EL PSOE REGIONAL SE BUSCA A SÍ MISMO

Se han dado cuenta de que los jóvenes ya no les siguen y en el ámbito rural han perdido el apoyo de los que siempre se identificaron con su mensajeEn el comité federal de ayer Vara alertó de que el partido corre el riesgo de envejecer, mientras que Ibarra pidió otra vez una renovación total de la directiva

JUAN LÓPEZ-LAGO
Guillermo Fernández Vara, ayer a su salida del comité federal. ::                             EFE/
Guillermo Fernández Vara, ayer a su salida del comité federal. :: EFE

En el diván o sudando en el vestuario tras un duro partido, el PSOE está reflexionando, de eso no hay duda. Ayer sus dirigentes hablaron por turnos en el comité federal celebrado en la madrileña calle de Ferraz. Y tanto Guillermo Fernández Vara primero como Juan Carlos Rodríguez Ibarra después fueron dos de los 48 afiliados que pidieron la palabra en una sala con 250 asistentes. El ritmo fue trepidante entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde, cuando se cerró el primero de los muchos cónclaves que quedan hasta que el socialismo español reorganice filas.

Vara expresó su temor a que un viejo partido como el PSOE, con más de 130 años de historia, se convierta en «un partido viejo». Lo dijo porque no detecta nuevas afiliaciones entre los jóvenes y eso le preocupa. También alertó con un ejemplo real de un paisano que le dijo que no votaría este 20-N porque tiene la sensación de que los mercados dominan la política para concluir ante sus compañeros que cuanto más se desprestigia la política peor le va a la izquierda. En aras de extender el debate, Vara declaró ayer en el comité que «hay que abrir las casas del pueblo» para que la gente debata y no hacer de la política un oficio elitista.

Por su parte, Ibarra dijo en su turno que no es tiempo de hiperliderazgos y no se movió un ápice de su discurso anticipado el jueves en un artículo publicado por El País, donde pidió la dimisión de toda la directiva, mensaje que también aludía a Vara, sin nombrarlo, y que insinuaba un divorcio entre mentor y ahijado político, que le replicó que el paso atrás que pide Ibarra lo deben decidir otros, una contestación suave, pero la primera en cualquier caso a un reproche de Ibarra del actual secretario general del PSOE extremeño. Pese a estas discusiones políticas, ambos charlaron ayer con normalidad a la vista de todos.

Quién apoya a quién

Los recientes vuelcos electorales este año a favor del Partido Popular, el primero el 22 de mayo en las autonómicas y municipales, y el segundo hace una semana, aupando en volandas a Rajoy como nuevo presidente del Gobierno, han dejado patente que la masa electoral socialista es tan volátil que sólo un firme proyecto de renovación reencontrará al PSOE con los ciudadanos.

Curiosamente, y a pesar del urgente lavado de caras que apuntan los analistas políticos, el partido parece cerrar filas sobre sus candidatos derrotados, en Extremadura a favor de Fernández Vara; y en España señalando a Pérez Rubalcaba como guía hacia el poder prácticamente por unanimidad, aunque en los días previos al comité federal de ayer sábado se haya dejado entrever una rivalidad interna acuñándose etiquetas como 'alfredistas' y 'renovadores'.

De momento, alguien que no apuesta por Rubalcaba es el exdirigente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, partidario de una depuración total de la dirección. Sin embargo, Rubalcaba salió ayer indemne del comité federal incluso después de manifestar que su programa de campaña, basado en el lema 'escuchar, hacer, explicar', debe seguir vigente para la etapa de oposición que se acaba de abrir en el PSOE.

A lo largo de la semana a Rubalcaba sí le han dado apoyo sin fisuras barones del partido como Fernández Vara desde Extremadura, contradiciendo a Ibarra. Tampoco renegaron de Rubalcaba tras la noche del 20-N José Antonio Griñán (Andalucía), Óscar López (Castilla León), Jorge Alarte (Valencia), Pachi Vázquez (Galicia), Marcelino Iglesias (Aragón y secretario general de organización) o Patxi López (exlehendakari en el País Vasco). Sin embargo, de aquí a febrero, fecha del 38 Congreso que designe al nuevo líder nacional del PSOE, nadie duda de que la posición de cada uno varíe pues también se otea la figura de Carme Chacón como posible candidata.

Además, a lo largo de la última semana la imagen del respaldo unánime a un Rubalcaba, que ha permanecido en silencio, ha ido difuminándose hacia una posición de otros barones a favor de escuchar a la militancia, más partidaria de unas elecciones primarias (que defendió ayer prácticamente en solitario el madrileño Tomás Gómez) y de que el candidato a próximo secretario general no llegue ya pactado antes del congreso de febrero. Los cargos orgánicos saben que los socialistas de a pie no tolerarían estos 'congresillos' previos y que las consecuencias de esta táctica serían imprevisibles.

Hueco para el optimismo

Ahora lo único seguro es que en Extremadura, bastión socialista hasta el año 2011, ningún militante del PSOE niega haber sido víctima de un revolcón sin precedentes en las urnas. Sin embargo, los cargos prefieren tomar distancia temporal respecto al 20-N antes de alejarse de los nombres señalados antes, respaldados por el actual aparato socialista.

