Recuerdo histórico en el cementerio de los italianos

Estaba en estado ruinoso y ahora consta de paneles explicativos sobre la zona y la guerra civil en la provincia Los promotores de la rehabilitación del camposanto de Campillo de Llerena defienden su actuación

PEPE CABALLEROCAMPILLO DE LLERENA.
Recuerdo histórico en el cementerio de los italianos

Es una polémica que viene de lejos. El conocido como 'cementerio de los italianos' de Campillo de Llerena es un camposanto de guerra construido en el año 1937 por la I Brigada Mixta Flechas Azules. Allí fueron enterrados 44 soldados de esta unidad, caídos en los combates que se desarrollaron en la sierra del Argallén, a unos pocos kilómetros. Allí yacen un total de 33 soldados españoles, nueve italianos y dos que no fueron identificados.

Cuando este frente se reactivóde nuevo, en los años 37 y 38, las tropas de Franco volvieron a usarlo para dar sepultura a los soldados que cayeron en los sucesivos combates, por lo que el perímetro tuvo que ser ampliado. En la posguerra los italianos fueron trasladados al osario de San Antonio de Padua en Zaragoza, y otros restos al Valle de los Caídos, pero la gran mayoría de los cuerpos permanecen en el lugar.

A pesar de que el Ayuntamiento ha mantenido el recinto, este no ha dejado de sufrir expolios de sus tumbas y saqueos. Era frecuente encontrar huesos, cráneos y algunos enseres rodando por el interior del recinto, ya que el lugar se encuentra a poco más de un kilometro del casco urbano.

Restauración

Debido al estado de deterioro en el que se encontraba el cementerio de los italianos, desde el propio Ayuntamiento de Campillo de Llerenacon el apoyo del Premex, (Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura) se decidió restaurarlo, con la premisa de que todos los muertos, sean del bando que sean, merecen respeto y dignidad.

Había otra opción, que era destruirlo definitivamente. Pero según aseguró a HOY Cayetano Ibarra Barroso, escritor y coordinador para el Proyecto de la Memoria Histórica de Extremadura, esto «hubiese tenido consecuencias morales y legales».

A la hora de restaurarlo, también se decidió documentarlo adecuadamente, atendiendo a la dimensión pedagógica que ha de tener la historia. La información se organizó en paneles explicativos que dan cuenta de la historia, evolución y el sentido con el que ha sido restaurado este cementerio.

El total de obra ha ascendido a 44.856 euros, sufragados por el Ejército, Consorcio Centro de Desarrollo Rural Campiña Sur (Ceder) Premehex, Consejería de Cultura y Turismo de la Junta y el Ayuntamiento de Campillo de Llerena.

Algunas voces han ido en contra de la restauración de este cementerio por interpretarlo como una exaltación al fascismo o utilizarlo como un atractivo turístico. Incluso algún medio nacional lo ha destacado como ejemplo de exaltación fascista.

Pero según Cayetano Ibarra, «este cementerio ha estado ahí desde 1937 con un deplorable aspecto, sin que se ofreciese ninguna o escasa información. La gente se paraba o venía hasta aquí y tenía que saltar la tapia para verlo, y luego se marchaba con algunas incógnitas. Ya que desde el Ayuntamiento se decidió restaurarlo, se ha creído conveniente adecuar este lugar de memoria para que ofrezca una información veraz y contextualizada dentro de los que han de ser lugares de memoria de la zona».

«Además, este lugar ofrece una interesante oportunidad para mostrar al visitante, ahora que se buscan las fosas de los vencidos, cómo se exhumaron los caídos en el bando vencedor y cómo se garantizó su memoria. Es, sin duda, una muestra del trato que recibieron unos frente a otros, y esa es la verdadera razón de la Memoria Histórica», añade. Concluye Ibarra diciendo que, «hubo muertos por ambos lados, pero no todos recibieron el mismo trato, el cementerio de Campillo y las fosas que en estos momentos se exhuman en Castuera son el mejor ejemplo», señala Ibarra.

Para ello remite a una carta sobre las normas de enterramientos de los soldados caídos impuesta por Franco, que se refleja en uno de los paneles explicativos. Indica que los fallecidos en acción de guerra deberían ser enterrados en los cementerios más cercanos; y si fuesen muchos cadáveres, se habilitarían parcelas divididas en cuadriláteros numerados correlativamente siendo debidamente identificados. Si el soldado no tenía medalla de identidad, se le colocaría una botella entre las piernas tapada con un corcho en cuyo interior debían ir los datos del fallecido.

Los musulmanes debían ser enterrados en un lugar alejado de los cristianos en lugares con las mismas características y dimensiones de acuerdo a sus ritos religiosos.

Por último, este documento se indica que «los cadáveres del enemigo serán enterrados en fosa común en lugares próximos al que se encuentren, cercándolos para su posible reconocimiento».

Por otro lado, Francisco Martín, agente de Desarrollo del Ayuntamiento de Campillo y promotor del proyecto de restauración, defiende que, «aunque parezca un turismo macabro, hay muchos cementerios que son visitados porque esclarecen la historia tanto de un bando como otro. Este es uno de esos lugares». «Además, el interés del visitante por esta población no solo radica en su iglesia mudéjar, en su arquitectura popular o en el resto de su patrimonio cultural. La mayoría de los visitantes vienen por el cementerio italiano, no porque el verdadero interés sean los muertos, sino por lo que esclarece este lugar, la forma de enteramiento, el motivo y toda la explicación histórica que conlleva», concluye.

Los paneles explicativos de este camposanto de guerra informan del propio cementerio, forma de enterramiento y los trabajos de investigación de manera objetiva y contextualizada. Estos recomiendan al visitante que se lean todos, ya que si no se hace así, como indicaba Cayetano Ibarra, «un texto sacado de contexto se convierte en un pretexto». El panel del final del recorrido aclara que en este cementerio se conserva y se honra la memoria de quienes combatieron por la llamada causa nacional y dieron su vida por ella en los combates desarrollados en esta zona, algunos de ellos aún yacen en ese suelo y toda persona de bien debe respetar.

Sin embargo, en este mismo panel se reconoce que acabada la guerra el tratamiento dado a las víctimas de uno y otro bando fue distinto. También que la restauración, conservación y dignificación de este lugar es una muestra de lo que supuso la memoria y el tratamiento que desde el lado vencedor se dio a quienes entregaron su vida por un ideal y que no se sabe donde están, ni cuáles son sus nombres, ni dónde está su memoria. Así, este cementerio, lejos de ser un monumento al rencor, se aclara al visitante que nunca estará completo sin recordar a 'los otros', solo se podrá alcanzar la reconciliación total se recuerda a todos.