Extremúsika cuelga el cartel de 'parón indefinido'

«Las condiciones climatológicas lo tumbaron y la crisis económica no deja resucitar el festival», dice el promotor

M. FERNÁNDEZCÁCERES.
Extremúsika suspendió el último día en Cáceres, en 2008. ::                             HOY/
Extremúsika suspendió el último día en Cáceres, en 2008. :: HOY

Todavía hoy le siguen preguntando a Ángel Romero, responsable de la productora A-Vallekas, organizadora de Extremúsika, si éste es el año que vuelve el festival de música. «Las condiciones climatológicas lo tumbaron y la crisis económica no deja resucitar el festival», señala. El evento ha colgado el cartel de 'parón indefinido', que no «definitivo», aclara Romero.

Dos años con inconveniencias climáticas, 2008 y 2009, y un stop obligado por la economía en 2010 dejó en el aire la posibilidad de que el festival volviera la capital cacereña. «Cáceres sería la número uno en caso de volver, ya lo dijimos, pero es que más que difícil, es imposible hacerlo en estos momentos porque ambas partes sabemos que no podemos económicamente hablando», explica. «No nos hemos reunido con el Ayuntamiento pero tampoco hace falta. Se comentó que una solución podría ser que el Ayuntamiento se convirtiese en promotor, pero todos estamos tocados por la crisis económica: los promotores, los consistorios y también los patrocinadores», explica. Desde la distancia, recuerda el festival con sentimiento romántico («fue una de las cosas más bonitas que me han pasado») y a la vez, con sentimientos no deseados («las ilusiones se fueron al carajo»).

La gente, por la calle, le plantea esta cuestión: ¿Por qué no un Extremúsika en pequeño formato?. Y Romero responde: «Mucha gente echa de menos este festival y por eso dan opciones, pero es que reducir el evento sería cambiar la filosofía, el sello y el estilo, y no me gusta mucho la idea».

El último año que se celebró en Cáceres fue en el 2008. A pesar de las pequeñas tormentas, el festival consiguió reponerse hasta que llegó la última jornada. La organización se vio obligada a suspender los conciertos por una intensa lluvia y viento. La experiencia al siguiente año, el último que se celebró el festival, tampoco fue mucho mejor.

Se llevó a cabo en Mérida y aunque no se suspendió ninguna jornada, Romero calcula que las malas condiciones climatológicas restaron, como mínimo, unas 15.000 personas de público. «Mi impresión personal es que en 2012 tampoco se celebrará», se sincera. Por tanto, Extremúsika tendrá que seguir esperando.

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