La iglesia de Santa Eulalia aspira a convertirse en basílica menor

El expediente se ha entregado al Arzobispado de Mérida-Badajoz, que deberá remitirlo a Madrid antes de que vaya a Roma

JUAN SORIANOMÉRIDA.
Panorámica de la iglesia de Santa Eulalia, con el Hornito en primer plano. ::                             BRÍGIDO/
Panorámica de la iglesia de Santa Eulalia, con el Hornito en primer plano. :: BRÍGIDO

La iglesia de Santa Eulalia aspira a convertirse en basílica menor. La parroquia, en colaboración con la Hermandad del Nazareno (que tiene su sede en el templo dedicado a la patrona) y la Asociación de la Mártir emeritense, ha culminado el expediente que se aportará para pedir la designación.

Este trabajo se entregó el pasado viernes al arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil, en presencia del vicario de Mérida, Francisco Sayago. El siguiente paso será remitir el documento a la Conferencia Episcopal, en Madrid. Allí será revisado por el responsable de Liturgia antes de que llegue a Roma, ya que la decisión compete al Vaticano. Aún se desconoce cuánto tiempo tardará en llegar la resolución, ya que no hay precedentes ni en las diócesis extremeñas ni en casos cercanos.

La designación como basílica menor concede ciertos derechos y la posibilidad de lucir símbolos de la grandeza del templo, lo que daría al templo emeritense un lugar destacado en la diócesis. «Esta distinción papal impulsará a la iglesia de Santa Eulalia a recobrar el prestigio de sus tiempos más gloriosos cuando era el único y más querido lugar de culto para realizar peregrinaciones», apunta la parroquia. «Éstas, hasta la invasión musulmana, se efectuaban desde el norte de África, desde toda la Península Ibérica y desde Francia; posteriormente la catedral de Santiago de Compostela sustituyó a la basílica de Santa Eulalia como lugar alternativo de peregrinaje desde Europa».

Completo expediente

El expediente ha sido preparado por Antonio Bellido Almeida, párroco de Santa Eulalia; Agustín Velázquez, hermano mayor de la Cofradía del Nazareno e historiador del Museo Nacional de Arte Romano; y Antonio Mateos Martín de Rodrigo, secretario de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia.

Entre los requisitos que exige la Sección para el Culto Divino de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto figura que el templo cuente con unas ciertas medidas y mérito arquitectónico, que tenga celebridad en la diócesis y que se trate de un foco espiritual.

Todos estos aspectos están recogidos en el expediente. Este completo trabajo consta de varias partes. En un primer capítulo se resume la historia del Cristianismo en Mérida, que parte de la Carta de San Cipriano a la comunidad emeritense y a la de Astorga, de mediados del siglo III, el primer documento que atestigua la presencia de una Iglesia organizada en Hispania. En este apartado también se destaca la figura de la Mártir Santa Eulalia, que cuenta con un epígrafe específico en el que se repasa su biografía y la expansión de su culto por todo el mundo.

En otro apartado se da cuenta del conjunto arquitectónico en un estudio en el que se incluye al templo, la cripta, el Hornito, el Humilladero y el centro de interpretación. La imagen actual de la iglesia obedece a la reconstrucción que tuvo lugar en el siglo XIII tras la reconquista de la ciudad, pero se asienta sobre la primitiva basílica del siglo V, que fue erigida sobre el lugar donde se cree que sufrió martirio Santa Eulalia. En estas páginas se hace referencia a los descubrimientos producidos tras las excavaciones realizadas en la década de los 90 del pasado siglo.

Otro capítulo se dedica a la comunidad cristiana de la parroquia desde sus orígenes a la actualidad. Hoy está formada por 5.500 personas e integra a la Asociación de Santa Eulalia y las cofradías Ferroviaria y del Nazareno, así como otros colectivos, lo que refuerza su actividad pastoral.

El trabajo también incluye un inventario artístico de la parroquia, en el que destacan las tallas e imágenes, dos obras pictóricas del siglo XV dedicadas a San Germán y San Serván, piezas arquitectónicas y numerosos enseres. El expediente se completa con documentación gráfica, en la que sobresalen las fotografías de Rafael Luque, y una extensa referencia bibliográfica.

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