La chica que jugaba a leer

La joven de 17 años ganó la fase regional y ahora aspira a ir a México para participar en la fase hispanoamericana del certamen Paula Carrapiso, lectora entusiasta desde cría, representará a Extremadura en el Concurso Nacional de Ortografía

ANTONIO J. ARMEROCÁCERES.
La chica que jugaba a leer

Paula recuerda que de niña, solía irse a la cama acompañada por cinco o seis libros. «No es que luego me los leyera todos -matiza, humilde-, pero me divertía leerlos y encontrar palabras nuevas que no sabían lo que significaban». Aquello obligaba a preguntar y preguntar, y claro está, años después ha tenido sus consecuencias.

Ahora, Paula Carrapiso Galán tiene 17 años y algo que le diferencia del común de los jóvenes de esa edad: le preocupan las palabras. Hasta el punto de que probablemente, si lee este texto analizará comas, los puntos y guiones para comprobar si se utilizan de forma correcta. Ese ejercicio, en cualquier caso, le servirá de ensayo para la prueba que tendrá que pasar en unos días en Madrid.

Para mediados de este mes esperan allí a la joven cacereña, que será la representante de Extremadura en el Concurso Nacional de Ortografía, que organiza el Ministerio de Educación y del que saldrá el español que participe en el XII Concurso Hispanoamericano de Ortografía, a celebrar en México. La alumna de segundo curso de Bachillerato del Instituto de Enseñanza Secundaria Norba Caesarina quedó primera en la fase regional del certamen, celebrada en Mérida y en la que participaron más de un centenar de escolares de toda la región, cada uno de ellos elegido por el departamento de Lengua de su centro tras pasar una prueba. En el caso de Paula, todo fue un poco por casualidad. «Primero hicieron una prueba en el instituto para elegir a un alumno -recuerda-. Me presenté por presentarme. Era en el recreo y justo acababa de hacer un examen. Después, en Mérida, cuando terminé el ejercicio, sabía que había cometido fallos tontos y no esperaba ganar».

1.000 euros de premio

Dudó, por ejemplo, con la palabra coadyuvar (contribuir, asistir o ayudar a la consecución de algo, según el DRAE). Y con enálage (figura retórica del lenguaje que consiste en mudar las partes de la oración o sus accidentes). Pero a la vista del resultado, nadie lo hizo mejor que ella con el texto de 'Cien años de soledad' que les dieron para puntuar, ni con las abreviaturas o los cardinales.

Esa soltura con la ortografía le ha servido, de momento, para llevarse los mil euros de premio por ser la mejor en la fase regional extremeña. «Todavía no he hecho nada con el dinero, pero algo haré», dice Paula, que hace cuatro años ganó el segundo y el cuarto premio del premio literario Felipe Trigo -que organiza cada año el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena- en su versión juvenil.

El gusto por las letras lo cultiva escribiendo algún que otro relato y sobre todo, leyendo. Ahora tiene en la mesilla de noche 'El árbol de la ciencia', de Pío Baroja, y 'Corazón tan blanco', de Javier Marías. Cualquiera pensaría que su ilusión es estudiar Periodismo o ser escritora. Nada más lejos de la realidad. El año que viene, Paula empezará en la Universidad. Se matriculará en Medicina.

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