EN LA RAYA DEL GOL

En pleno debate sobre la recreación de la Guerra de las Naranjas los futbolistas pacenses Javi Pérez, Rubi, Roberto, Damián y Mañas cruzan la frontera para jugar en el Elvas

JAVI PÉREZ
EN LA RAYA DEL GOL

T al y como están de revueltas las cosas por la Raya, el equipo protagonista de este reportaje bien podría recibir el apodo de la 'naranja mecánica' de la frontera. Aunque los colores del Elvas son el azul y amarillo, representa todo un ejemplo integrador de la identidad ibérica, de normalidad en la actividad diaria de dos ciudades hermanas, pero separadas por el recuerdo de una aduana en tiempos símbolo del mercadeo en las dos orillas del río Caya. Son muchos los aspectos que comparten la localidad lusa y la capital pacense. Unidas por las distintas versiones de la tradicional maratón, el intercambio gastronómico o el proyecto transfronterizo 'Baluartes', Badajoz y Elvas mantienen unos vínculos afectivos muy arraigados. Hace tiempo que tenían abiertas las fronteras. La entrada en la Comunidad Económica Europea no hizo más que aliviar sus viejas relaciones.

El fútbol tampoco ha entendido nunca de barreras. El Badajoz ha sido plaza preferente para el futbolista portugués y los alentejanos O Elvas y Campomaiorense, reclamos para el extremeño. El atractivo es mutuo. En la actualidad el club elvense cuenta en sus filas con cinco jugadores nacidos en la capital pacense: Roberto, Rubi, Javi Pérez, Damián y Mañas.

Roberto Paredes (Badajoz, 32 años) se ha convertido en un especialista del fútbol alentejano. El espíritu aventurero de este centrocampista le llevó a cruzar la raya buscando esa ilusión perdida por los campos extremeños y andaluces. Su trayectoria está salpicada de clubes y lugares tan dispares como Flecha Negra, Guadiana, Grabasa Burguillos, San Pedro de Alcántara (Marbella), Elvas (Portugal), Calipolense (Portugal), Monesterio, Cortegana (Huelva), Cerro del Águila (Sevilla), otra vez al Calipolense, UD Badajoz y de nuevo en Elvas cierra el círculo. «Estoy encantado. Aquí me retiro», sostiene. Hace una década reabrió una puerta que en realidad para los extremeños parece invisible. Hace dos años actuó de puente y animó a sus compañeros a probar un cambio. «Mi primera experiencia en el Elvas fue en 2001. Pasé cuatro años aquí, luego me fui y el año pasado regresé otra vez. La directiva quería traer futbolistas españoles y me preguntó si conocía a gente en Badajoz que quisiese jugar aquí».

La propuesta de Roberto resultó interesante. «Vine por cambiar un poco de liga. El campeonato extremeño lo tengo bastante conocido, quería cambiar el idioma y tener nuevas experiencias y sensaciones», expone Javi Pérez (Badajoz, 26 años) que ha pasado por Flecha Negra, CD Badajoz, UD Badajoz, Sporting Villanueva y Santa Marta. Rubi (Badajoz, 24 años) también está encantado. «Es mi segundo año y el primero ascendimos, así que de momento va bien la experiencia». El benjamín del grupo no cierra del todo su etapa extremeña tras militar en el Cerro de Reyes, CD Badajoz, Santa Marta y UD Badajoz, pero está dispuesto a seguir jugando al otro lado del Caya más temporadas.

El sentido ibérico del Elvas

La polémica por la recreación de la Guerra de las Naranjas en un escenario como Olivenza parece abrir unas heridas que nunca cicatrizaron entre los dos países. Más leña al fuego avivado por los últimos acontecimientos producidos en la sociedad extremeña. Pero en Badajoz y Elvas la vida transcurre al margen de aduanas. Hace unas semanas Miguel Celdrán sorprendía con unas declaraciones en las que clamaba que lo mejor era independizarse de España tras conocer que Extremadura se quedaba sin el Eje-16. «La unidad nacional es mentira», soltó el alcalde en su peculiar estilo reivindicativo. Pocos días después Gregorio Peces Barba, uno de los padres de la Constitución española, también se salía de tono asegurando que nos habría ido mejor con Portugal que con Cataluña. Es lo que tiene vivir en la frontera. El debate siempre es recurrente.

