Antonio Ferrera sale vencedor en su encerrona con los victorinos

El de VIllafranco cortó cuatro orejas en el coso de Pardaleras

JUAN ÁNGEL FRANCOBADAJOZ
Antonio Ferrera sale vencedor en su encerrona con los victorinos

Mucho mérito es ponerse delante de un toro, mucho más de dos, formidable hacerlo con victorinos y si se hace ante seis de estos de una sola tacada, ya se puede poner el calificativo de enorme. Hay que tenerlos bien puestos para semejante atracón, sea ante los paisanos o ante el orfeón donostiarra. Ayer lo hizo Ferrera en Badajoz. Era el día del patrón, fecha en que siempre han coincidido en la plaza pacense Ferrera y los victorinos, la última hace once años, pero en las dos ocasiones anteriores el torero pacense se quedó a un palmo de la salida a hombros. Ayer la abrió.

También era la segunda vez que en la historia de la plaza hacía el paseíllo un solo matador. Lo hizo Paco Camino el año de su inauguración, en 1967.

Así que con semejantes antecedentes, Ferrera hizo ayer su decimocuarto paseíllo en la plaza de Badajoz dispuesto a triunfar y colocarse en la historia de la plaza como el matador que más toros ha estoqueado en ella (34) desplazando a Paco Camino(33) y Ponce (32). El trago era gordo. Se necesitaba claridad de ideas, firmeza en las muñecas, variedad, ritmo y un físico que aguantara. Ferrera puso manos a la obra. Fundamental para el empeño eran los toros y Victorino Martín mando un encierro con cuatro muy cuajados toros y los dos últimos de menor presencia. Tuvieron fijeza en el caballo. Tercero, cuarto y sexto entraron dos veces al peto y solamente dos cabecearon. Fueron alegres en banderillas y la mayoría tuvieron una excelente fijeza.

Nobles en la embestida

Tocado arriba de pitones fue el primero, 'Milonglero', bizco del derecho al que Ferrera lanceó con facilidad. Lo dejó largo en el caballo donde empujó y lo castigaron poco. Fue alegre y pronto en banderillas. Rápido mostró el toro su buena condición, metiendo la cara abajo, aprovechándolo el toro en largos muletazos sobre la derecha, citando muy en largo, embarcando y llevándolo muy sometido. Por el izquierdo humilló algo menos, pero volvió a la derecha para ligar series a un toro que no renunció nunca a la pelea derrochando nobleza. La estocada tras un pinchazo fue de efecto fulminante.

Quinqueño era el segundo 'Portevelo', con las puntas que aunque con corto recorrido tomó bien el capote por el pitón derecho. Metió bien la cara e el caballo, de donde lo sacaron pronto. Quito Ferrera por delantales. Fue toro calmado en banderillas.

Comenzó Ferrera doblándose por bajo para pronto ponerse por naturales, con excelente temple ante un toro que llevaba el hocico por los suelos. Le daba tiempos y de nuevo volvía a embestir sin descanso, buscando con denuedo la muleta que el pacense manejaba con excelente cadencia y enorme recorrido en naturales ligados a los largos de pecho. Faena de temple, mando, dominio, profundidad y cerrando la serie de la gran faena con unos preciosos doblones, antes de dos pinchazos que se llevaron por delante un triunfo grande de una faena grande.

Muchos pies sacó el tercero al que recibió con una larga de rodillas y otra de pie. También humilló mucho pero reponía pronto sobre las manos. Recibió fuerte castigo en las dos entradas al caballo. Apretó en banderillas. Iba a media altura en la muleta. Tenía peligro sordo guardado y Ferrera lo llevó muy tapado. Tuvo poca entrega y salía del viaje con la cara arriba. Tuvo que provocarlo mucho. Tardeó y no se entregó a pesar de la insistencia.

Con la cara abajo tomó el capote que manejó con solvencia Ferrera en el cuarto que estuvo fijo y recargó en la primera vara, de larga duración y lo señalaron en la segunda. Pronto lo sometió por bajo en la muleta. Fue toro de gran fijeza, repetidor y con el hocico metido en la arena. Lo llevó en series de dominio, bajándole la mano y dándole tiempos. Se arrancaba en todas las distancias especialmente por el derecho, cortando por el izquierdo, buscando al torero que le planteo batalla por ese pitón sin dudas. El toro fue a menos y el torero a más. Buena la estocada. El presidente Gordillo Moreno no concedió la segunda y lo abroncaron.

El quinto tuvo menos entrega y remató con la cara alta, poco recorrido, reponía y buscaba. Ferrera expuso en todas las distancias en faena por encima del complicado toro.

A portagayola el sexto

A portagayola recibió al sexto para hilvanar luego siete verónicas. Dos veces entró al caballo pero no peleó. No humilló, se puso gazapón en la muleta, buscaba al torero y no pasaba. Ferrera se peleó con el para buscar la solución. Aquella pelea ante el complicado toro se premió con una justa oreja.

Tras el arrastre de este último toro Ferrera salió a hombros y triunfador de su encerrona con unos muy interesantes victorinos

Esperemos que el nivel puesto en el palco se mantenga. O todos moros, o todos cristianos