Un poeta con voz propia y un universo reconocible

Basilio Sánchez (Cáceres, 1958) logró con su primer libro 'A este lado del alba' un accésit del Premio Adonais. Ese galardón le sirvió para 'saber' que era poeta. Pero transcurrieron nueve años hasta su segundo libro, 'Los bosques interiores' (1993). «Es verdad que me costó mucho tiempo encontrar la voz poética que me era propia», comenta. Después llegaron otros títulos: 'La mirada apacible' (1996), 'Al final de la tarde' (1998), 'El cielo de las cosas' (2000), 'Para guardar el sueño' (2003), 'Entre una sombra y otra' (2006) y 'Las estaciones lentas' (2008). En medio, una pequeña joya en prosa 'El cuenco de la mano' (2007), y ese mismo año la consolidación de su enorme estatura como poeta al recibir el Premio Extremadura a la Creación por su libro 'Entre una sombra y otra'.

Basilio Sánchez, que se confiesa «un tímido inveterado» igual que lo era en su adolescencia, cree que los premios son necesarios para «publicar en ediciones o en editoriales que solo publican libros premiados», pero no suele alardear de galardones, salvo ese Premio Extremadura a la Creación que considera «como el Nobel de Extremadura» y al que da más valor entre otras cosas porque «es un premio al que no te presentas y por otro lado es el reconocimiento de la comunidad en la que vives, que no suele ser generosa con los propios convecinos». Hace pocos meses la editorial Calambur publicó 'Los bosques de la mirada' que reúne toda la obra poética de Basilio Sánchez con excepción de su primer libro. Ese volumen, con una presentación del profesor Miguel Ángel Lama, confirma lo que ya había escrito Álvaro Valverde en el diario 'Abc' en mayo de 2004, a raíz de ver la luz 'Para guardar el sueño', cuando se refería a la trayectoria poética de Basilio Sánchez como «de calidad y siempre hacia arriba», «una poesía en suma que sólo se parece a sí misma porque refleja un mundo propio que es, como se sabe, el mayor logro al que puede aspirar un poeta».