Por otro lado, aún hay hueco para el optimismo en las filas socialistas, donde todos los dirigentes consultados coinciden en que se las han visto peores. Ahora, despojados del poder en un feudo como el extremeño y abocados a trabajar los próximos cuatro años con un PP crecido y desde un suelo parlamentario inédito que marcan sus 110 escaños actuales, el mínimo en la historia de la democracia, puede ser éste, por paradójico que suene, un buen escenario para actualizar el proyecto socialista.

Hasta el viernes, día en que Ibarra rompió la baraja para insinuar que la figura de Vara no es intocable y por tanto la idea de encontrarle un relevo no es tabú, los dirigentes del PSOE extremeño analizaban con naturalidad la situación de su partido. Desde el viernes, día del divorcio consumado entre Vara e Ibarra, todos prefirieron callar, máxime cuando al día siguiente se celebraba un comité federal y cualquier declaración previa contundente pudiera marcar su futuro político en los conciliábulos que ya han empezado y seguirán hasta el congreso de febrero.

Días antes, despojado de estos temores, el secretario provincial de Badajoz, Francisco Fuentes, declaraba «está en la genética del partido jugar mejor a la contra. Se revitaliza desde la oposición, lo cual es lógico en parte porque no estás gestionando». Fuentes, que abandonará su cargo en el próximo congreso provincial razonó sin embargo por qué sigue siendo valorada y está vigente la figura de Guillermo Fernández Vara como secretario regional de los socialistas extremeños justo cuando todos los analistas coinciden en que el PSOE debe renovarse de veras si no quiere perecer lentamente.

«Lo de renovar caras lo llevo escuchando hace treinta años, pero esta renovación debe estar en las ideas porque puede haber personas de 35 años que son muy viejas y gente de 65 muy jóvenes. Aquí no he escuchado aún ninguna voz discrepante hacia Guillermo (entonces Ibarra no había hablado), en parte porque él fue una gran contención en al elecciones autonómicas y que nadie olvide que podía haber optado a ir de Senador y decidió quedarse para hacer oposición en Extremadura».

Los resultados electorales siempre tienen lecturas a conveniencia y el socialista que quiera animarse puede recordar que el partido fundado por Pablo Iglesias en 1879 fue, en la región, el menos dañado porcentualmente en el conjunto de España por la marea azul.

Además, en estos momentos gobiernan bajo sus siglas 180 alcaldes de la región, cuenta con un grupo sólido de 30 diputados en la Asamblea (el PP tiene 32) y gobierna la Diputación de Badajoz, instrumentos suficientes para recuperar los apoyos sociales perdidos, según el análisis de Francisco Fuentes, que no niega por otro lado que en estos momentos sea necesario de «armar de moral a la tropa», labor que durará menos tiempo que el duelo tras la derrota del 22 de mayo que apeó al PSOE de la Junta, del cual fue más difícil salir que ahora, reconocía a mitad de semana el portavoz del grupo socialista en la Asamblea Valentín García: «Fue una sorpresa el resultado de mayo y la militancia lo vivió con desasosiego por inesperado. A partir de ese momento creo que la militancia se adaptó a la resistencia y tras el verano la organización se recompuso anímicamente. Ahora mismo (tras el 20-N) veo a los militantes entonados y consientes de la situación».

Según García, en su partido una de las prioridades es fortalecer las estructuras, y afirma que «lo menos importante es el nombre de las personas. Lo que hay que hacer es repensar la acción política».

El exsindicalista explica que ese proceso pasa por dos puntos: las raíces socialdemócratas y un análisis más profundo de los colectivos de la región para recuperar votantes perdidos. Para el portavoz parlamentario éstos están en la población rural que siempre se identificó con el proyecto socialista; en las ciudades de tamaño medio de más de 20.000 habitantes donde el PSOE consolidó a la clase media entre sus seguidores allá por los años ochenta y noventa y que no han sido capaces de mantener con ellos; y en los jóvenes, que en los últimos cuatro años se han alejado del socialismo y que además son un colectivo muy heterogéneo que no se puede englobar en un solo grupo llamado 'juventud'.

Dice precisamente Juan Ramón Ferreira, de 22 años y secretario general de las Juventudes Socialistas, que en estos momentos no existe un divorcio entre la sociedad y el PSOE, «es más bien una separación que deja aún la puerta abierta al entendimiento (...) la desafección es coyuntural por la crisis (...) ahora tenemos que ser autocríticos, cierto, pero sobre todo constructivos. No hay que hacer una revolución, sólo una renovación y quizás cambiar fórmulas y conceptos para llegar mejor a la sociedad», explica este joven que estudió Obras Públicas y se ha visto afectado por un Expediente de Regulación de Empleo temporal.

Nombres no, proyectos

El socialista Valentín Cortés, al frente de la Diputación de Badajoz, es en estos momentos quien mejor ha aguantado el tsunami popular. Aunque cierra filas en torno a su secretario regional Fernández Vara «por convencimiento», subraya que él no es «un hombre de nombres sino de proyectos».

Preguntado por Rubalcaba, Cortés lo ve «solvente para guiar el partido, igual que otros compañeros y compañeras. Tampoco me preocupa el número de candidatos sino sus proyectos, ya que todo tiene sus cosas buenas y malas. Si se presenta uno algunos dirán que ya estaba todo atado, y si son varios que esto es un guirigay. Zapatero salió de unas primarias con cuatro candidatos y fue bueno», recuerda ahora Cortés, alcalde en Llerena tras el 22-M con un respaldo del 63%, apoyo que no pudo revalidar su partido hace una semana, ya que allí el PP ganó por 143 votos.