Muchos palacios para tan poco congreso

Los expertos del sector opinan que están desaprovechados y sugieren que se mejore su gestión El número de actos celebrados en los tres existentes baja cada año mientras se invierten millones en terminar dos más

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ.
Plasencia. Es el más caro de todos y no está fijada la fecha en la que finalizarán las obras. ::                             ANDY/
Plasencia. Es el más caro de todos y no está fijada la fecha en la que finalizarán las obras. :: ANDY

Un congreso en lo que va de año. El palacio de Mérida, el primero de toda Extremadura, que llegó a generar 10 millones de euros en 365 días y a acoger más de 100 actos, según un estudio realizado por la consejería de Cultura, ha bajado su actividad considerablemente. Veintiocho actividades (entre galas, actos, eventos, conciertos... etc) y un congreso es su balance de 2011. Esta tendencia, que se repite en los otros dos palacios terminados de la región, el de Badajoz y el de Cáceres, hace que los expertos del sector se planteen si son necesarios tres de estos edificios en una comunidad como la extremeña, donde, además, se están construyendo otros dos.

Nacidos al calor del poderío económico que destila el 'turismo de reuniones', las malas cifras registradas en los últimos años en nuestra comunidad autónoma cuestionan su aprovechamiento. La tarta en cuestión es indiscutiblemente sustanciosa. En España, según datos de la Red de Ciudades, se celebran al año unos 18.000 congresos, reuniones y jornadas, en los que participan tres millones de personas y que generan más de 3.000 millones de euros.

Con estas cifras en la mano, la pregunta es obligada: ¿Está Extremadura jugando bien sus cartas a la hora de luchar por su parte? Y, por otro lado, ¿existe una saturación en la oferta de espacios creados? Antonio García Salas, director del Observatorio de Turismo de Badajoz, responde sin complejos: «Que nuestra región tenga cinco palacios de congresos me parece una insensatez. Si no tenemos capacidad para llenar los que tenemos, montar más no tiene ningún sentido, porque además tienen unos costes de mantenimiento muy altos. De nada sirve tener muchas infraestructuras si después falla la gestión», afirma.

José Luis Ascarza, presidente de la Confederación de Empresarios de Turismo de Extremadura (Cetex) añade, además, que la inversión que ha hecho la Administración en estas infraestructuras (un total de 64,8 millones de euros solo en construcción) es «desproporcionada». Sugiere que se podía haber invertido una parte en promocionar Extremadura como destino y también para dar a conocer los propios palacios de congresos.

Ambos coinciden en que tampoco ha beneficiado a nadie el hecho de que la proliferación de este tipo de edificios en la región haya coincidido con una época muy mala en la que los congresos «van a la mínima», con menos días de duración y menos congresistas.

Duplicidad

La explotación de los palacios extremeños está en manos de una sociedad de gestión pública: Gebidexsa, encargada de la promoción de la red de activos turísticos de la Junta de Extremadura. Según sus datos, el Palacio de Congresos Manuel Rojas de Badajoz también ha reducido el número de actos celebrados en 2011 (43, con un solo congreso entre ellos) con respecto a 2010 (75).

Por su parte, el recién estrenado palacio de Cáceres solo ha logrado acoger en sus instalaciones tres de los 19 congresos que se han celebrado en la capital cacereña en lo que va de año. En esta ciudad, la mayor parte de la actividad congresual tiene lugar en las instalaciones del Complejo Cultural San Francisco, en cuya programación de 2011 figuran 13 congresos, cinco de ellos de carácter internacional.

Esa duplicidad en la oferta de espacios, que complica todavía más la competencia, se repite en casi todas las ciudades extremeñas dotadas con palacios de congresos. Así, en Badajoz, su institución ferial (Ifeba) ha sido el escenario de 21 eventos y 12 de ellos han sido ferias y encuentros de más de un día. Lo mismo sucede en la capital autonómica con la Institución Ferial de Mérida (Ifeme), donde también se celebran muchos y diferentes actos a lo largo del año. Y la concesión del palacio de Villanueva de la Serena se hizo precisamente para 'compensar' que Don Benito disponía de la Institución Ferial de Extremadura (Feval) a cinco kilómetros.

Las interpretaciones sobre este 'reparto' de espacios son diversas. «La región es demasiado grande para dispersar los esfuerzos y el 'café para todos' no es productivo. Ha habido una política de reparto, de 'pedrea' que es consecuencia de una filosofía que defiende que 'aquí vamos todos de la mano, al ritmo del más lento' y no se deja a nadie atrás. No me parece una buena idea para el desarrollo de Extremadura», afirma Antonio García Salas.

Según estos expertos del sector, el reparto del 'pastel' se hizo teniendo en cuenta que el conocido como 'turismo de reuniones' era una especie de gallina de los huevos de oro de la que todos querían sacar provecho.

«Este tipo de turista es el que más dinero se deja en destino. Hay muchos estudios sobre el tema y se estima que el gasto por persona en un congreso de unos tres días de duración en Extremadura puede ascender a unos 1.000 euros. La media de una cuota de inscripción ronda los 450 euros. Claro está que puede variar, pero a eso hay que sumarle el hotel, las comidas, el material... Eso es casi el triple de lo que gasta el turista normal y el impacto económico que supone para la ciudad anfitriona es enorme. Si a eso se le une la promoción directa que implica... Sin duda todo son ventajas», resume María José García Curto, directora de Organización Extremeña de Congresos, 'Orexco', una de las pioneras del sector.

Puestos a hacer sugerencias para mejorar la posición de Extremadura, los interesados no dudan en cuáles son los puntos flojos de la región. Los primero a mejorar en su opinión: las comunicaciones.

«Nos hemos quedado sin AVE y los precios del aeropuerto de Badajoz no son nada competitivos. Tenemos cinco palacios de congresos pero nos falla lo básico. Hay que hacer un esfuerzo para conectar la región con el exterior», apunta Antonio García Salas.

También es importante incidir en la promoción de los palacios. «De momento, no estamos posicionados en los mercados ni a nivel nacional ni a nivel internacional», señala Escarza. En la misma línea que García Salas, considera que es difícil darse a conocer de cara al exterior cuando «no contamos con los medios de transporte adecuados».

«Zaragoza se ha llevado muchos congresos desde que tiene el AVE; Barcelona, uno de los primeros destinos nacionales, cuenta con un aeropuerto de primera línea. Nosotros carecemos de esas infraestructuras que deberían ir paralelas a la construcción de los palacios de congresos», argumenta Escarza.