El Geoparque extremeño será un revulsivo económico

Alcaldes de Villuercas, Ibores y La Jara esperan que la declaración de la Unesco sirva para atraer visitantes de todo el mundo

J. LÓPEZ-LAGOBADAJOZ.
Vía Verde de la Jara, entre los Montes de Toledo y el macizo extremeño de Las Villuercas. ::                             HOY/
Vía Verde de la Jara, entre los Montes de Toledo y el macizo extremeño de Las Villuercas. :: HOY

Cuando el prior de Guadalupe estaba conectado por internet con Oslo y le comunicaron que la Unesco reconocía como Geoparque a las comarcas de Las Villuercas, Ibores y La Jara e hizo repicar las campanas del monasterio, muchos empresarios de esta zona de Cáceres se frotaban las manos. Saben que esta figura atrae turistas y curiosos y que será un revulsivo económico para la zona, como ayer reconocía la Diputación de Cáceres, una de las instituciones que ha trabajado conjuntamente en la candidatura junto con las mancomunidades de la zona y la Junta de Extremadura.

Geoparques hay solo en 26 países, 78 en total pertenecientes a una red mundial creada en 2004. Basan su atractivo en la riqueza geológica y paisajística. Antes pasaban desapercibidas, pero José Antonio Montero, presidente de la Asociación de Empresarios Geovilluercas, tiene mucho que agradecer ahora a las crestas de cuarcita que hay en los altos de la sierra, una de las rocas más antiguas de España. También a la pizarra que se encuentra abajo en los valles de esta comarca.

Además, reconocidos paleontólogos han catalogado recientemente fósiles del Paleozoico (más de 290 millones de años) como los trilobites, entre otros, o la Cloudina carinata, una especie animal con 500 millones de años hallada en el yacimiento extremeño de El Membrillar y que solo se ha localizado en China o Namibia.

Todo esto va a generar, vaticinan los alcaldes de la zona, un turismo de curiosos y geólogos, fundamentalmente extranjeros, que dinamizará la economía de la zona y, además, permitirá ocupar casas rurales todo el año que hasta ahora solo se reservaban en puentes y fines de semana. También se supone que aumentarán las contrataciones en las empresas de actividades.

Tanto Carlos Bravo como Isabel Villa, alcaldes de Cañamero y Logrosán respectivamente, aclaraban ayer que la figura de Geoparque no impone normas restrictivas que acote espacios protegidos, como temen algunos cazadores o agricultores y ganaderos de la zona, «los cuales no tienen nada que temer», explica Bravo, quien asegura que los efectos de convertirse en Geoparque son todos positivos «porque hacen de esta una zona más valiosa que será publicitada en todo el mundo».

Afecta a 19 pueblos

El Geoparque de Las Villuercas, Ibores y La Jara abarca 240.000 hectáreas donde viven 16.000 habitantes repartidos en 19 municipios, Guadalupe entre ellos. José Antonio Montero prevé que ahora se construya en la zona algún hotel, «se amplíen casas rurales y ello anime sectores como el de la construcción, produciéndose también encargos a carpinteros, artesanos y beneficiando a hosteleros, ganaderos y agricultores, sobre todo a los olivareros de la zona, que podrán estampar en su aceite el sello de Geoparque».

Aunque parte del trabajo está hecho desde que echara a andar la candidatura en 2009 para emular a otras comarcas más visitadas de Cáceres y reanimar la zona tras los devastadores incendios de 2005, ahora toca trabajar aún más, pues como recuerda el alcalde de Cañamero la figura del Geoparque «es activa y se evalúa cada dos años».

Ya tiene 44 geositios

Sin embargo, hay mucho avanzado, como los 44 geositios ya descritos, algunos de atractivo innegable como las cuevas de Castañar de Ibor o la mina de fosfato de los años cincuenta comprada por el Ayuntamiento de Logrosán, que será plenamente visitable en un mes aproximadamente y cuyos alrededores se mejorarán con jardines y un restaurante, decía ayer la alcaldesa.

También hay que desbrozar senderos, señalizar pinturas rupestres, mantener los centros de interpretación y museísticos y dotar los centros de recepción de visitantes.

Para todo ello ya se asignó un presupuesto de 3 millones de euros y un plazo máximo de ejecución que concluye en mayo de 2012. Además, comenzarán a liberarse otras partidas que podrían ascender a cinco millones de euros para facilitar inversiones privadas, explica Montero como representante de la asociación de empresarios Geovilluercas, nombre que se acuñó hace poco más de un año con el fin de promocionar la candidatura.

En España hay cinco geoparques más: Sierra Norte de Sevilla (también seleccionada el sábado), Maestrazgo (Teruel), Cabo de Gata-Níjar (Almería), las Subbéticas (Córdoba) y Sobrarbe (Huesca), con cuyos responsables contactó recientemente al alcaldesa de Logrosán, a quien le confirmaron que desde la catalogación de este espacio pirenaico por la Unesco, «la afluencia de turistas ha subido espectacularmente».