La Protectora ha recogido 5.000 animales en 12 años

«Dejamos aquí una gran parte de nuestra vida, mucho trabajo, sacrificio y también muchas alegrías», subraya Juana García La alcaldesa se reúne hoy con la presidenta de la asociación

MARÍA FERNÁNDEZCÁCERES.
La Protectora ha recogido 5.000 animales en 12 años

Cuando Juana García e Isabel Alcalá llegaron a la perrera municipal cacereña, todavía existía la figura del lacero. Un empleado municipal se encargaba de capturar a los perros vagabundos, pero no se recogían animales una vez que oscurecía ni los fines de semana. Entraron como voluntarias para cubrir esos huecos donde no había nadie en el recinto. Si un animal enfermaba y tenía que venir el veterinario, había que sacar un candil o una linterna porque la perrera municipal no contaba con electricidad. «Dejamos aquí una gran parte de nuestra vida y nuestros sentimientos. Es un desgarro tremendo. Dejamos muchos años, mucho trabajo, sacrificio y muchas alegrías», se sincera la presidenta de la Protectora, Juana García.

Después de esa primera etapa, la Protectora decidió hacerse cargo directo de la perrera. En estos casi doce años al frente (falta apenas un mes para que se cumplan), se han recogido unos 5.000 animales abandonados, a los que se ha tenido que mantener y buscar un dueño. «Los inicios fueron duros y seguir adelante también, pero creemos que pasito a pasito hemos conseguido cosas importantes», explica García. Cada adopción, cuenta, es como la gasolina que necesita un vehículo para seguir. «Dicen que exigimos mucho pero no es cierto. Sólo queremos cerciorarnos de que el animal va a vivir bien», señala.

El anuncio de que la Facultad de Veterinaria relevaba en la gestión de la perrera fue un mazazo por dos razones. La primera, porque ningún responsable municipal avisó antes a la Protectora. La segunda, porque nadie ha explicado aún cómo será la gestión a partir del 1 de enero. Una de las opciones que se manejan desde un inicio es que la Protectora no se aparte definitivamente de la gestión, sino que colabore con Veterinaria. Sobre la mesa también hay opciones de colaboración de otros colectivos.

Reunión clave

Hoy será, presumiblemente, un día clave. La alcaldesa Elena Nevado tiene prevista una cita para reunirse con la presidenta de la Protectora, a la que informará de los pasos a seguir y si la decisión se mantiene o no. Aunque la Protectora se esté despidiendo de la perrera, sus responsables, respaldados por muchas muestras de apoyo popular a través de la Red, todavía mantienen la esperanza de que esta historia pueda tener otro final. Aún así, su respuesta en forma de protesta ha sido la convocatoria de una manifestación para el 31 de diciembre, además de lanzar un llamamiento a los socios, que actualmente son unos 150. Precisamente mañana se celebra una sesión informativa para informar a los asociados.

La evolución que ha experimentado la perrera se materializa en muchos ejemplos. Clavo se asemeja a un pastor alemán, aunque no es de raza. Llegó muy delgado, con una herida enorme con desgarros en la zona del pene y le costaba confiar en las personas. Ahora es un perro con poderío, que se ha adaptado a vivir en la perrera y que lo único que reclama es jugar con alguna pelota y un poco de atención y cariño de la gente. «Nos da mucha pena porque absolutamente nadie se ha interesado por él en los tres años que lleva aquí», comenta.

La perra Adra apareció a las nueve de la mañana en la puerta de la casa de Juana García. A Sherman, simplemente, ya le encontraron dentro del recinto de la perrera. «La prestación es de 365 días al año de 8 de la mañana a 8 de la noche, pero se hacen excepciones con mucha frecuencia. Me llaman a las diez de la noche para que vaya a por un animal y voy», relata. Por ello se muestra molesta ante algunas acusaciones. «Tengo que escuchar que nos lucramos con esto y no es así. Con esto también sale mucho dinero de nuestros bolsillos y a veces, a la gente se le olvida que recibimos dinero de socios y donaciones. Y tampoco hemos exigido las cantidades que se están comentado», dice.

Isabel, Rubén, Inés, Marta e Itxaso son los cinco trabajadores de la perrera. «Son cinco joyas. Nadie sabe lo que va a perder esto sin ellos». ¿Y qué pasará con los animales? «No sabemos si los dejaremos aquí. Estamos intentando buscarles una salida con los contactos que tenemos. Haremos lo que podamos», responde Isabel García.