Un viaje por la historia de los tebeos en España

Los extremeños Rafael Martínez, Felipe Borrallo o Enrique Flores han jugado un papel destacado en la historia de la narrativa dibujada

FRANCISCO JAVIER MORENO ROMAGUERAS
Un viaje por la historia de los tebeos en España

Debería resultar imposible concebir la historia de la cultura popular en España sin referirse a La Familia Ulises, Altamiro de la Cueva, Don Pío, Carpanta, Doña Urraca, Las Hermanas Gilda, Carioco, Anacleto, El Capitán Trueno, El Inspector DAN, Mortadelo y Filemón, Anarcoma, Makoki, Makinavaja, Torpedo o Blacksad, entre otros.

Todos ellos son personajes de algunas de las historietas que han llenado la vida de generaciones de españoles, ofreciendo un mundo de historias, aventuras y fantasías, con las que evadirse de la realidad o reflexionar sobre ella.

Este «mundo de historias en viñetas» es el que se muestra hasta el próximo 31 de marzo en la Biblioteca de Extremadura, en Badajoz, y que posteriormente recalará en Cáceres, en el mes de abril, y en Mérida, ya en el próximo otoño. Una exposición que, sin ánimo exhaustivo, tiene como objetivo mostrar, a través de un centenar de ejemplares, el recorrido y evolución de la historia de los tebeos en España.

La muestra, cuya intención es eminentemente didáctica, arranca en 1917, con el facsímil del nº1 del TBO, y hace un recorrido para que el visitante pueda hacerse una idea bastante aproximada de cómo han ido cambiando los tebeos a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días: cómo eran, qué contenidos tenían, qué influencias han recibido, cómo se han adaptado a los cambios sociales y políticos de cada momento, etc.

Los tebeos que componen la exposición se han agrupado temáticamente en una serie de capítulos que facilitan la compresión de la evolución experimentada por la historieta española. Estas etapas son las siguientes: El TBO, Editorial Bruguera, aventuras para evadirse, El Capitán Trueno: el héroe por excelencia, cuando nos llegaron las novelas gráficas, la historieta se politiza, contracultura y underground carpetovetónico, El Jueves, la influencia de la historieta europea, la historieta de autor en España y Extremadura y las historietas.

Así, uno puede ver ejemplares de diversas etapas de la vida del TBO, la publicación que dio nombre genérico a la narrativa dibujada en España; varias de las revistas de Bruguera con las que intentaba saturar el mercado en un ejercicio de autocompetencia, como Pulgarcito, Tio Vivo, DDT, Can Can, Din Dan, etc. También están presentes los populares cuadernillos apaisados de los años cuarenta y cincuenta, como Roberto Alcázar y Pedrín, El Capitán Trueno, el Jabato o las Hazañas Bélicas; y las novelas gráficas de los 70, antes de que el término se popularizase en nuestros días y le haya conferido a la historieta un sello de «dignidad» que le ha sacado de los quioscos y tiendas especializadas y le ha dado un lugar en los estantes de las librerías.

Tampoco faltan algunas de las revistas que reflejan la evolución política del país y la utilización de la historieta como canal de crítica social, como El Papus, El Jueves, Star, Ajoblanco, Madriz, algunas de ellas plataformas a través de las que se expandió la denominada contracultura y el underground. Junto a todo ello álbumes de algunos de los principales autores de nuestro país, como Carlos Giménez, Max, Nazario, José Luis Martín, Jordi Bernet, Esteban Maroto, Enric Sió, Alfonso Font, Gallardo y Mediavilla, Díaz Canales y Juanjo Guarnido, Miguelanxo Prado, Felipe Hernández Cava o Paco Roca.

De todos los ejemplares expuestos, destacan por su singularidad dos álbumes. El primero de ellos es el volumen publicado en 1977 en solidaridad con las víctimas del atentado ultraderechista contra la revista El Papus, atribuido a la Triple A. Pocas fechas después de que el 20 de septiembre una bomba matara al conserje Juan Peñalver y dejara varios heridos, los mejores dibujantes de historietas españoles se reunieron para hacer el mencionado álbum que fue coeditado por 73 editoriales. La finalidad de la publicación, además de expresar su repulsa por el intento de acallar la crítica que se ejercía a través de la revista, fue la de recaudar fondos para las familias de las víctimas.

