Los gozos y las sombras

ALFREDO LIÑÁN CORROCHANO

EL sábado tomaron posesión los nuevos ayuntamientos. Tras la hecatombe del 22-M, no era un día normal. Quizá por eso los entrañables zánganos del maravilloso 15-M -yo también sé adular, aunque me entre la risa- quisieron hacerlo patente con un concierto de cacerolas, ¡toma originalidad!, en las tomas de posesión de las nuevas corporaciones, bueno, de las del P.P. obviamente, porque a las dominadas por I.U., Bildu e izquierda en general, no tuvieron tiempo de asistir y se quedaron, los pobres, sin concierto, con lo que les gusta a ellos dar la matraca aun a riesgo de desafinar que, últimamente, es lo que hacen mejor. Contra votos cacerolas que es, en definitiva, algo tan viejo como el mundo desde que se atisbaron los rudimentos de la democracia. Aquello de 'la calle es mía' es una vieja historia que llevó en ocasiones a situaciones de ruptura, contraponiendo la algarada asamblearia a los votos libres de los ciudadanos. Aromas de revolución que, cuando es despojada de su marketing heroico, suele quedar en simple disparate, incluidaa la tan cacareada revolución francesa, con su limpio y cordial invento de la guillotina. Siempre se acaba 'escapando de las manos', vaya por Dios.

Pues el sábado, en fin, fue un día de gozo para quienes habían conseguido encaramarse sobre los escaños de los demás y un día de sombras para quienes tuvieron que apearse de sus pedestales. Y fue especialmente triste porque muchos alcaldes perdieron el poder no por su mala gestión, sino por la desastrosa de un tal Rodríguez Zapatero, hoy en paradero desconocido, auxiliado por la esperanza blanca del partido socialista, «llamadme Alfredo», que tiene bemoles. Curiosamente las siglas que hace años les auparon a las poltronas municipales han acabado asfixiándolos.

Yo me marché, para variar, a mi Yuste particular en La Codosera y desde allí, en la serenidad de la distancia, dediqué un recuerdo entrañable a mi amigo Chema Ramírez, alcalde socialista de Almendralejo y, estoy seguro, una de las víctimas de esa criatura que creyó que gobernar era componer la figura y pronunciar frases campanudas. Leo que el mismo partido ahora gobernante le despidió con respeto y reconocimiento; y él ofreció su lealtad. Eso es democracia. Eso es lo que necesitamos. Y las cacerolas en la cocina y bien repletas, aunque sea de trompitos. Por circunstancias que no hacen al caso me tocó vivir junto a Chema situaciones para las que nadie está preparado; cuando la vida inmisericorde te cocea como mula resabiada y soy testigo de su hombría de bien, de su serenidad y su rectitud de criterio en esa y otras ocasiones. Chema es un Don Quijote hábilmente camuflado en cuerpo de Sancho Panza. Un Quijote, pero con una de las cabezas mejor amuebladas de Extremadura. En tu caso, Chema, quizá el sábado fue un día al mismo tiempo de gozos y de sombras. Enhorabuena.