El AVE a ninguna parte

Sobre los trabajos más cercanos a Badajoz, sin vallar en su totalidad, ahora es más fácil ver ciclistas, caballistas o corredores que maquinaria trabajando Los tramos con la plataforma acabada languidecen a la espera de más dinero, y aún no han comenzado las obras en 127 kilómetros del recorrido extremeño

JUAN LÓPEZ-LAGOBADAJOZ.
Unos topógrafos andaluces toman medidas esta semana a 22 kilómetros de Badajoz antes de que Adif revise el resultado para recepcionar la obra. ::                             CASIMIRO M./
Unos topógrafos andaluces toman medidas esta semana a 22 kilómetros de Badajoz antes de que Adif revise el resultado para recepcionar la obra. :: CASIMIRO M.

Aunque el AVE extremeño huela a muerto, aún palpita. El tramo que acercará hasta Badajoz la alta velocidad ferroviaria ejemplifica perfectamente el devenir de esta infraestructura en la región. Entre Montijo y la pedanía pacense de Novelda del Guadiana hay 22 kilómetros por donde hace dos años pululaban cientos de camiones. Esta semana apenas queda una decena. Mientras vienen y van para mover tierra de un lado a otro es fácil que se crucen con algún ciclista, corredor o caballista que ha encontrado un recorrido ideal sobre el trazado del futuro AVE, ahora sin apenas máquinas ni desniveles.

En estos momentos la actividad es mínima, pero existe. Lo sabe Juan Carlos Ramos, encargado del restaurante-hostal La Finca, sitio de hospedaje y reunión de los trabajadores hasta hace un par de años. «Entonces estábamos siempre llenos, las reservas de habitaciones había que hacerlas con una semana de antelación y no parábamos de dar comidas todos los días. En la explanada del aparcamiento (hay tres coches ahora) se juntaban hasta cuarenta camiones. Había ingenieros, constructores y obreros. Eran de Madrid, Granada y muchos de Aceuchal. Hace un año volvieron unos cuantos para vallar la obra porque los jóvenes se metían a correr dentro con los quads y estropeaban lo que había hecho». A cinco kilómetros, Antonio el gasolinero también añora aquella época. «Es que entonces venían muchos camiones a repostar y cada uno equivale a cuarenta coches», dice.

Junto a la vía del tren convencional, esta semana dos topógrafos de la empresa Gea-21 tomaban medidas y entre seis y quince operarios se dedicaban a terminar de alisar la plataforma por la que en un futuro incierto pasará otro tren mucho más rápido que el que ven pasar ahora dos veces al día. En cuanto acaben este trabajo se quedarán sin empleo y se dedicarán a otra cosa. «No sabemos si esto ocurrirá en un par de semanas o quizás meses», manifestaba Félix Rodríguez desde su vehículo compactadora.

Ahora están rematando lo contratado, que terminará en cuanto apliquen el subbalasto, una fina capa que va bajo el balasto, las piedras grises que se ven entre las vías.

Otro de los últimos trabajos en marcha es abrir unas zanjas donde se asentarán unas canaletas de hormigón para el futuro cableado del AVE . «Después ya se verá cuándo vuelve a haber dinero», dice Máximo Marín a bordo de un camión que acaba de vaciar una carga de arena extraída de un arroyo sobre el que pasa la plataforma del AVE, parecida en estos momentos a un gran camino de zahorra compactada donde esperan que no crezca vegetación ni el mal uso lo llene de baches mientras la que está acabado espera la siguiente asignación presupuestaria.

Máximo es uno de los veteranos de la obra, que tuvo su esplendor entre 2008 y 2010. «Justo aquí montaron hace años una carpa y vinieron un montón de políticos, incluido el ministro portugués. Me acuerdo perfectamente, igual que el día que vino Magdalena Álvarez a ver las obras. Fue en aquel puente que está más allá. Desde entonces los que trabajamos por aquí lo llamamos el puente de la ministra», recuerda este camionero de Aceuchal perteneciente a la subcontrata Durán que hace ya dos años circula casi en solitario por los caminos que rodean la obra.

En Cáceres las obras van a un mayor ritmo, pero la incertidumbre está en saber qué pasará cuando se acabe también la plataforma.

Grado de ejecución real

Cuando se habla del grado de ejecución en Extremadura del AVE este se refiere a la plataforma de tierra sobre la que se sustentarán en un futuro las vías, no al proyecto completo. De hecho, el tramo descrito está al 98% y parece que no haya nada aún. El AVE Badajoz-Madrid en realidad son 471 kilómetros hasta Pantoja, una población toledana desde donde el tren llegaría a la capital. Así, 279 kilómetros están en Extremadura y 191 en Castilla-La Mancha, donde aún no se hecho nada. Según el último informe de Adif, fechado a 31 de diciembre, de los 279 kilómetros extremeños solo han empezado las obras en poco más de la mitad pues en 127 kilómetros no se ha metido una pala.

Donde sí ha habido trabajos el grado de ejecución es dispar. En algunos tramos apenas llega al 3% y en otros está finalizado, entendiéndose que lo que está acabado es la plataforma de quince metros de ancho sobre la que nadie sabe cuándo habrá dinero para ponerle unas vías y un moderno tren encima.