El segundo de los ejemplares singulares es una álbum francés, de 1966, Jodelle, con dibujos y guión de Guy Peellaert, diálogos de Pierre Bartier, y edición de Eric Losfeld, que es una muestra de las obras que en los sesenta buscaron una aproximación adulta e intelectual a la historieta, y que está incluido en la exposición como ejemplo de algunas de las tendencias que más tarde influyeron en los autores españoles de finales de los sesenta y principios de los setenta.

Extremadura y las historietas

Extremadura no ha tenido una excesiva presencia en el mundo de la historieta, debido a su situación totalmente periférica respecto a los centros de la edición española, ubicada preferentemente en Barcelona y, en menor medida, en Valencia y Madrid.

Sin embargo, hay una serie de hombres y nombres que sí han jugado un papel, destacado incluso, en la historia de la narrativa dibujada española. De una forma u otra, algunos de ellos están presentes en la exposición.

Por un lado contamos con Rafael Martínez, natural de Badajoz, que es uno de los editores más importantes del país, habiendo creado en 1981 NORMA Editorial, uno de los principales sellos de España, responsable de publicaciones emblemáticas como fue la revista CIMOC. Hoy en día sigue editando unos 300 títulos al año, con una tirada global de unos 2 millones de ejemplares, contándose entre sus autores algunos de los más importantes del panorama nacional e internacional como Miguelanxo Prado, Daniel Torres, Moebius, Hugo Pratt o Jacques Tardi.

Otro extremeño que tuvo un papel destacado es Felipe Borrallo, guionista en publicaciones como El Víbora, que estuvo implicado en el nacimiento de uno de los personajes emblemáticos del underground español, Makoki. En 1977 Borrallo escribió un relato breve titulado &lsquoRevuelta en el frenopático&rsquo, en la que aparecía el personaje de Makoki. Esa historia fue posteriormente adaptada para la revista musical Disco Exprés por el dibujante Miguel Ángel Gallardo y el guionista Juan Mediavilla.

Dentro de esa aproximación a la relación de Extremadura con la historieta, la exposición recoge algunos ejemplos de publicaciones editadas en las últimas décadas, como catálogos de la Feria del Cómic, la Ilustración y el Fanzine (CIF) de Cáceres, de mediados de los ochenta del siglo pasado, o del primer concurso de cómics del ayuntamiento de Badajoz, de 1989; fanzines como La Falacia, editado en Zafra en 1987; KETEDEN, publicado por la Universidad Popular de Castuera en 1990 o Sobre Cómics, de Cáceres, de 1994.

De todo lo hecho en Extremadura en las últimas décadas en relación a la historieta hay que destacar, sin duda, el esfuerzo que supuso la revista Punto Muerto, de la Editora Regional de Extremadura, publicada entre 1984 y 1986, con la presencia entre sus páginas de Enrique Flores, Javier Felipe, Jesús Balsera, Paco Movilla o Alejandro Pachón, entre otros.

Precisamente Enrique Flores, autor de la portada del número 1, de septiembre de 1984, incluido en la exposición, es uno de los creadores extremeños punteros en este momento. Ilustrador habitual en el diario El País, destaca por sus magníficos cuadernos de viaje y su capacidad de hacer auténticas crónicas sociales y vitales a través de los apuntes que toma sin descanso en cualquier lugar y situación.

Junto a él, en el podio de los autores extremeños que en estos momentos tienen más proyección, hay que citar sin duda al cacereño Fermín Solís. Nacido en 1972, fue uno de los autores que se dieron cita, a principios del milenio, en las páginas del fanzine Extremo Komik, publicado en Badajoz con el apoyo de la Residencia Universitaria de Caja Badajoz. Junto a él nombres como los de Pablo Camello, Monchi, José María Perianes o Jesús Bravo. Fermín Solís dio el salto de calidad y reconocimiento cuando consiguió en 2004 el Premio al Autor Revelación del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, por su libro &lsquoLos días más largos&rsquo, y posteriormente ser finalista del Premio Nacional de Cómic por &lsquoBuñuel en el laberinto de las tortugas&rsquo, publicado por una de las editoriales más prestigiosa del país, como es Astiberri.

