«Soy mayor, pero me queda mucha marcha»

Miguel Periañez. Atleta veterano de Calamonte Al atleta extremeño Miguel Periañez el éxito le ha llegado casi a los 50 años, aunque resta mérito a eso de ser campeón del mundo

MARCO A. RODRÍGUEZ @HOY_MARCOARN
Miguel Periañez estira en un entrenamiento en su pueblo. ::                             JOSÉ VICENTE ARNELAS/
Miguel Periañez estira en un entrenamiento en su pueblo. :: JOSÉ VICENTE ARNELAS

AMiguel Periañez García (Calamonte, 2 de noviembre de 1962) el éxito le ha llegado casi con medio siglo de vida. A principios de abril viajó a Jyvaskyla (Finlandia) con la idea de vivir una bonita experiencia y como mucho atrapar un cuarto o quinto puesto en el Campeonato del Mundo de Veteranos de 10 kilómetros marcha, categoría para mayores de 45 años. Se trajo el oro pese a que para un extremeño hacer ejercicio a nueve grados bajo cero es toda una odisea. Un logro que él relativiza bastante, porque su vida en poco se asemeja a la de un deportista profesional. Trabaja para la Junta como conductor de camión transportando residuos a un ecoparque y lo hace de doce a seis de la madrugada. El atletismo, en concreto la marcha, lo practica como un hobby que le llena, no como una dedicación en cuerpo y alma. Su familia, especialmente su mujer Nieves, es su principal apoyo. «Ella es la intendencia. Me prepara los viajes, busca información en internet, de todo». Le visitamos en su localidad natal para preguntarle qué se siente uno al levantarse como campeón del mundo.

-Eso de campeón del mundo suena muy bien...

-Suena muy bien, pero más en boca de extraños. En boca mía..., no sé. Igual soy muy modesto. No me suena bien, porque yo hoy tengo que trabajar y mi vida no es el deporte. Esto prácticamente es una afición, aunque llegues a hacer una buena marca a base de entrenamiento. El día que no disfrute o que me vea agobiado porque me piden una marca..., ¡macho, me voy!, a relajarme y disfrutar.

-Lo curioso es que haya conseguido su mayor logro con medio siglo de vida.

-Efectivamente. No es lo mismo 50 que cuando tenemos 20, cuando tenemos nuestro organismo como para desarrollarlo o machacarlo. Por eso comento lo de estar en la marcha para disfrutarlo. Un chaval de 20 años se recupera en dos días. Yo llevo parado dos semanas después del campeonato porque acabé hecho polvo.

-Su nivel de exigencia es distinta a la de un atleta de elite.

-Por supuesto. Lo mío es placer y diversión. Si luego llegas y pillas cajón en un campeonato nacional, pues mejor, y así vas subiendo. En la marcha es difícil porque hay pocas pruebas.

-Lo de Finlandia fue tocar techo en su carrera.

-Sí, en Francia el año pasado fui subcampeón de Europa. Lo que te decía, vas subiendo escalones, y del nacional piensas ¿y si un Europeo?, y del Europeo piensas ¿y si un Mundial? Mucha tela, pero trabajas sin prisas. Yo lo hago sin agobios y que mande la naturaleza y tu propio organismo. Muchas veces la gente quiere que los niños vuelen ya, los sobreentrenan, fuerzan la máquina y puede que duren un par de años. Como descarguen en infantil, cadete o juvenil, luego no son nadie.

-Lógico que piense así porque su caso demuestra que el éxito aparece cuando menos te lo esperas.

-Cierto. Cierto. Mira Fermín Cacho, José Luis González, todos esos empezaron a correr en la mili y han tenido grandes victorias cuando ya eran muy mayores.

-¿Y cómo fue competir en Finlandia a menos nueve grados para alguien nacido en Calamonte?

-Para un extremeño esas condiciones no es que suenen raro, es que suenan a chino. Como si a alguien de interior lo pones a correr en Sevilla a 40 grados.

-Porque con nieve no habrá entrenado en su vida...

-¿Nieve? Yo la nieve la conozco de cuando he pasado por Béjar. Yo la nieve aquí no la he visto en la vida. Lo de Finlandia nos lo planteamos en el club, nos cuestionamos si el Mundial o el Europeo y apostamos por el Mundial, por la novedad y porque tenía buena marca.

-Pues salió bien la apuesta...

-Demasiado bien. Pensábamos en un cuarto o quinto puesto. Incluso pillar cajón y ser terceros sería para venir eufórico. Cuando en el 3.000 comprobé que tenía posibilidades, me vine arriba.

-También corre en los 3.000 metros, pero su especialidad son los 10.000.

-Sí, totalmente. Yo entreno en 10.000 todo el año. Es donde tengo más esperanzas. El 3.000 solo lo había corrido una vez, en Zaragoza y quince días antes de Finlandia.

-Pertenece al Club Atletismo Perceiana Extremadura (CAPEX) de Villafranca. ¿Qué supone para usted a nivel de apoyo?

-Supone un apoyo mental y humano, más que nada. Es como una segunda familia o casa. Encantado de la vida porque me acogieron muy bien hace dos años. Económicamente me ayudan también, aunque entiendo que es muy complicado en estos tiempos.