Es imposible determinar el efecto que tendría la participación de un club pacense en la liga portuguesa. Federativamente es inviable. Pero Extremadura, siempre que la necesidad apretaba, ha buscado amparo al otro lado de la linde, en todos los sentidos. Y el deporte no es una excepción. Ahí está el ejemplo del Universitario de Badajoz que hace cuatro años participó en la liga portuguesa de rugby. Incluso el Grabasa Burguillos de hockey sobre patines, club que desde la nada tuvo que emprender una difícil andadura en sus inicios inscribiéndose en el campeonato luso con el objetivo de introducir este deporte en una tierra extraña a los sticks.

Roberto cree que ambos modelos de fútbol son diferentes. «El fútbol en Portugal es distinto que en España. Cualquier equipo sea de la categoría que sea, lo mínimo que tiene es un utillero que se encarga del material y la ropa. En los entrenamientos todos van vestidos igual, te lavan la ropa. En ese sentido, el Elvas tiene muy buena infraestructura, de un club que hace 20 años estaba en Primera. Aquí no te miran como un futbolista de Tercera, vas por la calle y eres un futbolista del equipo de su ciudad. La gente es de ir con la bufanda». El veterano del grupo considera que en el fútbol luso hay más igualdad. «Es una Tercera División, pero creo que es más profesional que en Extremadura. Aquí la mayoría de jugadores de Tercera son profesionales, viven del fútbol. Casi todos los equipos tienen futbolistas que han pasado por Primera y eso Extremadura no lo tiene. Cualquier equipo de la Tercera portuguesa podría competir tranquilamente en Segunda B española sin pasar apuros».

O Elvas Clube Alentejano de Desportos es lo más parecido a un equipo pacense bajo bandera portuguesa. Cinco jugadores cruzan a diario la frontera para entrenar y jugar cada fin de semana en la Tercera Divisâo Nacional lusa. Roberto, Rubi, Damián, Javi Pérez y Mañas -ausente en la cita para este reportaje por una lesión- refuerzan ese carácter transfronterizo de la Raya. Hasta hace apenas una semana eran seis, pero Edu Torres decidió poner fin a su aventura alentejana y regresar a la UD Badajoz. Pero a partir de enero volverán a formar un sexteto, ya que Juan Carlos Carretero se unirá al grupo con la apertura del mercado de invierno. El joven futbolista pacense pertenece al Badajoz, con el que se entrena desde este verano sin ficha y le cederá al club elvense.

En Elvas defienden un mismo escudo. Extremeños y lusos en un mismo bando por un objetivo común. Pero no son los únicos. También los hay de nacionalidades brasileña, caboverdiana y angoleña. Por su trayectoria, Roberto se desenvuelve con cierta soltura con la lengua de Pessoa. El vestuario ha sido su mejor escuela. «Yo tenía dos empleos aquí, jugar al fútbol y traductor. Ya le van cogiendo el hilo, es facilito. Ellos me dicen que hablo el 'portuñolo'». Damián (Badajoz, 31 años) señala que el idioma no ha sido un problema y después de jugar en Puerta Palma, CD Badajoz, Sporting Villanueva, Villanovense, Mérida y UD Badajoz comenta que la adaptación ha sido fácil. «Nosotros hablamos en español y nos entienden perfectamente. La verdad es que en el habla ellos se esfuerzan más que nosotros», apunta.

Salvo Rubi, todos han jugado en el Sporting Villanueva y se muestran preocupados por la situación. «Es muy raro que en Portugal pase eso, al menos en los equipos que conozco. He estado cinco años jugando en Portugal y nunca me han dejado a deber un euro. Cuando llegas a final de temporada has cobrado todo», afirma Roberto.