Una de las últimas aportaciones extremeñas al ámbito de la historieta es la nueva colección Extremeños en Iberoamérica, que ha puesto en marcha el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (CEXECI), bajo la dirección de José Luis Forte. El primero de los números, titulado &lsquoNavío de tuertos&rsquo, es obra del ya mencionado Fermín Solís y se centra en las peripecias de Francisco de Orellana durante el descubrimiento del Amazonas.

Divulgando la historieta

Otro de los aspectos de la vinculación de Extremadura con la historieta es la l abor divulgativa realizada por diferentes colectivos y personas en las últimas décadas. Así podemos mencionar la actividad que durante muchos años desarrolló la Asociación de Audiovisuales de Valencia de Alcántara, el Colectivo Ketedén de la Universidad de Castuera, o los certámenes que, con más o menos periodicidad y continuidad, han ido poniendo en marcha en distintos momentos ayuntamientos de diferentes puntos de la región como Plasencia, Cáceres, Calamonte o Badajoz, o la consejería de Cultura de la Junta de Extremadura con sus convocatorias Cultura Joven.

En esa labor divulgadora no podemos dejar de lado el papel jugado por Radio Nacional de España que entre 1989 y 1993 me permitió mantener en antena, primero en su emisora de Plasencia y después en la de Badajoz, el espacio semanal &lsquoTe veo, tebeo&rsquo, a través del que traíamos a la audiencia extremeña toda la actualidad nacional e internacional del mundo de la historieta, entrevistando a autores tan significados como Ibáñez, Vázquez, Quino, Enki Bilal, Hugo Pratt, José María Beroy, Azpiri, Daniel Torres, Bob de Moor, etc. Posteriormente esa labor divulgativa se extendería al ámbito nacional, al hacer desde Cáceres para toda España la sección &lsquoLos cómics en R-5 Todo Noticias&rsquo, en la recién estrenada fórmula all news de la emisora pública.

Otro hito importante nos llevaría a 1996, año en el que oficiosamente se conmemoró el centenario de los cómics. Extremadura fue uno de los pocos lugares de España en que dicha efeméride fue celebrada con rango académico, con el curso iberoamericano de verano que organizó el CEXECI en Jarandilla de la Vera, con el título &lsquo100 años de narrativa dibujada&rsquo. El curso, que reunió a creadores, editores y guionistas de ambos lados del Atlántico, fue co-dirigido por Alejandro Pachón y por quien suscribe este artículo, Francisco Javier Moreno Romagueras.

Finalmente, ya en la actualidad, hay que destacar la importante tarea en la que se ha embarcado un grupo de creadores y aficionados al mundo de la historieta, que se han reunido bajo el nombre de ExTreBeo, Asociación Cultural de Amigos del Cómic de Extremadura. Con el objetivo confeso de «difundir y extender por todo el globo el amor a los cómics» han puesto en marcha diversas iniciativas con las que pretenden acercar la afición hacia las historietas por toda la región. Así podemos mencionar la puesta en marcha de la Salita del Cómic en Cáceres (salita porque el presupuesto no da para salón), que en su segunda edición, a celebrar entre los próximos días 22 y 27 de marzo, adquiere rango iberoamericano. Vinculado a la salita, está la publicación del fanzine HARTO, cuyo segundo número aparece por estas fechas. Otra de sus iniciativas es una exposición itinerante titulada &lsquoGeneración NAGE (Nuevos Artistas Gráficos Extremeños)&rsquo, con la que dar a conocer la obra de los autores que empiezan a despuntar en nuestro panorama creativo. Con ella ya han estado en Hervás, Llerena y Guareña. La elaboración de podcasts sobre diversos aspectos de la historieta, la realización semanalmente de un tebeo colaborativo en red a través de su página web o las colaboraciones habituales en el espacio &lsquoAgitación y cultura&rsquo, de Canal Extremadura Radio, son algunas de las iniciativas que desde ExTreBeo se están poniendo en marcha para contribuir a la divulgación y conocimiento de la historieta.

Para aquellos que nunca tuvimos la necesidad de esconder que leíamos tebeos y que no necesitamos de etiquetas dignificadoras para disfrutar de las buenas historietas, todas estas iniciativas nos animan a seguir en la senda de divulgar un medio de expresión sin el que no se puede comprender nuestra cultura. :: Francisco Javier Moreno Romagueras es Periodista, aficionado a la historieta y Asesor en Comunicación de e-Cultura