-Sí, porque vivir del atletismo es una quimera.

-Es imposible. La mentalidad para gente como yo es «que me cueste lo menos posible». Y la gente joven también tiene esa mentalidad, porque van a los nacionales con la idea de que les lleven los clubes. Si un club o un ayuntamiento no suelta dinero, se van a otro porque te repito el pensamiento: «que nos cueste lo menos posible».

-¿Qué evolución ha tenido en su carrera?

-Empecé de pequeño, en el colegio y en la FP, porque hay que conocer nuevas cosas. Yo soy un culo inquieto. En la vida profesional también, no me gusta estar mucho tiempo haciendo lo mismo. Jugué al fútbol en juveniles. Después ya conocí a gente del atletismo, como Rafael Salceda o Antonio Fuentes. Por el primero me introduje en este mundo con unos 18 años. Pero siempre fui un culo inquieto. He sido inmigrante en Suiza para las campañas agrícolas porque nací y vine de un entorno de campo, pero llega un momento en que te das cuenta de que hay que renovarse porque el campo se está muriendo. He sido también monitor de tiempo libre, trabajado para campamentos, asociaciones, de todo. Lo de la marcha me llega siendo un poco mayor. Sabes que dicen que el que no vale para correr o para saltar, pues a la marcha. Y así fue. Estuve entrenando para el campeonato de Extremadura de clubes, fui campeón varias veces y luego pasé a los nacionales, donde nos daban mucha caña porque la marcha es muy subjetiva, el tema de los jueces, etc.

Deporte de 'pillos'

-La marcha resulta complicada respecto a si es 'legal' o no. La norma es que siempre debe haber un pie sobre el suelo pero es una especialidad donde se pueden hacer muchas trampas siempre que no te pillen, algo que le ocurrió al italiano Walter Arena, que fue descalificado en Finlandia.

-Se hacen muchísimas trampas. Los fotógrafos y jueces están como locos en las pruebas para coger a alguien con las dos piernas en el aire. Lo del italiano (...), la verdad es que te desmoraliza un poco porque en el 3.000 yo ya le vi correr irregularmente. Había muchos corredores y ganó, pero en el 10.000 fue otra cosa, son más vueltas y los jueves tienen más tiempo para controlar. Yo le estaba recortando su ventaja y por eso no aflojó y le pillaron. La norma es muy clara: tiene que haber un punto de apoyo, ya sea delante o detrás. Impepinable. Si haces algo raro, que nadie te vea, porque ganas tiempo pero primero te avisan y después te eliminan si el el juez central examina la tarjeta que anota el juez que va en la bici controlando.

-Osea, que la marcha es una especialidad para 'pillos'.

-Así es, porque si no te han visto, no te sancionan.

-Extremadura es tierra de muchos atletas veteranos reconocidos, como Manolo Unión.

-Sí. Manolo Unión para mí es un referente. Si es que es una máquina y compite en un montón de especialidades siendo mucho mayor que yo. Y hay muchos más que han ganado nacionales. En marcha está Leo Toro, pero nunca coincidiré con él porque yo paso a más de 50 y el sigue en más de 45.

La hora de dejarlo

-Hasta que el cuerpo aguante, como se suele decir, o, ¿hasta cuando se ve fuerte?

-Me veo fuerte, pero hasta que deje de divertirme. Entonces me preguntaré si el cuerpo me pide paz. Veo a gente con 70 y 80 años haciendo grandes competiciones, así que por ahora no tengo prisa. Soy mayor, pero me queda mucha marcha.

-¿Cómo concilia la vida laboral con la vida deportiva?

-No tengo ningún problema porque trabajo por la noche. Soy conductor maquinista de un camión articulado que descarga en el ecoparque. Desde las 24.00 a 6.00 horas, así que entreno por la tarde. Por la mañana duermo hasta las 11.00 o 12.00 y además el cuerpo está peor para entrenar. Yo me marco mi horario y no tengo el agobio de que me presionen, aunque una vez que te metes en una buena dinámica de trabajo te lo exiges tú. Los atletas somos muy metódicos en eso. A veces nos sobreentrenamos.

-Un asunto importante en un deportista es el apoyo de la familia. Usted agradeció mucho la medalla a su esposa.

-Totalmente. Es que es quien te aguanta. Además, ella está pendiente de todo, me pregunta ¡oye, te has tomado ésto o lo otro! Controla el calendario, se mete en internet por la noche y me busca información para los viajes. Es como la intendencia.

-¿Tiene hijos?

-Teníamos dos. Pero mi hijo murió de leucemia a los nueve años. La mayor está estudiando en Talavera y tiene 21 añitos.

-¿Y le ha salido atleta?

-No, ha salido más a su madre. Le gusta más el 'sofaning' y el botellón. ¡Qué pena!.

-¿Y qué le dijo cuando se enteró de que tenía un padre campeón del mundo.

-¡Uf! Mi papi chulo campeón. Cuando regresé al pueblo me tenían puesta una sábana en el balcón. Me enviaron un vídeo todos reunidos en el cortijo. Una locura.