De cuando Jorge Almeida jugaba con Paco Miranda

El fútbol en Elvas se escribe con nombre y apellidos, Domingos Carrilho Demétrio, y un apodo, 'Patalino'. Una leyenda portuguesa nacida en 1922 y fallecida en 1989. Fue internacional en 1947, 1949 y 1951. Una placa recibe al visitante en la entrada de la majestuosa ciudad deportiva que lleva su nombre. 'A Domingo Carrilho Demétrio 'Patalino', gloria do futebol elvense. Homenagem da Camara Municipal do Elvas e do povo alentejano. 1922-1989. Elvas 15 de agosto 1989'. Y unos metros más a la izquierda, un flamante busto recuerda su figura -rodeado de banderas y otra placa conmemorativa- en el rincón más emotivo del complejo municipal.

El Elvas cuenta con una estructura de fútbol base formada por unos 200 chavales y unas magníficas instalaciones compuestas por cuatro campos de fútbol de césped artificial. A poca distancia se encuentra un pabellón cubierto y el estadio -con pista de atletismo- donde juega Os Elvenses, club con filosofía puramente de cantera y que esta temporada ha creado un equipo en la Primera Divisâo Aficionada, equivalente a la Preferente extremeña, para dar continuidad a aquellos que acaban su ciclo juvenil.

Jorge Almeida es el entrenador del Elvas. Fue antiguo jugador del club y gran conocedor de las estrechas relaciones con el fútbol pacense. «Coincidí en el Elvas con Paco Miranda, un tipo fuerte y alto, y el hermano de Carrasco, el del Barcelona». Y recuerda especialmente los inicios de verano en el viejo Vivero. «El Trofeo Ibérico era bonito. A Badajoz iban equipos muy grandes y de gran calidad».

La historia del fútbol alentejano está repleta de casos de jugadores pacenses que han cruzado la frontera. Rai Ortega, Abel, Sandro o incluso el doctor Eduardo Subirán, en sus funciones de médico, son solo algunos de los últimos ejemplos de los que siguieron la estela de Miranda y Juan de Dios Carrasco, catalán que saltó al otro lado del Caya tras jugar en el Badajoz. «Somos cinco y venimos en un coche, antes estaba Edu y lo hacíamos en dos. Nos compaginamos bien. Estamos a diez minutos. Se agradece muchas veces no hacer 50 ó 80 kilómetros», precisa Javi Pérez. Roberto destaca esa calidad de vida. «Hoy en día tal y como está el fútbol tener la posibilidad de jugar al lado de casa es dinero. No es lo mismo llegar a las doce de la noche a casa que a las diez. Eso también hay que valorarlo, no solo las condiciones que te van a dar. En invierno, con frío y lluvia, poder llegar a las diez a casa no está pagado con nada».