«Nos gustaría tocar con Extremoduro, pero nos da apuro pedírselo»

El próximo sábado los hermanos Muñoz vuelven a Extremadura para poner banda sonora a la Feria de San Juan de BadajozJose Muñoz 'Mitad de Estopa

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ.
Los hermanos Muñoz, Jose y David, 'Estopa', presentan en la capital pacense su último trabajo. ::                             HOY/
Los hermanos Muñoz, Jose y David, 'Estopa', presentan en la capital pacense su último trabajo. :: HOY

Nacieron en Cornellá, pero sus abuelos, sus padres y hasta sus mujeres son extremeños. Por eso los hermanos Muñoz reconocen que para ellos siempre es especial tocar en esta tierra. «Aunque vivamos en Cataluña, nuestra cultura es 100% extremeña», asegura rotundo Jose, la mitad de 'Estopa'.

El pequeño de los 'sardinas', como los conocen en su pueblo (Zarzacapilla, Badajoz) ha crecido a la vez que el proyecto musical que comparte con su hermano David. Lejos de aquel chico tímido escondido detrás de la guitarra, Jose defiende su música y sus ideas con la misma convicción. Y suena tan auténtico como sus canciones.

-Ya que vienen a Extremadura, ¿nunca han tenido la tentación de organizar un concierto en su pueblo, Zarzacapilla?

-Nuestro pueblo es muy pequeño y la verdad es que allí vamos a otra cosa: a descansar. Allí no somos los Estopa, somos los 'sardinillas'. Nietos de Pablo 'sardinas' e hijos de Pablito 'sardinas'. Es ese lugar en el que podemos hacer un paréntesis, donde la gente nos sigue tratando igual que siempre y donde está ese imán que nos mantiene con los pies en el suelo.

-La crisis que lo empaña todo estos días no ha impedido que vuelvan 'a la carretera', ¿cuál es el secreto para seguir llenando en los conciertos?

-Creo que la gente se identifica con nuestra música y nuestras letras. Además, estoy seguro que hay un alto porcentaje de suerte. Nosotros no creemos que hagamos la mejor música, pero sí es cierto que le hemos caído a la gente en gracia. En cualquier caso, tenemos la suerte de hacer lo que nos gusta y podemos decir que siempre hemos podido imponer nuestro criterio musical a la hora de hacer una canción. Nunca hemos hecho canciones pensando en qué le gustaría al mercado o a la industria.

-En su disco del 10º aniversario tuvieron la oportunidad de tocar con muchos artistas que eran sus ídolos, ¿les queda alguien pendiente?

-Pues sí. Hemos sido grandes seguidores de Sabina, Los Chichos, Serrat, Rosendo... Gente a la que hemos crecido escuchando y con la que hemos llegado a cantar... Eso es una pasada. Pero se nos quedó en el tintero Robe Iniesta, de Extremoduro, que ha sido uno de nuestros grandes iconos. No hemos tenido la suerte de conocerle. A ver si para nuestro XX aniversario nos atrevemos a pedírselo. Pero le tenemos tanto respeto que nos da apuro. Tendremos que tirar de amigos, como Albert Pla, para intentar conocer a Robe.

-Han dicho en alguna ocasión que cuando componen buscan la palabra exacta, aunque sea incorrecta, ¿es un lujo poder hacer eso en los tiempos que corren?

-Siempre hemos dicho y escrito lo que nos ha dado la gana sin ningún tipo de temor. Sabemos que posicionarse ideológicamente o futbolísticamente te puede ir en contra, pero nunca hemos escondido ni nuestros valores ni nuestros colores. Cuando componemos, la canción tiene vida propia y si hace falta poner una palabra mal sonante, se pone. Son exigencias del guion.

-¿Siguen componiendo del sofá a la cama?

-Mi hermano y yo siempre hemos compartido habitación y como dormíamos cama con cama tenemos la costumbre... Ahora que vivimos separados cada uno compone por su cuenta, pero hay un lugar común que es la buhardilla de David. Allí tenemos dos sofás enfrentados y repetimos el ritual de siempre: nos ponemos el uno contra el otro, que así nos llegan mejor los sonidos, y hay veces que salen canciones y otras, tonterías. Pero hay que estar ahí, para que la inspiración te pille tocando la guitarra. Componer es como buscar trabajo, hay que currárselo, nadie viene a ofrecértelo a la puerta de tu casa. Por eso nosotros, cuando estamos teóricamente de descanso, echamos cada día un ratillo. Mientras la música nos siga haciendo disfrutar, seguiremos componiendo.

-Desde aquel primer disco titulado 'Estopa' de 1999, ¿qué ha cambiado y qué permanece después de casi 12 años de andadura?

-Hemos abierto nuestra mente y nos hemos metido en nuevos universos: como el electrónico. Hasta hace poco le teníamos mucho respeto por temor al 'efecto dance' pero bueno, esas tonterías ya están superadas. Porque el resultado no suena mal. Suena a Estopa, pero con algún sonidito electrónico que enriquece. Buscamos nuevos ritmos, no porque nos hayamos aburrido, sino por incluir colores bien diferenciados y eclécticos. En este último disco yo creo que lo hemos logrado más que en otros anteriores.

-Cuando leen sobre qué está pasando en la que era su empresa (SEAT), ERE, despidos... ¿es cuándo se dan cuenta de cómo les ha cambiado la vida?

-Lo cierto es que sí. La cosa está muy jodida allí. De hecho tenemos muchos amigos que se han quedado en el paro y que ya ni siquiera cobran prestación. Nos hacen ver nuestra propia realidad desde otro punto de vista. Tenemos la suerte de poder trabajar y de hacerlo en algo que nos gusta, eso en tiempos de crisis es todavía más importante.

-Y si vienen mal dadas, ¿mantienen aquello de que si la cosa se tuerce, se vuelven al pueblo?

-Seguro. Es la mejor manera de salir para adelante. Te vas allí, te montas tu huerto, compras un par de cerdos y haces la matanza para el año. Y con eso se puede ir tirando.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos