El puente del río Gévora no tiene quien le cuide

Un pequeño agujero apareció a principios de los ochenta en la parte central del viaducto y ahora tiene cinco metros de diámetro Lleva décadas en estado ruinoso y sin medios para su conservación

JULIO CORRALESBADAJOZ.
Grietas. Algunas partes del puente ya se han desprendido. ::                             J. V. ARNELAS/
Grietas. Algunas partes del puente ya se han desprendido. :: J. V. ARNELAS

Se derrumba. El puente de Cantillana, popularmente conocido como el 'del río Gévora', se viene abajo después de 480 años resistiendo en pie.

El viaducto se levantó a tan solo tres kilómetros al norte de la capital pacense. Aunque pocos ciudadanos de hoy lo han pisado, cientos de personas lo utilizaron durante siglos para cruzar el afluente.

La vieja estructura se empezó a levantar en el año 1531 y su construcción solamente duró cuatro años. Su aspecto ruinoso deja entrever que a su larga vida no se le sumarán muchos años más si continúa el estado de olvido que le ha acompañado durante las últimas décadas.

Las malas hierbas, los matorrales y los arbustos, extendidos a lo largo de los 220 metros que mide el puente, amenazan su conservación. Las raíces de las plantas y de algunos eucaliptos que crecen pegados al viaducto producen daños irreparables que afectan, sobre todo, a los pretiles, a la calzada y los pilares. Cientos de palomas anidan en los huecos que dejan las piedras al desplomarse.

Las grietas se han convertido en un elemento habitual en los 17 arcos que componen la vieja edificación. La situación de extrema gravedad se hace patente en el centro de la estructura, el punto más elevado y dañado de la plataforma.

En esta zona, el empedrado del suelo comenzó a ceder a principios de los ochenta. Con el paso del tiempo, el boquete ha ido creciendo hasta alcanzar los cinco metros de diámetro que presenta en la actualidad. A cada lado del orificio peligran los cuerpos elevados de los pretiles, donde en su origen se colocaron las lápidas que aludían a la construcción.

Una de estas láminas se perdió en fecha desconocida y nunca se recuperó. En 1992, Guillermo Kurtz propuso la retirada de la segunda placa, que se trasladó al Museo Arqueológico Provincial para garantizar su conservación. Según cuenta el cronista de la ciudad, Alberto González, en un capítulo de su libro 'Puerta de Palmas y Puente Viejo', el texto grabado en la piedra tiene una difícil lectura en la actualidad porque se encuentra prácticamente borrado, aunque en ella se puede leer literalmente: 'La ilustre ciudad de Badajoz mandó hazer esta puente con la bellota del común. Izola en cuatro años Gaspar Méndez reinando el católico emperador don Carlos I. Acabola el año que el gran turco le uio la batala en Túnez'.

González cree que es urgente que «cualquier administración, independientemente de quien sea el titular, se haga cargo de la recuperación de este elemento que fue fundamental en la historia de Badajoz». Recuerda que la ley de Patrimonio obliga al mantenimiento de los bienes históricos.

Construcción

El puente sobre el río Gévora es la obra más temprana de Gaspar Méndez en la ciudad. Tiene diez metros de altura y una anchura de 3,8. Fue realizado a dos planos, con la mayor elevación en el centro. Cuenta con pretiles de algo más de un metro. A ambos lados dispone de estribos y tajamares de diferentes estructuras y materiales, aunque predominan los de piedra, con planta triangular y remate escalonado.

El puente del río Gévora resultó afectado por las crecidas del Guadiana en numerosas ocasiones y siempre fue reparado manteniendo una imagen muy similar a la que se le dio en el siglo XVI.

En el momento de su construcción, Gaspar Méndez era un ingeniero reconocido por su extraordinaria formación. Aunque la historia sitúa su lugar de nacimiento en Badajoz, lo cierto es que existen dudas sobre si nació en la capital pacense o en Portugal.

La palabra 'batala' en la inscripción de la lápida, en lugar de 'batalla' -como se dice en castellano- y la reiterada utilización de elementos manuelinos en sus obras respaldan la hipótesis de su nacimiento en el país vecino.

Además, en esa época existía una estirpe de renombrados ingenieros y arquitectos de Elvas que se apellidaban Méndez, por lo que podría tratarse de su familia.

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