según sus resultados, ni Pasadena ni Barroco ni Latinos ni Down emiten decibelios por encima de lo establecido en la normativa regional. De ahí que los dueños de esos cuatro establecimientos, que pagaron en torno a mil euros cada uno por esas mediciones, confiaran en que esta prueba iba a constituir una evidencia que cambiaría la opinión de la jueza. Y no ha sido así.

Según el auto, no se puede comparar el ruido rosa (el sonido empleado durante la prueba) con el que genera cualquiera de esos locales abierto. Por varios motivos. Uno de ellos, porque en el ruido rosa, «se encuentran equilibradas las distintas frecuencias audibles», mientras que en los equipos musicales de estos negocios, «en las reproducciones musicales puede abusarse, al ecualizar, de los tonos graves y sus molestas vibraciones, y en todo caso, a ese ruido emitido en un local vacío debe añadirse el que inevitablemente provoca la presencia de los clientes».

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