El hijo del director de 'Juncal' prepara una película taurina

Álvaro de Armiñán comenzará a rodar 'La soledad del triunfo' el próximo mes de junio en Sevilla

JUAN MIGUEL NÚÑEZMADRID.
Jaime de Armiñán y su hijo Álvaro de Armiñán, quien comenzará a rodar un filme taurino. ::                             EFE/
Jaime de Armiñán y su hijo Álvaro de Armiñán, quien comenzará a rodar un filme taurino. :: EFE

Álvaro de Armiñán prepara la dirección de una película de toros bajo la sombra protectora de su padre, Jaime de Armiñán, y más concretamente de su ya mítica obra 'Juncal'. No obstante, el veterano director deja claro que no tiene una participación directa en el proyecto. «No sé nada de lo que prepara, y en todo caso lo que quiero conocer es el resultado final», advierte el padre cuando el hijo bromea para escenificar la relación profesional entre ambos al señalar que «es una alternativa, como en el toreo, que voy a tomar apadrinado por mi padre, ¡quién mejor!».

Efectivamente, reconoce Álvaro, «por el apellido, y por lo que proyecta aquella serie televisiva en la que tuve la suerte y el honor de trabajar como ayudante de dirección junto a mi padre, cuento de antemano con un buen capote, pero lo del padrinazgo como tal no deja de ser una figura literaria, solo eso».

La película, 'La Soledad del triunfo' -basada en la novela del mismo título de Rafael Moreno, periodista y escritor que fue también apoderado de toreros, entre otros, Juan Antonio Ruiz 'Espartaco' y Pepín Liria- empezará a rodarse en junio, en escenarios naturales de Sevilla y alrededores, y está previsto que sea estrenada en otoño.

El argumento, lejos de los estereotipados toros en el ruedo, tiene las escenas más taurinas fuera de la plaza. «Una película de toros, sin toros», advierte el director, que quiere hacer hincapié en lo cotidiano que puede haber también en la vida de un torero, «gente normal y asequible, que tiene los pies en la tierra».

Recuperar lo perdido

El argumento de 'La soledad del triunfo' lo resume su director en pocas palabras, «un chico que llega a ser número uno, pero que se ve solo, manejado por sus padres, y que quiere encontrarse a si mismo, recuperar todo lo que ha perdido en un camino tan durísimo de concentración, entrenamiento y entrega».

Armiñán ofrece también pormenores acerca de lo que se cuece antes del rodaje, que durará cuatro semanas «con un presupuesto modesto», y «la confianza en las guionistas, Ana López y Ana Graciani, que es absoluta, tanto que en la tercera versión que me presentaron he dado el visto bueno», y «a partir de mañana nos ponemos con el reparto».

Un secreto, aprendido en la proximidad paterna, es «el amor y el respeto por los actores y actrices. Ahí está la esencia de la historia: que ellos estén a gusto». Y aún afina más el veterano Jaime cuando dice que «hay que domarlos, como a las fieras. Y se les puede domar al látigo, o al terrón de azúcar. Sin duda, mejor lo último».

Aunque también tienen puntos de vista encontrados al establecer lo prioritario en las relaciones con los intérpretes. «Es un problema tratar con los consagrados», dice el hijo, a lo que replica el padre que «cuanto más talento, más fácil».

Coinciden padre e hijo en «huir de los tópicos, muy dados en el toreo», y para ello utilizan la misma premisa, «los toreros no tienen porque ser buenos actores, de hecho no lo son». Por eso, dice Alejandro, hay tan pocas películas que valgan la pena sobre el tema, aunque siempre se dan excepciones, ya que «Currito de la Cruz estuvo genialmente interpretada por el recordado Pepín Martin Vázquez».